Llaman las campanas a misa

Primera llamada

Llaman las campanas a la Santa Misa por primera vez, a la asamblea, a reunirse. Algunos se preparan, en la primera de tres llamadas, a cumplir el compromiso que manda. Hay quienes añoran ir al encuentro con Cristo, a descubrirse con el hijo del padre, a escucharlo en cada lectura, a mirar como se consagra, como llega a nuestro encuentro en el beso divino de la comunión. A convertirnos en custodias vivientes.

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Solemnidad de Corpus Christi

Nuestro Señor aceptó la voluntad del padre y viene y quiere lavarnos de nuestras culpas y se consagra para convertirnos en anfitriones y sagrarios vivientes, para que seamos luz del mundo, testigos y compartamos las maravillas que hace día a día en nuestras vidas.

Hay de aquel que no celebra este encuentro y no vive esta celebración. Más le valiera quitarse la ceguera, que vivir en la oscuridad de la criatura sin Dios. Más le valiera correr a altar donde el hijo se ofrece en sacrificio para revelarnos con amor la vida que viene del amor. Más le valiera llegar con su carga de errores, que enterrarse en las piedras de la soberbia, en la arena de la insensatez y en el féretro del odio eterno. Más le valiera encaminarse a la asamblea del reino, que vagar en la necedad, el temor, la amargura, la soledad y el vómito de la mediocridad.

Para qué estar hambriento de paz, si la paz del Señor está con nosotros, viene a nuestro encuentro. Para qué seguir sediento de explicación, si quien que abre los oídos, levanta a los paralíticos, cura a los enfermos, hace ver a los ciegos y levanta a los muertos está en medio de la asamblea de la Santa Misa. Él es la fuente que proclama las palabras de vida eterna. Para qué seguir debilitado si en la Santa Misa se ofrece y comparte el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo.

Boletín del domingo 23 de Junio del 2019
junio-23-2019

El Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, Solemnidad 

Melquisedec, rey de Salém, que era sacerdote de Dios, el Altísimo, hizo traer pan y vino,
y bendijo a Abrám, diciendo: «¡Bendito sea Abrám de parte de Dios, el Altísimo, creador del cielo y de la tierra!
¡Bendito sea Dios, el Altísimo, que entregó a tus enemigos en tus manos!». Y Abrám le dio el diezmo de todo.

Libro de Génesis 14,18-20.

Dijo el Señor a mi Señor:
«Siéntate a mi derecha,
mientras yo pongo a tus enemigos
como estrado de tus pies».

El Señor extenderá el poder de tu cetro:
«¡Domina desde Sión,
en medio de tus enemigos!
Tú eres príncipe desde tu nacimiento,

con esplendor de santidad;
yo mismo te engendré como rocío,
desde el seno de la aurora.»
El Señor lo ha jurado y no se retractará:

«Tú eres sacerdote para siempre,
a la manera de Melquisedec.»

Salmo 110(109),1-4.

Hermanos:
Lo que yo recibí del Señor, y a mi vez les he transmitido, es lo siguiente:
El Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó el pan,
dio gracias, lo partió y dijo: «Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía».
De la misma manera, después de cenar, tomó la copa, diciendo: «Esta copa es la Nueva Alianza que se sella con mi Sangre. Siempre que la beban, háganlo en memora mía».
Y así, siempre que coman este pan y beban esta copa, proclamarán la muerte del Señor hasta que él vuelva.

Carta I de San Pablo a los Corintios 11,23-26.

Jesús habló a la multitud acerca del Reino de Dios y devolvió la salud a los que tenían necesidad de ser curados.
Al caer la tarde, se acercaron los Doce y le dijeron: «Despide a la multitud, para que vayan a los pueblos y caseríos de los alrededores en busca de albergue y alimento, porque estamos en un lugar desierto».
El les respondió: «Denles de comer ustedes mismos». Pero ellos dijeron: «No tenemos más que cinco panes y dos pescados, a no ser que vayamos nosotros a comprar alimentos para toda esta gente».
Porque eran alrededor de cinco mil hombres. Entonces Jesús les dijo a sus discípulos: «Háganlos sentar en grupos de cincuenta».
Y ellos hicieron sentar a todos.
Jesús tomó los cinco panes y los dos pescados y, levantando los ojos al cielo, pronunció sobre ellos la bendición, los partió y los fue entregando a sus discípulos para que se los sirvieran a la multitud.
Todos comieron hasta saciarse y con lo que sobró se llenaron doce canastas.

Evangelio según San Lucas 9,11b-17.

Anímate te abraza, viene a tu encuentro y está presente en ti

Deja de querer explicar a Dios y experimenta el abrazo del Padre Nuestro en la brisa, viene a tu encuentro Consagrando el Pan y el Vino en su cuerpo, su Sangre y divinidad. Está presente en ti con su Espíritu Santo.

Cuando le invocas es al Dios Trino y uno a quien invocas, pues es creador, salvador y ánimo.

