Que el Señor resplandezca su rostro sobre ti

Dios de amor, hoy quiero que resucite el amor.

Quiero resurgir y que resucite tu amor del que estamos hechos.

Quiero mirarme al espejo y también mirar al prójimo, con tus ojos de amor.

Quiero contemplarme con tu misericordia

Y resurgir tirando toda esa basura de resentimientos y rencores que impiden que tu amor y gloria fluyan en mi vida. Sigue leyendo «Que el Señor resplandezca su rostro sobre ti»

Líbrame de mi esclavitud sexual

«Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te quiero»( Juan 21:15-19). Hay tantas cosas que me separan de ti y que están influyendo en mi vida, quiero estar contigo, quiero detenerme y platicarte como Padre e hij@. Hacer esta pausa y permitirte que guíes mis decisiones en este preciso momento  Sigue leyendo «Líbrame de mi esclavitud sexual»

DE: Dios PARA: hij@

2011, Zacate

¡ábrelo!

Esté año queremos que encuentres la riqueza del amor, la paz, la sanación, el perdón y la libertad que están en ti como en tu prójimo. Queremos que abras los regalos que Dios te ha dado y que los uses toda la vida. Son de tu talla, tienen los colores que te gustan, nunca pasan de moda y además crecen contigo, son ¡Justo lo que necesitabas!.

Es tiempo de que uses lo que está presente en ti ,  los dones que te regala el Padre, como herencia por ser su hijo y su criaturita. Sigue leyendo «DE: Dios PARA: hij@»

La esperanza

Los pasos para recibir un milagro son:

1. Despierte la esperanza que está dormida en su vida. Usted necesita irse a la recámara donde está dormida «esperanza» y decirle «¡hey Espe! Levántese de ahí, mi amor, que usted y yo tenemos que ir a conquistar una tierra que el Señor nos ha prometido». Hay que despertar la esperanza en nuestras vidas. Hay gente que vive toda su vida sin esperanza; no saben que les va a traer el mañana, están temerosos del mañana. Dios dice que Él quiere que usted viva con esperanza. Crea que Dios quiere hacer un milagro. Yo no sé de donde vino esa mentalidad de decir, «no, es que yo no merezco nada. Soy un gusano de Jacob, Dios a mí no me quiere dar nada».

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