Amor – Dolor

Dentro del tiempo de la Cuaresma, tenemos un tiempo en que, si lo deseamos, estaremos unidos pensando en Jesús,  sufriendo, siendo herido, y ultrajado por quienes como El dice después «no saben lo que hacen».

La vida del cristiano así es, Pensamos, decidimos, hacemos, actuamos y quiero pensar que la mayoría de las veces «no sabemos lo que hacemos», porque ?, porque si lo supiéramos, NO lo haríamos, es decir, tenemos que hacer una pequeña aclaración si me lo permiten. Sigue leyendo «Amor – Dolor»

Oraciones para el perdón en la familia

Lee de manera pausada esta guía. Da tiempo para que puedas perdonar y pedir perdón en silencio. Si es posible, forma un círculo con tu familia. En medio pon una vela encendida y una imagen de la Sagrada Familia de Nazareth. Si ayuda, pon un fondo musical  suave. Sigue leyendo «Oraciones para el perdón en la familia»

Un ángel

La vida tiene colores y sinsabores, situaciones que en la mía, a veces, no puedo controlar. Quizá mi situación no sea tan difícil como creo, pero me doy cuenta que cuando tengo un sentimiento atrapado que me daña, me arrastra hasta las profundidades de la tristeza, donde todo se ve turbio, donde no se encuentra la salida. En medio de esa situación pueden suceder cosas extrañas, como la que me sucedió a mí. Sigue leyendo «Un ángel»

¿Que si te quiere? ¡Siempre! Eres su Amor

Alma mía el Señor está contigo pero has olvidado estar con el Señor. Has buscado respuestas en hombres que miran las estrellas. Has seguido a hombres que, cegados por su soberbia, quieren ser guía del pueblo extraviado. Acaso no te han dicho que: “si lo deseas con fuerza te será concedido”, olvidando anticipar que “primero Dios, lo que deseas te será concedido”.

Has conocido personas que dicen conocer los secretos ocultos para la felicidad, olvidando que el Señor nunca se oculta y el gozo es uno de tantos frutos y regalos de su Espíritu.

Alma mía, somos uno en el Señor y e l Señor está con nosotros, su Espíritu Santo es el Espíritu de nuestro espíritu. El Señor no se abandona a si mismo pues somos su cuerpo místico extendiendo su Misión de Amor, de encarnar su amor en esta tierra. Somos enviados y olvidamos a quien nos encarna, nos sostiene, guía, consuela y nos espera al final de la jornada.

Jesús mismo nos lo dice en el Evangelio según San Mateo (10,16-23).

Jesús dijo a sus apóstoles:

«Yo los envío como a ovejas en medio de lobos: sean entonces astutos como serpientes y sencillos como palomas.

Cuídense de los hombres, porque los entregarán a los tribunales y los azotarán en las sinagogas.

A causa de mí, serán llevados ante gobernadores y reyes, para dar testimonio delante de ellos y de los paganos.

Cuando los entreguen, no se preocupen de cómo van a hablar o qué van a decir: lo que deban decir se les dará a conocer en ese momento,

porque no serán ustedes los que hablarán, sino que el Espíritu de su Padre hablará en ustedes.

El hermano entregará a su hermano para que sea condenado a muerte, y el padre a su hijo; los hijos se rebelarán contra sus padres y los harán morir.

Ustedes serán odiados por todos a causa de mi Nombre, pero aquel que persevere hasta el fin se salvará.

Cuando los persigan en una ciudad, huyan a otra, y si los persiguen en esta, huyan a una tercera. Les aseguro que no acabarán de recorrer las ciudades de Israel, antes de que llegue el Hijo del hombre.»

Alma mía el Jesús nos habla del Espíritu de nuestro espíritu, el mismo que relata Afraates (¿-c. 345), monje, obispo cerca de Mossul en su Disertaciones, nº 21

Y nos enseñó también: “Cuando os harán comparecer ante los jefes, los magistrados y los reyes del mundo, no os preocupéis por lo que diréis, o como debéis responder: soy yo quien os dará un lenguaje y una sabiduría tal que vuestros adversarios no os podrán vencer, porque no soy vosotros quienes hablaréis, sino que el Espíritu de vuestro Padre será quien hablará por vosotros”.

