La infidelidad condena, el Amor rescata

La infidelidad es un síntoma en alguno de los dos en la pareja. Es una falta de contacto con el espíritu pues uno de los frutos del Espíritu Santo, es la fidelidad.

Mira al infiel

Quien mira al infiel escucha en su conciencia a la mente condenar, la emoción separa, el cuerpo rechaza, las personas claman por la separación. Sin embargo el espíritu tiene una visión diferente y es con misericordia. De hecho el Amor quiere salvarlo quitando la justa condena.

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  1. Diagnosticar fallas y oportunidades
  2. hacer tu Plan
  3. trasformar tu relación
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Dios te bendice:

Juan Manuel D'Acosta López
Consejero Terapeuta en Misión de Amor
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Testimonios

No te das cuenta que te haces esclava de los demás cuando haces caso a los comentarios, o a las degradaciones, insultos que has oído. ¡¡¡Libre!!! Soy libre por fin. Entendí que Dios me hizo libre y que al prestar demasiada atención  a los comentarios hirientes que me pudieron decir ¡¡¡me estoy haciendo esclava!!! Y ¡¡¡Dios me hizo libre!!!

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Susana

¡Me estoy haciendo esclava! Y Dios me hizo libre

"Me sentí  aquietada al saber  y sentir que  sólo tengo que  fluir ante la vida , de la misma forma que el río. Así  sin quererla detener. Que si  actúo con base al amor  nadie podrá juzgarme  y si aun así lo hicieran  yo estaría tranquila  y en paz porque Dios me daría en el momento justo las palabras  adecuadas y no tendré que  pelear con nadie para defenderme, porque nadie me podrá dañar, como no se puede dañar el agua que fluye".

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Irma

“Buscando a Dios“ por Internet, el corazón encontró la paz

Raul llegó a consulta a Misión de Amor diciendo: "Quiero encontrar el Perdón, me secuestraron a mi hija y a mi durante un mes y medio, a mi hija le cortaron un dedo, me dejaron sin nada, sólo con la vida".

"Semanas después encontraron, a quienes me secuestraron. Me dijeron que podía hacer con mis secuestradores lo que quisiera. Días antes imaginé como les atravesaría con una varilla, pero al verlos, me di cuenta que eran «chavos» que no han recibido amor en su casa. Todo se puso en su lugar, les dije que los perdonaba. Ellos replicaron que no necesitaban el perdón de nadie, pero en ese momento sentí como descargue mi odio y me sentí libre, sólo perdonando."

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Raul

Me secuestraron ¡Perdoné!

Hoy te quiero contar una cosa que este fin de semana me sucedió, pues es algo que cambió por completo mi vida de una forma muy fuerte y a la vez muy linda.Ya no me fui sola, ahora mi querido Jesús se iba conmigo acompañándome y lo mejor es que para siempre; pero eso sí, con la responsabilidad y compromiso de continuar esta Misión de amor que fue sembrada en mi.

Por cierto, una última cosa: vive tu presente. Tu hoy y ahora es la oportunidad que tienes para poder construir lo que quieres y necesitas hacer, no antes ni después, HOY.

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Claudia

Confía y Él hará todo lo demás

"Antonio" llegó temprano a Misión de Amor, aquel hombre que cargaba el dolor que le causaban sus constantes enojos en la vida, había decidido retirarse para platicar con él mismo.

Luego de la excursión en el retiro, sus pies estaban dolidos pero ahora encontraban apoyo para descender y llegar al hogar. En el camino se había quedado su inútil enojo que tanto le estorbó en la vida.

