Cómo decirle para que te escuche

Alma mía, en el principio las palabras son las que crean la experiencia de vida, por es observa donde siembras tus palabras para que florezcan y den fruto. Cuántas veces te has sentido ignorada, sintiendo que no te comprenden, ni te escuchan. Parece que tus palabras se las lleva el viento, suenan bonito o son menos importantes que otras labores. Sigue leyendo «Cómo decirle para que te escuche»

No he visto a mis hijos

Un padre abandonado por su familia llegó ante el Santísimo Sacramento en el Sagrario, en oración a nuestro Señor, lleno de dolor decía: «Hace tiempo que no he visto a mis hijos», el dolor profundo de estas palabras acompañadas de lágrimas, querían recibir el consuelo de la presencia de nuestro Señor. Sin Embargo, en el fondo de su corazón sintió una voz que le decía: YO TAMPOCO HE VISTO A MIS HIJOS. Sigue leyendo «No he visto a mis hijos»

Cántale

Alma mía, hoy quiero encargarte, para  entregarle a nuestro Señor, una plegaria que sólo mi corazón puede pronunciar en un canto que sólo mi alma puede cantar. Quiero vivir ese amor a Dios conscientemente, como cuando eres hijo y miras a tu Padre enorme y grandioso, como cuando joven que no existe otro pensamiento más que el dirigido al amado. Sigue leyendo «Cántale»

Retírate, dale espacio al amor

Alma mía ¿Cuantas razones tienes para apartarte de la conciencia de que Dios está presente? Es tan normal su presencia que lo miras casi como un adorno más de nuestra vida, le das un lugar importante en la recámara, en la sala y el comedor. Aún en tu pecho, la cartera o en el transporte donde está su imagen,  pero realmente dejas de mirarlo y retirarte a dialogar con él.

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Mejor predicar a los peces

San Antonio, Predica a los peces en Rimini. Detalle del mural de la Parroquia de San Antonio de las Huertas, Tlaxpana, México, DF

En la vida de san Antonio de Padua (1195-1231) encontramos este sencillo pero significativo suceso: una vez que, cerca de Padua, algunos despreciaban y se burlaban de sus sermones, el santo se dirigió a la orilla de un río, que corría por allí cerca, y les dijo en voz alta para que toda la multitud lo oyera: Sigue leyendo «Mejor predicar a los peces»