Es este Espíritu el que, por boca de Jacob ha hablado a Esaú, su perseguidor; es el Espíritu de sabiduría que ha hablado al Faraón por boca de José perseguido; es el Espíritu quien, por boca de Moisés, ha hablado en todos los milagros que éste hizo en el país de Egipto…; es este el Espíritu el que cantaba por boca de David perseguido para apaciguar a Saúl, su perseguidor, del mal espíritu ; es de este Espíritu que había sido revestido a Elías, con el que dio una reprimenda a Jezabel y a Acab su perseguidor…; es este Espíritu el que ha reconfortado a Jeremías y le hizo mantenerse audazmente firme, para corregir a Sedecías; es el Espíritu que ha guardado a Daniel y a sus hermanos en el país de Babilonia; este mismo Espíritu es el que ha salvaguardado a Mardoqueo y a Ester en el país donde vivían cautivos.

2015-06-11 19.38.07

Acepta el Espíritu del Señor alma mía, la mayor seguridad que puedes tener es que el Espíritu del Señor siempre está presente, está contigo, nada te ocupe más importante que seguir su inteligencia como en los mártires, confesores y perseguidos: Abel, Jacob, José, Moisés, Josué, Jefté, Sansón, Gedeón y Barac, David, Samuel, Ezequías, Elías, Eliseo, Miqueas, Jeremías, Daniel, Ananías y sus hermanos, Judas Macabeo y sus hermanos… .

Señor ¡Te encontré!

Señor, te busqué en  mi camino
y esperándome estás;
busqué en tu casa, pero en la mía vives;
busqué fuera pero dentro estás.

Te miré sin verte en el enfermo que por doquier está;
te busqué y te busqué y tan cerca siempre,
tan cerca que  no te miré;
porque esperaba encontrarte fuera,
con mis ojos mirarte.

Encontré, encontré y no busqué;
encontré al niño que llora, a la madre afligida;
al hermano  en silencio, al  padre  angustiado;
al viento pasar a la lluvia caer;

Te encontré y encontré sin buscarte y no te miré;
te busqué te busqué y no  te miré
y pensé con mi alma entristecida
que  hoy no te miraría,

Y tu Señor siempre presente,
mostrándote en la cotidianidad,
humilde  en silencio sutil.

Y te buscaba espectacular,
y salió el arcoíris y te miré sin verte;
y el enfermo sanó y te miré sin verte
y el niño se alegró  y la madre fue consolada
y yo , te miré sin verte.

El hermano habló palabras verdaderas
y el padre consiguió la calma;
yo, te miré sin verte ,

El viento volvió, la lluvia cayó y  yo;
y yo  te encontré,
te encontré en la vida;
en el dulce reencuentro te encontré.

Te encontré  tan cerca en el viento que entra en mí
aquel que me da soplo de vida   te encontré ;
y un mensaje llegó
y busqué en  mis ojos
pero los que miran hacia adentro
los que encuentran solo lo sutil .

Ahí donde tú estás presente
en  presencia  pura y perfecta
anidado en mi alma
en espera de que te busque
para encontrarte,
para mirarte siempre,
todo el tiempo  y cada vez en mi vida,
en la vida presente, eterna y entera.

Y te agradecí  por estar conmigo,
por mostrarme el camino .
Me alegré por dentro,
desde ti, desde mi humildad en ti

Y te pedí  me permitas estar siempre
porque  necesito estar siempre en ti.
Gracias Señor, te busqué y  te busqué
y al fin puedo decir te encontré.

Maria Eugenia Barajas NUñez

29-07-2014

Deja de separarte, para que todos seamos uno

Uno en Cristo,una pareja en Cristo, una familia en Cristo, una amistad en Cristo, una vecindad en Cristo, una comunidad en Cristo, una empresa en Cristo. EN Cristo, en el amor de los Amores, aceptando que somos espíritu de amor encarnado por el Padre Nuestro, que somos amados hasta la última gota de Sangre por Cristo, que somos amados por el Espíritu Santo que anima nuestro espíritu. Es su soplo divino de vida eterna el aliento que me da existencia, rumbo y sentido Sigue leyendo «Deja de separarte, para que todos seamos uno»

¿Cómo pedir perdón?

 

La mayor satisfacción para el Padre es que sus hijos estén unidos. La reconciliación entre hermanos, por la gracia del Padre Nuestro, es descubrir la bendición en el error. El Padre Nuestro nos pide que perdonemos y pedir perdón es tomar el perdón de Dios para redimir o arreglar la relación que se encuentra rota o trastocada por nuestro error. Pedir perdón es un acto donde ejercemos nuestra libertad haciéndonos responsables de nuestros pensamientos acciones u omisiones. Sigue leyendo «¿Cómo pedir perdón?»