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Antonio

Dejo su enojo

Quiero compartir con cada uno de ustedes que mi esposo no se fue y mi matrimonio esta siendo restaurado no todo a sido color de rosa pues hay cosas que el continúa haciendo pero tengo fe y creo en Dios que el continuara haciendo su magnifica obra ya que mi esposo a empezado a orar se que esta guerra es fuerte pero les digo no permitan que el diablo se quede con la gracia de cada uno de ustedes, luchen por sus matrimonios oren mucho hablen con Dios enseñen a sus hijos a orar a pedir a dar las gracias..... No permitamos que el mal destruya nuestros hogares no es fácil pero no es imposible por que estamos con el rey de reyes nuestro padre y como buen padre nunca nos dejara sol@s.... oren x sus espos@s sus hij@s les comparto mis palabras espero que les sirva a cada uno de ustedes... yo realizo el santo rosario la oración a la Santísima Trinidad al espíritu santo este rosario también lo escucho, oro a la virgen Santísima para que me guíe me regale la obediencia la fe la esperanza la bondad y demás virtudes que ella como madre y esposa tiene, así que yo los invito a q continúen luchando fuertemente y si sienten que no pueden mas saquen fuerzas, yo también lo he sentido pero hoy les digo no desisto persisto y se que en cristo existo...

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Yurley

Rosario para la reconciliación de la pareja

Sr. Juan manuel este video me salvo de una desesperacion, una crisis tan pesada... y me hizo descubrir al ESPIRITU SANTO, es increible como Dios me fue llevando a esto para mi mejoramiento personal..... gracias a ud x estos videos.... gracias

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Kristal

Relajación para mujer: "el encuentro en tu espíritu"

Gracias a este rosario. Dios y mi madre santísima han sanado mi corazón. Es un milagro. Y ofrezco por todas esas personas que sufren de insomnio, las que no tiene paz en su corazón... Que Dios le regale el descanso que tanto anhelan en sus abrazos. Madresita no olvides interceder por nuestras peticiones.. Muchísimas gracias al creado de este hermoso video Dios te lo pague..

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Helen

Rosario para dormir

En las tentaciones del Señor en el desierto. Descubres que la peregrinación empieza desde hoy y en cada día, hay mucho que continuar meditando, pero hay una nueva forma de apoyarse en el camino, dialogando en la oración. El nos invito, el nos cuido, el nos trajo de regreso, con el cuerpo sufriente y con el alma renovada en fe, esperanza y caridad.

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Pareja

Una nueva forma de apoyarse en el camino: dialogando en la oración

A pesar de todo, soy como todos una expresión del Amor de Dios con su fuerza para cultivar con el perdón los frutos de su Espíritu.

Cada día busco su Espíritu en mi espíritu y al encontrarlo en el corazón de mi conciencia Su Perdón disuelve el malestar de la ofensa.

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Juan Manuel

Cuanto cuesta perdonar

sí que tuve que explicar de la manera mas sincera que unos días antes, como una revelación de vida pude ver la libertad en la palabra de Cristo, que me regaló la oportunidad de ver con alegría a un viejo amigo que temía por su integridad.

Si alguna ocasión vez la convocatoria a este Taller de perdón, ojala lo puedas vivir, para darte una oportunidad de experimentar la belleza de la libertad, por que el odio en realidad puede estar aprisionando tu vida.

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Roberto

Exponerle a Dios que esas personas no merecían el perdón

Señor, por tu dolorosa pasión ten misericordia.

Señor, Si he de proclamar mi fe, mi esperanza y mi Amor en ti, que eres el Padre Nuestro encarnado en Jesucristo por el Espíritu Santo en la Santísima Virgen. También reconozco que me has llamado y me has bautizado para ser tu cuerpo místico me compartes tu reino y reino contigo. Por el Agua de mi bautizo recibo tu sacerdocio en mi sacerdocio y bendigo, en nombre de tu Santa Trinidad, el agua, los alimentos, el día, el lugar y a las personas. Me compartes tu Espíritu Santo y soy profeta que proclama desde mi espíritu tu Espíritu Santo.

