No puedes alejarte del camino de Dios porque Dios está en ti

Buenos días Amigos:

El martes 7 del presente, entro mi hijo con la intensión de tomar el taller de oración, comenta que al estar en la iglesia algo lo detuvo y se quedo a escuchar la eucaristía, se formó para la comunión dice que, desde que estaba en la fila, sintió muchas mariposas en el estomago revoloteando muy fuerte. Cuando comulgó se hincó en el reclinatorio y ya no escucho nada, se quedo sordo, ya no escucho ningún ruido. No sabe cuánto tiempo estaría allí cuando reaccionó dijo ¡¡¡¡¡ah caray, si estoy en la iglesia!!!!!!!.


El santísimo se levanto, para la bendición, él puso sus manos como cuando rezamos el Padre Nuestro y sintió un viento pasar por sus palmas. Me dijo que le pidió a Dios manifestaciones físicas y que se las dio.

El viernes por la noche me esperó con la cena caliente y me comentó que le llama la atención como se visten los acólitos y que se quiere vestir igual, que va a tomar las preparaciones para estar en el grupo de ellos, pero que no va a hacer sacerdote. Sólo quiere ver que se siente estar en el altar. Si este no es un milagro, no sé cómo llamarle.

El sábado 11 feb 2012 acudimos al “Taller de Reconciliación” (en la Parroquia de San Pedro, Tlahuac). Yo tome sola el retiro de  octubre del 2011. Pero hoy estábamos los dos: mi hijo y yo.

Me sentí tan diferente al año pasado, ya no estuve llorando. En mi corazón un gozo… a la hora de las alabanzas quería bailar, gritar, que mi voz llegara al cielo para que Jesús la escuchara. Alzar mis brazos para tocar las nubes, decirle mírame y mira a mi hijo aquí esta, aquí estamos ¡abrázanos fuerte Padre! te necesitamos.

Salimos a desayunar, y los chicos del coro cantaron y tocaron y yo bailando y gozando como David lo hacía para él Señor en agradecimiento por sus bondades y misericordia.

Lo más sorprendente es que a las 12:00,  Maru me dijo: – tú vas a decir el Ángelus. ¡Caray! éramos muchas personas y Dios puso sus ojos en mi. Cuando pase al frente me invadió la emoción y al decir: “El verbo se hizo carne y habitó entre nosotros” mi voz se quebró. No sé cómo explicar esta sensación pero fue algo maravilloso. Todos nos abrazamos, todos bailamos, todos nos dijimos Dios te ama, nadie te ama como Él. Vivimos un ambiente fraternal, hermoso como a Él le gusta. Atrás estaba mi hijo sentado, observando, fui hacia él y le dije “Nadie te ama como Él. Gracias por estar aquí”.

Después del taller el promotor nos dedicó unos minutos individualmente, por si teníamos alguna duda, caray amigos cuanta paciencia les da el Señor. Le dije que debía tomar una decisión, pero que esto no me alejara de Dios. Y su respuesta fue algo que jamás voy a olvidar, “no puedes alejarte del camino de Dios porque Dios está en ti”.

Gracias por ser y por estar, los amo.

Que Dios los bendiga hoy, mañana y siempre.

Francisca Mojica Alvarez

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.