El diálogo interno

Dicen muchos que la gracia se recibe a partir de la lectura de la Biblia, del conocimiento profundo del amado. Para mí el gozo de la gracia sí depende del conocimiento, sin embargo, aunque no supiera leer, ni tuviera ojos para ver y oídos para escuchar, sí tengo espíritu para estar presente frente a nuestro Espíritu Santo en el diálogo interno. Sigue leyendo «El diálogo interno»

¡Por fin! Conoce el Espíritu de tu espíritu

Este agosto 20 del 2015, inicia una nueva etapa en la Misión de Amor al lanzar la nueva publicación: «Conoce el Espíritu de tu espíritu. Dirigida a los católicos que buscan una alternativa sólida, dentro de la fe en el desarrollo espiritual. Ofreciendo una propuesta práctica para conocer el Espíritu de su espíritu  Sigue leyendo «¡Por fin! Conoce el Espíritu de tu espíritu»

Tengo miedo de amar

  • Es necesario que él crezca y yo disminuya” (Jn 3,30)

Amar es ser en el amado y con el amado ser. Amar es ser en ti, Señor, y contigo Ser.

Señor que Tu crezcas y yo disminuya significa que Tú el Amor crezca y YO el egoísmo disminuya

Tengo miedo cuando no siento tu presencia y tu eres el Amor. Tengo miedo de sentir el gozo de ser en Ti y Tú en nosotros. Tengo miedo cuando siento que tu Amor se desvanece. Tengo miedo a temer y tengo miedo a Amar. Sigue leyendo «Tengo miedo de amar»

Consagración al Sagrado Corazón

Al Sagrado Corazón de JesúsConsagración al Sagrado Corazón de Jesús

Corazón sagrado de mi amado Jesús: yo, aunque vilísima criatura, os doy y consagro mi persona, vida y acciones, penas y padecimientos, deseando que ninguna parte de mi ser me sirva si no es para amaros, honraros y glorificaros. Esta es mi voluntad irrevocable: ser todo vuestro y hacerlo todo por vuestro amor, renunciando de todo mi corazón a cuanto pueda desagradaros. Sigue leyendo «Consagración al Sagrado Corazón»

Oh Dios ¡no te creo!

Señor no creo que estés conmigo. Quiero encontrar palabras y poemas de amor para sentir tu Espíritu en mi espíritu; para formar mis pensamientos, mis emociones, mis labios y mis obras, y así mirarme en Ti, encontrarme contigo, mi Señor, y decirte un plegaria que sólo mi corazón puede pronunciar y un canto que sólo mi alma puede cantarte. Sigue leyendo «Oh Dios ¡no te creo!»