Soy expresión de tu Amor y Amor es lo que en verdad puedo dar. Amor es el camino que puedo continuar. Amor es la vida que puedo entregar. Soy uno en ti y en ti somos hijos del Padre Nuestro con el Espíritu Santo. Somos tu Amor para darle Amor a la vida y, como tu, dar la vida por Amor,

Recordad tu Pasión es más que conmover a nuestro corazón con la gratitud por tu sacrificio, es el tiempo de seguir tus pasos, de enfrentar el temor, de aceptar la voluntad del Padre, de abrazar nuestra cruz y resucitar en la vida y seguir como Dios Manda.

Tus pasos son nuestra guía y te confieso mis errores y debilidades, sé mi fortaleza en mi espíritu:

Ignoré tu deseo de unirnos para celebrar y compartir la Pascua en la Santa Misa.

Dejé de reconocer que te entregas en cuerpo, sangre y divinidad para ser nuestro aliado.

Te traicioné a cambio de orgullo, soberbia, por unas monedas y placeres.

Tu estás entre nosotros como el que sirve y quise que me sirvieras, ser más grande, sin comportarme como el menor, y gobernar, sin ser servidor.

Desprecié la realeza que nos conferiste de ser Hijos del Padre Nuestro.

Estaba dispuesto a ir contigo a donde fuera y te negué

No te reconocí entre los malechores y los pecadores.

No te invoque en oración ante la tentación.

«Padre, si quieres, aleja de mí este cáliz. Pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya».

En la angustia y la desesperación hice mi voluntad

Preferí dormir que orar, para no caer en la tentación».

Te entregue a cambio de un beso.

Use la violencia olvidando tu voluntad

Te traté como ladrón de mi tiempo y mi vida.

Te niego tantas veces: “no te conozco”, “no soy tu seguidor”, “No siento Amor”.

Para creerte, te pido que hagas mi voluntad.

Si me respondes, no te creo que eres el Hijo de Dios

Eres Rey de reyes y te ordeno como mi si fueras mi Sirviente.

Si tu enseñanza va contra mi juicio, te expulso de mi conciencia

Dejo que las leyes y gobernantes guíen mi fe sobre ti

Si no me respondes te desprecio y pongo en ridículo

Actúo huyendo de mis temores y no para acercarme a tu Amor

Oh Mis Señor me rehúso a abrazar mi cruz y tu la cargas conmigo.

Me lamento de mi dolor humano y no reconozco tu Dolor Divino por que no compartimos tu Amor.

Me escandalizo que estés con malhechores

«Padre, perdónanos, porque no sabemos lo que hacemos».

Preferimos las vestiduras que mirar tu Espíritu Santo

Continuamos ofendiendo tu amor burlándonos de tu misericordia

No atendemos tu sufrimiento, ni tememos contrariarte.

Tú, con nosotros sufres la misma pena.

«Jesús, acuérdate de mí cuando vengas a establecer tu Reino».

Y al reconocerte y pedir tu misericordia tu nos dices «Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso».

«Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu»

¿Qué hemos hecho con tu Amor?

Vienes a nuestra vida ¿Como te recibo?

Perdón Señor, por no aceptar y entregar tu Amor entre Nosotros, con mi familia, mis vecinos, la gente que pones en mi camino día a día.

En la verdad soy libre

Señor necesito escucharte y alzarme sobre el ruido:

Concentrarme en el silencio profundo, sin distraerme, preocuparme o pensar que hay algo más importante que estar contigo. Quiero sentir tu presencia en lo más intimo de mi ser, como río de agua viva que corre en mi espíritu para alimentar mi vida.

  • Dios mío. Necesito Escucharte.
  • Quiero darme cuenta cuando trates de decirme algo
  • Quiero darme cuenta de tu consejo y tu corrección
  • Líbrame de mis preocupaciones, para estar atento a tu presencia de amor

Hoy quiero abrazar tu amor en mi cruz, al liberarme con el perdón de todos aquellos errores que cometí, que te ofenden al lastimar tu creación y a mi prójimo como a mi mismo. Pues todos somos uno en tu creación.

