Me siento vacía, como viviendo en guerra

Alma mía, el amor, la paz, el gozo, la amabilidad, el dominio de ti, la mansedumbre y l paciencia son dones del Espíritu Santo que están en tu espíritu y te animan. En el espíritu es donde hay que buscar la plenitud, al compartir estos dones es cuando encontrarás que estás llena de la presencia del Señor.

Preparar la reunión de la paz de navidad, es una oración que implora reconocer el amor en la vida. La labor en tu hogar es la labor en el altar donde verás la tregua de paz y si se puede el acuerdo de reconciliación. Lucha por el fin de la guerra con tu prójimo y con todo lo que te rodea. Cada detalle que realices para recibir la navidad acompáñalo del agradecimiento a Dios por sus dones, perdón por las faltas que son contra su voluntad y la petición al Señor de aquello que necesitas. Si invitas a tu familia y tu pareja a la preparación, juntos harán esta oración y vivirán el milagro del nacimiento de la vida que viene del amor.

Enciende una vela por cada amor, como faro para iluminar la sombra. Haz oración, pide por cada uno, que tu oración se extienda en la red de caridad del Señor, siembra esta flor de amor .

Por ejemplo, dile al Señor: “DIOS DE AMOR, HOY QUIERO PERDONAR A MI PAPA POR AQUELLOS MOMENTOS QUE ME HICIERON LLORAR”

Navidad en tiempos de Guerra

La fiesta de navidad en casa es un momento muy importante, para el mundo también ha sido motivo de paz. Durante muchas guerras fue la fecha de la tregua, la esperanza y la reflexión , como en la primera guerra mundial en 1914

La tregua comenzó en la víspera de la Navidad, el 24 de diciembre de 1914 cuando las tropas alemanas comenzaron a decorar sus trincheras, luego continuaron con su celebración cantando villancicos, específicamente Stille Nacht (Noche de paz). Las tropas británicas en las trincheras al otro lado respondieron entonces con villancicos en inglés. Escucha el relato, mira la recreación y canta una cancíon.

Escucha el relato

Mira esta recreación

Escucha la cancíón

En el radiomensaje «Benignitas et humanitas» de su santidad Pío XII en la víspera de navidad de 1944 decía:

“Hasta lo más profundo de los corazones, entenebrecidos, afligidos y abatidos baja un torrente de luz y de alegría, invadiéndolos completamente. Vuelven a alzarse serenas las frentes inclinadas, porque Navidad es la fiesta de la dignidad humana, la fiesta del «admirable intercambio, por el cual el Creador del género humano, tornando un cuerpo vivo, se dignó nacer de la Virgen y con su venida nos donó su divinidad» (Ant. 1 in 1 Vesp. in Circumc. Dom.).

“Pero nuestros ojos vuelan espontáneamente desde el esplendoroso Niño del portal al mundo que nos rodea, y la dolorida exclamación del Evangelista Juan sube a nuestros labios: «Lux in tenebris lucet et tenebrae eam non comprehenderunt » (Jn 1, 5): la luz resplandece en medio de las tinieblas, y las tinieblas no la han recibido.”

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