Víctima del Resentimiento

Padre, camino de regreso a tu casa resentido, molesto, enojado, con un grupo de personas, con parientes, vecinos, que se yo… Muchas veces ni siquiera tienen un rostro definido. Simplemente son personas de algún lugar o son un grupo que me significan: daño, temor, resentimiento o rencor. Y camino bordeándolo por mis propios juicios y prejuicios sobre ellos. Son mis resentimientos familiares, vecinales, sociales. Resentimientos que reúno en mi conciencia y ni siquiera es un prójimo, o eres tú mi señor. Es una idea que me he formado y de alguna forma tengo que perdonarme. Sigue leyendo «Víctima del Resentimiento»

Tu separación es egoísmo que oculta el amor

La separación es un grito del egoísmo que me enferma de soledad. La soledad no quiere perdonar, se desespera, busca la comodidad y la felicidad del mundo temporal, tiene miedo ante las tormentas. En el grito de la soledad, quisieras tener un «vida nueva», exiges que los demás la llenen. Y las personas, sobre todo las cercanas, no hacen lo que necesitas, dependes de lo que el otro te dé. Buscas en las opiniones el «evangelio humano» que hace justa la voz del egoísmo. El egoísmo hace que me mire como rueda con el eje en mí mismo, por eso ruedo sin sentido aunque me mueva. Sigue leyendo «Tu separación es egoísmo que oculta el amor»

Medita: ¿Separación o unión?

10 meditaciones del viaje espiritual 7/10

La séptima decisión a meditar “Mirar el mundo que nos rodea dividido o unido”.

Cuán diferente es mirar al mundo con el ánimo (nuestra alma o espíritu) en desolación a mirarnos en unidad con el universo. Caminar solo es la negación del mundo tal y como lo conocemos, aún el mismo ermitaño vive en unidad con la humanidad. El egoísmo es como un hoyo negro que absorbe la energía y la desolación es una depresión llena de energía que atrapa la luz del amor. Juzgar de bueno o malo el egoísmo es caer en la separación, en el mundo del bien y el mal que promovía la serpiente en el paraíso. Por eso abordemos el egoísmo (imaginémoslo como la cascara de una semilla) es una condición que cubre la conciencia del amor. Sigue leyendo «Medita: ¿Separación o unión?»

No pierdas el ánimo

Alma mía, tu eres el ánimo mío y pareces perderte en este momento difícil, como una tormenta que abate tu vida y con su fuerza te hace temer por tu debilidad. Se escucha como cruje la voluntad y la maldad queriendo arrancarte del amor. Escuchas  unos golpes en tu conciencia y temes abrir, no sea algún bandido  Esperas lo peor, pero a tu puerta está tocando el Señor.
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Servir para vencer la desolación

La mejor forma de vencer la soledad es el servicio. Dejar que la bondad y el amor traspasen nuestra vida, se canalicen en nuestras obras, en nuestras palabras, en pequeños detalles que nos recuerden el amor que Dios sopló para crear nuestra vida. Que nos impulsen a mirarnos inundados por el amor de Dios extendiéndose y miremos que nuestro destino está lleno de esa sabiduría, llena de paz y armonía que es el amor.

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El desierto

Dios habla con nosotros en el desierto. Hay muchas formas de desierto, de soledad, algunas veces parece desolación, pena, amargura, desesperación o angustia, separación.

Cuando, como Juan el Bautista, aceptamos caminar en nuestro desierto con Dios descubrimos, que no necesitamos tantas cosas. Con tener con que comer y con que vestirnos, podríamos disfrutar día a día la maravilla de caminar con Dios en los caminos del amor. El Padre Nuestro unicamente nos pide que reconozcamos nuestros errores y perdonemos, limpiando nuestros pensamientos de temor, odio, rencor, preocupación y resentimientos. Que son la basura que no nos deja vivir el amor.

Tu vida tiene y necesita caminos en el desierto para separarte de todo lo inútil y así sentir el soplo del amor que Dios puso en ti, cuando te creo, lo puso en tu espíritu que te da fortaleza y dirección. Has un recuento de lo que te sirve para hacer la voluntad del Padre, para que disfrutes caminando con el hijo y te llenes del Espíritu Santo.

Ve al desierto y limpia todo para recibir la vida que viene del amor en el pesebre de tu alma.