Pasión de Nuestro Señor según San Lucas

(22,14-71.23,1-56)

Llegada la hora, Jesús se sentó a la mesa con los Apóstoles y les dijo:

«He deseado ardientemente comer esta Pascua con ustedes antes de mi Pasión, porque les aseguro que ya no la comeré más hasta que llegue a su pleno cumplimiento en el Reino de Dios».

Y tomando una copa, dio gracias y dijo: «Tomen y compártanla entre ustedes.

Porque les aseguro que desde ahora no beberé más del fruto de la vid hasta que llegue el Reino de Dios».

Luego tomó el pan, dio gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: «Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía».

Después de la cena hizo lo mismo con la copa, diciendo: «Esta copa es la Nueva Alianza sellada con mi Sangre, que se derrama por ustedes.

La mano del traidor está sobre la mesa, junto a mí.

Porque el Hijo del hombre va por el camino que le ha sido señalado, pero ¡ay de aquel que lo va a entregar!».

Entonces comenzaron a preguntarse unos a otros quién de ellos sería el que iba a hacer eso.

Y surgió una discusión sobre quién debía ser considerado como el más grande.

Jesús les dijo: «Los reyes de las naciones dominan sobre ellas, y los que ejercen el poder sobre el pueblo se hacen llamar bienhechores.

Pero entre ustedes no debe ser así. Al contrario, el que es más grande, que se comporte como el menor, y el que gobierna, como un servidor.

Porque, ¿quién es más grande, el que está a la mesa o el que sirve? ¿No es acaso el que está a la mesa? Y sin embargo, yo estoy entre ustedes como el que sirve.

Ustedes son los que han permanecido siempre conmigo en medio de mis pruebas.

Por eso yo les confiero la realeza, como mi Padre me la confirió a mí.

Y en mi Reino, ustedes comerán y beberán en mi mesa, y se sentarán sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.

Simón, Simón, mira que Satanás ha pedido poder para zarandearlos como el trigo,

pero yo he rogado por ti, para que no te falte la fe. Y tú, después que hayas vuelto, confirma a tus hermanos».

«Señor, le dijo Pedro, estoy dispuesto a ir contigo a la cárcel y a la muerte».

Pero Jesús replicó: «Yo te aseguro, Pedro, que hoy, antes que cante el gallo, habrás negado tres veces que me conoces».

Después les dijo: «Cuando los envié sin bolsa, ni alforja, ni sandalia, ¿les faltó alguna cosa?».

«Nada», respondieron. El agregó: «Pero ahora el que tenga una bolsa, que la lleve; el que tenga una alforja, que la lleve también; y el que no tenga espada, que venda su manto para comprar una.

Porque les aseguro que debe cumplirse en mí esta palabra de la Escritura: Fue contado entre los malhechores. Ya llega a su fin todo lo que se refiere a mí».

«Señor, le dijeron, aquí hay dos espadas». El les respondió: «Basta».

En seguida Jesús salió y fue como de costumbre al monte de los Olivos, seguido de sus discípulos.

Cuando llegaron, les dijo: «Oren, para no caer en la tentación».

Después se alejó de ellos, más o menos a la distancia de un tiro de piedra, y puesto de rodillas, oraba:

«Padre, si quieres, aleja de mí este cáliz. Pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya».

Entonces se le apareció un ángel del cielo que lo reconfortaba.

En medio de la angustia, él oraba más intensamente, y su sudor era como gotas de sangre que corrían hasta el suelo.

Después de orar se levantó, fue hacia donde estaban sus discípulos y los encontró adormecidos por la tristeza.

Jesús les dijo: «¿Por qué están durmiendo? Levántense y oren para no caer en la tentación».

Todavía estaba hablando, cuando llegó una multitud encabezada por el que se llamaba Judas, uno de los Doce. Este se acercó a Jesús para besarlo.