Cuando le invocas: «Padre Nuestro, «Señor mío y Dios mío», «Jesús en tí confío»,»Espíritu Santo Ven»… Nos abraza con la creación, viene a nuestro encuentro encarnándose en Cristo y anima el camino, la verdad y la vida con el Espíritu Santo que es el Amor del Padre en el Hijo y del hijo en el Padre. Es el Amor que nos crea, nos une y nos impulsa a compartirlo en el mundo que habitamos.

En el silencio de tu retiro descubre al Espíritu Santo: es el soplo divino que anima nuestra vida, es acción del Verbo, traductor de la sabiduría y el Amor de Dios Padre y del Hijo en la profundidad de nuestros corazones.

Mírate en el Padre y mira al Padre mirándote en el Hijo con el Espíritu Santo. Mírate en el Hijo del Padre Nuestro con el Espíritu Santo. Mírate en el Espíritu Santo que une al Padre con el Hijo. Mira a Dios en ti y deja que exprese su voluntad de Amor en ti. Dios es Amor y basta su presencia.

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  • > Gracias Papá
  • > Dios te bendice ¿Que te puede faltar?
  • > ¿Quién te crees que eres?
  • > Hij@, eres el Amor de Dios, su bendición, haz familia.

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junio-16-2019b

¿Qué te está diciendo el Señor?

El Señor me creó como primicia de sus caminos, antes de sus obras, desde siempre.

Yo fui formada desde la eternidad, desde el comienzo, antes de los orígenes de la tierra.
Yo nací cuando no existían los abismos, cuando no había fuentes de aguas caudalosas.
Antes que fueran cimentadas las montañas, antes que las colinas, yo nací, cuando él no había hecho aún la tierra ni los espacios ni los primeros elementos del mundo.
Cuando él afianzaba el cielo, yo estaba allí; cuando trazaba el horizonte sobre el océano, cuando condensaba las nubes en lo alto, cuando infundía poder a las fuentes del océano, cuando fijaba su límite al mar para que las aguas no transgredieran sus bordes, cuando afirmaba los cimientos de la tierra, yo estaba a su lado como un hijo querido y lo deleitaba día tras día, recreándome delante de él en todo tiempo, recreándome sobre la faz de la tierra, y mi delicia era estar con los hijos de los hombres.

Libro de los Proverbios 8,22-31.

Al ver el cielo, obra de tus manos,
la luna y las estrellas que has creado:
¿Qué es el hombre para que pienses en él,
el ser humano para que lo cuides?

Lo hiciste poco inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y esplendor;
le diste dominio sobre la obra de tus manos.
Todo lo pusiste bajo sus pies.

Todos los rebaños y ganados,
y hasta los animales salvajes;
las aves del cielo, los peces del mar
y cuanto surca los senderos de las aguas.

Salmo 8,4-5.6-7.8-9.

Hermanos:
Justificados, entonces, por la fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo.
Por él hemos alcanzado, mediante la fe, la gracia en la que estamos afianzados, y por él nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.
Más aún, nos gloriamos hasta de las mismas tribulaciones, porque sabemos que la tribulación produce la constancia;
la constancia, la virtud probada; la virtud probada, la esperanza.
Y la esperanza no quedará defraudada, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado.

Carta de San Pablo a los Romanos 5,1-5.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
«Todavía tengo muchas cosas que decirles, pero ustedes no las pueden comprender ahora.
Cuando venga el Espíritu de la Verdad, él los introducirá en toda la verdad, porque no hablará por sí mismo, sino que dirá lo que ha oído y les anunciará lo que irá sucediendo.
El me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes.
Todo lo que es del Padre es mío. Por eso les digo: ‘Recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes’.»

Evangelio según San Juan 16,12-15.

Oración para la reconciliación de pareja

Padre Nuestro ante ti somos quienes somos, pues has sido fiel a nosotros en lo prospero y en lo adverso, en la salud y la enfermedad, y nos has amado y respetado. Conoces nuestro pensamiento y sentimientos anidados hasta en lo más profundo de nuestro corazón. Nos amas hasta el extremo de dar la vida por nosotros.

Padre Nuestro creador del cielo y la tierra, de lo visible y lo invisible Todo lo sabes y todo es tuyo y sin embargo esperas pacientemente y con misericordia que te abramos la puerta para ayudarnos a poner en orden nuestra conciencia y retomar el rumbo del amor.

Padre Nuestro en Cristo, quiero reconciliarme contigo antes que a nadie: Te pido me perdones por no ponerte en primer lugar, amándote sobre todas las cosas. Tú eres el amor, origen, camino y destino de nuestra vida. Perdóname por olvidar amar. Perdóname por juzgar el bien y el mal y condenar y condenarme en mis juicios y justificaciones. Y hacerme esclavo de mis propias razones, como si todo lo supiera, como si conociera lo visible y lo invisible. Como si mi nombre fuera santificado. Perdóname por preferir el mundo al paraíso de tu amor. Perdóname por no cerrar mi puerta aunque fueran 10 minutos al día, para dialogar contigo.