Jesús le dijo: «Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del hombre?».

Los que estaban con Jesús, viendo lo que iba a suceder, le preguntaron: «Señor, ¿usamos la espada?».

Y uno de ellos hirió con su espada al servidor del Sumo Sacerdote, cortándole la oreja derecha.

Pero Jesús dijo: «Dejen, ya está». Y tocándole la oreja, lo curó.

Después dijo a los sumos sacerdotes, a los jefes de la guardia del Templo y a los ancianos que habían venido a arrestarlo: «¿Soy acaso un ladrón para que vengan con espadas y palos?

Todos los días estaba con ustedes en el Templo y no me arrestaron. Pero esta es la hora de ustedes y el poder de las tinieblas».

Después de arrestarlo, lo condujeron a la casa del Sumo Sacerdote. Pedro lo seguía de lejos.

Encendieron fuego en medio del patio, se sentaron alrededor de él y Pedro se sentó entre ellos.

Una sirvienta que lo vio junto al fuego, lo miró fijamente y dijo: «Este también estaba con él».

Pedro lo negó, diciendo: «Mujer, no lo conozco».

Poco después, otro lo vio y dijo: «Tú también eres uno de aquellos». Pero Pedro respondió: «No, hombre, no lo soy».

Alrededor de una hora más tarde, otro insistió, diciendo: «No hay duda de que este hombre estaba con él; además, él también es galileo».

«Hombre, dijo Pedro, no sé lo que dices». En ese momento, cuando todavía estaba hablando, cantó el gallo.

El Señor, dándose vuelta, miró a Pedro. Este recordó las palabras que el Señor le había dicho: «Hoy, antes que cante el gallo, me habrás negado tres veces».

Y saliendo afuera, lloró amargamente.

Los hombres que custodiaban a Jesús lo ultrajaban y lo golpeaban; y tapándole el rostro, le decían: «Profetiza, ¿quién te golpeó?».

Y proferían contra él toda clase de insultos.

Cuando amaneció, se reunió el Consejo de los ancianos del pueblo, junto con los sumos sacerdotes y los escribas. Llevaron a Jesús ante el tribunal

y le dijeron: «Dinos si eres el Mesías». El les dijo: «Si yo les respondo, ustedes no me creerán, y si los interrogo, no me responderán.

Pero en adelante, el Hijo del hombre se sentará a la derecha de Dios todopoderoso».

Todos preguntaron: «¿Entonces eres el Hijo de Dios?». Jesús respondió: «Tienen razón, yo lo soy».

Ellos dijeron: «¿Acaso necesitamos otro testimonio? Nosotros mismos lo hemos oído de su propia boca».

Después se levantó toda la asamblea y lo llevaron ante Pilato.

Y comenzaron a acusarlo, diciendo: «Hemos encontrado a este hombre incitando a nuestro pueblo a la rebelión, impidiéndole pagar los impuestos al Emperador y pretendiendo ser el rey Mesías».

Pilato lo interrogó, diciendo: «¿Eres tú el rey de los judíos?». «Tú lo dices», le respondió Jesús.

Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a la multitud: «No encuentro en este hombre ningún motivo de condena».

Pero ellos insistían: «Subleva al pueblo con su enseñanza en toda la Judea. Comenzó en Galilea y ha llegado hasta aquí».

Al oír esto, Pilato preguntó si ese hombre era galileo.

Y habiéndose asegurado de que pertenecía a la jurisdicción de Herodes, se lo envió. En esos días, también Herodes se encontraba en Jerusalén.

Herodes se alegró mucho al ver a Jesús. Hacía tiempo que deseaba verlo, por lo que había oído decir de él, y esperaba que hiciera algún prodigio en su presencia.

Le hizo muchas preguntas, pero Jesús no le respondió nada.

Entre tanto, los sumos sacerdotes y los escribas estaban allí y lo acusaban con vehemencia.

Herodes y sus guardias, después de tratarlo con desprecio y ponerlo en ridículo, lo cubrieron con un magnífico manto y lo enviaron de nuevo a Pilato.

Y ese mismo día, Herodes y Pilato, que estaban enemistados, se hicieron amigos.

Pilato convocó a los sumos sacerdotes, a los jefes y al pueblo, y les dijo: «Ustedes me han traído a este hombre, acusándolo de incitar al pueblo a la rebelión. Pero yo lo interrogué delante de ustedes y no encontré ningún motivo de condena en los cargos de que lo acusan; ni tampoco Herodes, ya que él lo ha devuelto a este tribunal. Como ven, este hombre no ha hecho nada que merezca la muerte.

Después de darle un escarmiento, lo dejaré en libertad».

Pero la multitud comenzó a gritar: «¡Qué muera este hombre! ¡Suéltanos a Barrabás!».

A Barrabás lo habían encarcelado por una sedición que tuvo lugar en la ciudad y por homicidio.

Pilato volvió a dirigirles la palabra con la intención de poner en libertad a Jesús.

Pero ellos seguían gritando: «¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!».

Por tercera vez les dijo: «¿Qué mal ha hecho este hombre? No encuentro en él nada que merezca la muerte. Después de darle un escarmiento, lo dejaré en libertad».

Pero ellos insistían a gritos, reclamando que fuera crucificado, y el griterío se hacía cada vez más violento.

Al fin, Pilato resolvió acceder al pedido del pueblo.

Dejó en libertad al que ellos pedían, al que había sido encarcelado por sedición y homicidio, y a Jesús lo entregó al arbitrio de ellos.

Cuando lo llevaban, detuvieron a un tal Simón de Cirene, que volvía del campo, y lo cargaron con la cruz, para que la llevara detrás de Jesús.

Lo seguían muchos del pueblo y un buen número de mujeres, que se golpeaban el pecho y se lamentaban por él.

Pero Jesús, volviéndose hacia ellas, les dijo: «¡Hijas de Jerusalén!, no lloren por mí; lloren más bien por ustedes y por sus hijos.

Porque se acerca el tiempo en que se dirá: ¡Felices las estériles, felices los senos que no concibieron y los pechos que no amamantaron!

Entonces se dirá a las montañas: ¡Caigan sobre nosotros!, y a los cerros: ¡Sepúltennos!

Porque si así tratan a la leña verde, ¿qué será de la leña seca?».

Con él llevaban también a otros dos malhechores, para ser ejecutados.

Cuando llegaron al lugar llamado «del Cráneo», lo crucificaron junto con los malhechores, uno a su derecha y el otro a su izquierda.

Jesús decía: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen». Después se repartieron sus vestiduras, sorteándolas entre ellos.

El pueblo permanecía allí y miraba. Sus jefes, burlándose, decían: «Ha salvado a otros: ¡que se salve a sí mismo, si es el Mesías de Dios, el Elegido!».

También los soldados se burlaban de él y, acercándose para ofrecerle vinagre, le decían: «Si eres el rey de los judíos, ¡sálvate a ti mismo!».

Sobre su cabeza había una inscripción: «Este es el rey de los judíos».

Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo: «¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros».

Pero el otro lo increpaba, diciéndole: «¿No tienes temor de Dios, tú que sufres la misma pena que él?

Nosotros la sufrimos justamente, porque pagamos nuestras culpas, pero él no ha hecho nada malo».

Y decía: «Jesús, acuérdate de mí cuando vengas a establecer tu Reino».

El le respondió: «Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso».

Era alrededor del mediodía. El sol se eclipsó y la oscuridad cubrió toda la tierra hasta las tres de la tarde.

El velo del Templo se rasgó por el medio.

Jesús, con un grito, exclamó: «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu». Y diciendo esto, expiró.