Padre Nuestro clamo a tu Espíritu Santo, dame tu perdón para mirarme con el amor que me creaste y perdonarme por aquellos juicios que profería, por aquello que maldecía, por aquello que dejé de bendecir, por esa palabra que oculte, por esa ternura que detuve, por esa piedad que escondí, por esa soberbia y vanidad con que cubría la luz de tu amor en mí y en mi prójimo. Perdóname pues quiero perdonarme y transformar mis debilidades, mis defectos, mis ofensas, mis juicios en una bendición. Quiero bendecirme y bendecir a mi prójimo.

Padre Nuestro, Dios trino y uno, dame tu perdón para pedirle el perdón a mi prójimo, a mi pareja, pues también es tu amor mi prójimo. Ayúdame a perdonarle cualquier ofensa, de palabra, obra o de omisión. A quitar mis juicios, sentencias y castigos que le he impuesto y que me han esclavizado, nos han esclavizado y hemos perdido la libertad donde decidimos por el amor y así nos responsabilizamos de nuestros errores y aciertos. Ayúdame a descubrir el amor junto con mi pareja, para que reconciliados tú y nosotros limpiemos maleza, cochambre, tizne, resentimientos y rencores y caminemos en tu amor, hasta el fin de los tiempos.

En nombre de Jesucristo con tu Espíritu Santo te pido Padre Nuestro por esta reconciliación y ruego a Santa María Virgen, a los ángeles y a los Santos que intercedan por nosotros ante Dios nuestro Señor.

AMEN

Curso «Perdón»

ORACIÓN BREVE

Oh Jesús, a través de tu compasión, enséñanos a perdonar desde el amor, enséñanos a olvidar desde la humildad.

Ayúdanos a examinar nuestro corazón y a ver si hay alguna herida no perdonada, o alguna amargura sin olvido.

Permite que el Espíritu Santo penetre en mi espíritu y remueva todo rastro de enojo.

Derrama tu amor, paz y alegría en nuestros corazones, en proporción a nuestro vacío de propia complacencia, vanidad, ira y ambición .

Ayúdanos a cargar con ánimo la Cruz de Cristo.

Amén

Responsable de la publicación:
Juan Manuel D’Acosta López
Consejero Terapeuta en Misión de Amor

Rosario para la reconciliación de la pareja

Rosario para la reconciliación de la Pareja en Libro Electrónico y ADEMAS el MP3

Libro digital en PDF con el modo completo de rezar el rosario.
50 meditaciones enfocadas a la reconciliación de pareja.

¡Se libre en verdad! mírate amando

La libertad es usar la capacidad de decidir por un bien superior y el bien superior es el Amor, es amar.

En la libertad se vive el gozo, la paz, el autocontrol, la fidelidad, la amabilidad, la paciencia  del Espíritu del Amor. Tú eres una expresión del Amor del Señor, del Espíritu Santo, eres espíritu del Amor, Amor encarnado. Amar es lo que en verdad puedes dar, pues eres Amor. Sigue leyendo «¡Se libre en verdad! mírate amando»

Inicia tu transformación con Ayuno y Abstinencia

Una sola comida fuerte al día, sólo agua, eso es ayuno.

Más que un sacrificio el ayuno y la abstinencia son una ofrenda de amor y gratitud al Señor. En lugar de concentrarte en comer, usa ese espacio para dialogar con el Señor. Deja de pensar en la carne y concentra tu atención en el espíritu. Sigue leyendo «Inicia tu transformación con Ayuno y Abstinencia»

Amor – Dolor

Dentro del tiempo de la Cuaresma, tenemos un tiempo en que, si lo deseamos, estaremos unidos pensando en Jesús,  sufriendo, siendo herido, y ultrajado por quienes como El dice después «no saben lo que hacen».

La vida del cristiano así es, Pensamos, decidimos, hacemos, actuamos y quiero pensar que la mayoría de las veces «no sabemos lo que hacemos», porque ?, porque si lo supiéramos, NO lo haríamos, es decir, tenemos que hacer una pequeña aclaración si me lo permiten. Sigue leyendo «Amor – Dolor»

Flores de Amor y Misericordia

Podemos transformemos este mundo cubriéndolo de flores amor.

Siembra y cultiva una o varias flores de amor al día.

Haz volver, SEÑOR, a nuestros cautivos, como las corrientes en el sur.
Los que siembran con lágrimas, segarán con gritos de júbilo.
El que con lágrimas anda, llevando la semilla de la siembra, en verdad volverá con gritos de alegría, trayendo sus gavillas. (Salmos 126:4-6)

Flor de amor

Hoy pediré a Dios por las ánimas benditas del purgatorio.
Hoy le pediré el perdón a Dios para perdonar a quien, juzgo que. me ha hecho mas daño.
Hoy compartiré mi tiempo ayudando aunque tenga que dejar de hacer otras cosas que me gustan.
Hoy le daré limosna a quien me la pide, descubriendo que es a Jesús a quien se la entrego.
Hoy separaré una parte de mi despensa para compartirla con quien no tiene trabajo para sostenerse.