Cuando el centurión vio lo que había pasado, alabó a Dios, exclamando: «Realmente este hombre era un justo».

Y la multitud que se había reunido para contemplar el espectáculo, al ver lo sucedido, regresaba golpeándose el pecho.

Todos sus amigos y las mujeres que lo habían acompañado desde Galilea permanecían a distancia, contemplando lo sucedido.

Llegó entonces un miembro del Consejo, llamado José, hombre recto y justo, que había disentido con las decisiones y actitudes de los demás. Era de Arimatea, ciudad de Judea, y esperaba el Reino de Dios.

Fue a ver a Pilato para pedirle el cuerpo de Jesús.

Después de bajarlo de la cruz, lo envolvió en una sábana y lo colocó en un sepulcro cavado en la roca, donde nadie había sido sepultado.

Era el día de la Preparación, y ya comenzaba el sábado.

Las mujeres que habían venido de Galilea con Jesús siguieron a José, observaron el sepulcro y vieron cómo había sido sepultado.

Después regresaron y prepararon los bálsamos y perfumes, pero el sábado observaron el descanso que prescribía la Ley.

Hojita dominical del 14 de abril del 2019

La Palabra. Domingo de Ramos, 2019

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Imprime y comparte

  • JESÚS ENTRA EN JERUSALÉN
  • ¿Qué me estás diciendo Señor?
  • Señor, por tu dolorosa pasión ten misericordia
  • En la verdad soy libre
  • Quiero abrazar mi Cruz

Responsable: Juan Manuel D’Acosta L.
Consejero terapeuta en Misión de Amor.
Consulta por cel/Whatsap +52 1 734-1295-201

Hojita dominical del 31 de Marzo del 2019

El perdón es la tarea que nos propone Jesús en el evangelio:

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  • La reflexión sobre el hijo pródigo
  • ¿cómo pedir perdón?
  • La oración por los sacerdotes

Imprímela, frente y vuelta en tamaño carta y comparte las copias que sean necesarias en tu parroquia y con tu gente.

Si me envían los avisos de su parroquia, la personalizamos como un servicio de Misión de Amor.

El perdón del Padre nuestro

En este número tenemos la tarea de descubrir
El perdón que nos entrega el Padre Nuestro
para extenderlo en tu prójimo y en ti.

Boletín en Misión de Amor
2-26 mar 2019

Perdonar es transformar ofensa o deuda en bendición

Deja de dar tu perdón o pedir el perdón de tu prójimo. En este boletín explora «El perdón» del Padre Nuestro para extenderlo en tu prójimo y en ti. Perdonar es transformar ofensa o deuda en bendición del Señor, en lección de vida, en corrección de rumbo, en guía del camino, en verdad para ser libres.

Curso Perdón

Curso «Perdón»

Taller del perdón en MP3

Consulta al Consejero Terapeuta
en Misión de Amor.
Te ayudará a ordenar y entender tus diferentes sentimientos y problemas.
Así aprendes cómo manejarlos en tu vida diaria

Juan Manuel D’Acosta
Consejero Terapeuta en Misión de Amor
Terapia personal y de pareja en
Cel/Whatsapp +52 (1) 734-1295-201

Ven Espíritu Santo a mi comunión espiritual

Hay tres formas de recibir a Cristo: Sacramentalmente, espiritualmente y con actos de misericordia a nuestro prójimo. Recibe la comunión espiritual hasta lograr total reconciliación y ser digno de la comunión Sacramental. Dios te bendice y su Espíritu Santo nunca nos abandona.

Sigue leyendo «Ven Espíritu Santo a mi comunión espiritual»

Oración para la reconciliación de pareja

Padre Nuestro ante ti somos quienes somos, pues has sido fiel a nosotros en lo prospero y en lo adverso, en la salud y la enfermedad, y nos has amado y respetado. Conoces nuestro pensamiento y sentimientos anidados hasta en lo más profundo de nuestro corazón. Nos amas hasta el extremo de dar la vida por nosotros.

Padre Nuestro creador del cielo y la tierra, de lo visible y lo invisible Todo lo sabes y todo es tuyo y sin embargo esperas pacientemente y con misericordia que te abramos la puerta para ayudarnos a poner en orden nuestra conciencia y retomar el rumbo del amor.

Padre Nuestro en Cristo, quiero reconciliarme contigo antes que a nadie: Te pido me perdones por no ponerte en primer lugar, amándote sobre todas las cosas. Tú eres el amor, origen, camino y destino de nuestra vida. Perdóname por olvidar amar. Perdóname por juzgar el bien y el mal y condenar y condenarme en mis juicios y justificaciones. Y hacerme esclavo de mis propias razones, como si todo lo supiera, como si conociera lo visible y lo invisible. Como si mi nombre fuera santificado. Perdóname por preferir el mundo al paraíso de tu amor. Perdóname por no cerrar mi puerta aunque fueran 10 minutos al día, para dialogar contigo.

Padre Nuestro clamo a tu Espíritu Santo, dame tu perdón para mirarme con el amor que me creaste y perdonarme por aquellos juicios que profería, por aquello que maldecía, por aquello que dejé de bendecir, por esa palabra que oculte, por esa ternura que detuve, por esa piedad que escondí, por esa soberbia y vanidad con que cubría la luz de tu amor en mí y en mi prójimo. Perdóname pues quiero perdonarme y transformar mis debilidades, mis defectos, mis ofensas, mis juicios en una bendición. Quiero bendecirme y bendecir a mi prójimo.

Padre Nuestro, Dios trino y uno, dame tu perdón para pedirle el perdón a mi prójimo, a mi pareja, pues también es tu amor mi prójimo. Ayúdame a perdonarle cualquier ofensa, de palabra, obra o de omisión. A quitar mis juicios, sentencias y castigos que le he impuesto y que me han esclavizado, nos han esclavizado y hemos perdido la libertad donde decidimos por el amor y así nos responsabilizamos de nuestros errores y aciertos. Ayúdame a descubrir el amor junto con mi pareja, para que reconciliados tú y nosotros limpiemos maleza, cochambre, tizne, resentimientos y rencores y caminemos en tu amor, hasta el fin de los tiempos.

En nombre de Jesucristo con tu Espíritu Santo te pido Padre Nuestro por esta reconciliación y ruego a Santa María Virgen, a los ángeles y a los Santos que intercedan por nosotros ante Dios nuestro Señor.

AMEN

Curso «Perdón»

ORACIÓN BREVE

Oh Jesús, a través de tu compasión, enséñanos a perdonar desde el amor, enséñanos a olvidar desde la humildad.

Ayúdanos a examinar nuestro corazón y a ver si hay alguna herida no perdonada, o alguna amargura sin olvido.

Permite que el Espíritu Santo penetre en mi espíritu y remueva todo rastro de enojo.

Derrama tu amor, paz y alegría en nuestros corazones, en proporción a nuestro vacío de propia complacencia, vanidad, ira y ambición .

Ayúdanos a cargar con ánimo la Cruz de Cristo.

Amén

Responsable de la publicación:
Juan Manuel D’Acosta López
Consejero Terapeuta en Misión de Amor

Rosario para la reconciliación de la pareja

Rosario para la reconciliación de la Pareja en Libro Electrónico y ADEMAS el MP3

Libro digital en PDF con el modo completo de rezar el rosario.
50 meditaciones enfocadas a la reconciliación de pareja.

Oración en crisis, al Padre Nuestro

Señor, en esta crisis donde siento que me hundo, estás conmigo y tratas de despertarme a tu Amor. Nunca me has abandonado. Padre Nuestro tu nunca abandonas a tus hijos y los protege, alimenta, cobija y guía con su presencia. Sigue leyendo «Oración en crisis, al Padre Nuestro»