Hay una nueva forma de apoyarse en el camino: dialogando en la oración

  • Video de la experiencia de la Peregrinación a Chalma del 13 de marzo del 2011

Como parte del retiro de 2 días “¿Cuál es tu Voluntad?,el sábado en la noche nos encaminamos a salir en peregrinación desde el “cerrito” en Coatlán del Río, la cita es a las 9 de la noche para peregrinar hasta Chalma por la ruta del “Platanar”. Matrimonios, hombres, jóvenes… algunos peregrinos se sumarán, por otras rutas, provenientes de otras poblaciones de la región. Los participantes del retiro, van peregrinando buscando la voluntad del Señor.

Hay media luna, noche es clara, llena de estrellas. El primer paso inicia el camino. Los perros ladran, imaginando amenazado el espacio de sus amos, los pasos suenan firmes y decididos, mientras te alejas de la población, para adentrarte en senderos por entre los montes.

Meditación

Algunos comentan sobre los temas de la vida diaria, otros deciden meditar al caminar, inhalando mentalmente repiten “Señor Mio” y al exhalar “en ti confío”.

Las montañas se dibujan en el horizonte, los ojos se acostumbran a la penumbra iluminada por la luna y de pronto: El paso cambia ante la primera prolongada cuesta, la respiración más honda, el paso más lento el grupo comienza a separase. Repetir la jaculatoria, parece ser la solución para reanimarse entre el sudor del esfuerzo.

Oración

El camino continúa, las piedras mueven los tobillos, duele, otros peregrinos pasaron, de muchas partes. De pronto la soledad, todos se han ido. Como si fuera enviado, un nuevo guía aparece en el camino, tiene 8 años que regresa al camino de Chalma. Duele el paso, descubres porque los peregrinos necesitan un bastón para apoyarse, ruegas a Dios encontrar una vara firme, pruebas una y otra. Le insistes a Jesús que te guíe hasta una que te apoye. Varios pasos más y descubres una vara como hecha a la medida. Recuerdas que orar es dialogar con Dios. Comienzas la oración y las fuerzas sew renuevan y le platicas al Señor y sientes como se renueva tu fortaleza desde la profundidad de tu conciencia, con la oración el dolor parece que se desvanece.

El camino con las estrellas y las imágenes de montañas y árboles se transforman en el salón donde platicas en lo íntimo con el Creador, con el Hijo del hombre y su espiritu Santo. Alcanzas a unas parejas de peregrinos, la confusión parece haber llegado, el camino se ha desvanecido, alguna equivocación en la ruta. Pero sientes que llegaras, pues el Señor te invitó, el Señor te guía, te cuida y te ha de llevar.

Un cruce extraño por entre la montaña sin senda clara, por entre las ramas y los espinos y aparece nuevamente el camino. Ahora es más agresivo, la vara te sostiene, bajas por una escarpada ruta de arroyo, hay barranco a uno de tus lados, las piedras son inseguras. Un movimiento en falso, el desequilibrio y un peregrino es arrojado al barranco, pero sorprendentemente queda sostenido por las ramas y las raíces. Todos ayudan, una mano apoya a la otra, fuerza, unos pasos y el temor se desvanece y el peregrino está en marcha agradeciendo a Dios la protección.

Llegan al puente de hamaca, de palos entrelazados, se apoyan uno en el otro, parece frágil, esta complicado el equilibrio, buscas donde apoyar el pie que quede sobre las cuerdas de acero, dudas sobre las ramas que sirven de piso a puente de hamaca. Pasan todos para descubrir una pronunciada subida, parecida a un calvario. Estas en el platanar y al final de ese esfuerzo descubres una tienda abierta aunque sea la una de la mañana, Descansas, algunos se quedan a dormir, otros un refrigerio y algo que los hidrate y continúan. El camino ahora es por la carretera, ya n circulan los autos, en ese momento comienza el dialogo de la oración con el rosario. Es esplendido, decir Padre Nuestro que estas en los cielos y mirarse cubierto de estrellas, pues la luna ha caído tras las montañas. El ave maría es un descubrir la presencia intercesora de la Santísima Virgen, se siente el aliento y la fortaleza que llega desde el alma hasta los pies.

Contemplación

Pasa el tiempo, algunos llegarán en una “pesera” o acarreados por alguna “alma caritativa” que te lleva en su camioneta hasta Chalma. Otros llegarán con los pies exhaustos pero el alma plena a escuchar la misa de las 7 de la mañana.

Aquello es un mundanal, de mercaderes que te brindan champurrado o atole de arroz y un pan o un tamal. Como sea, ya habrá tiempo de comprar algún recuerdo o un almuerzo. El estallido de un cohete anuncia el inicio de la misa, el templo está lleno y viviente se mueven los peregrinos, se descubre el milagro de la intimidad de contemplarse en Cristo al mirarte presente,  cuerpo y alma mirándote en el Cuerpo y alma de Cristo, porque es por nosotros por quien se consagra en el Sacrificio de la Misa, la oración y la unión más grande que se le puede hacer a Dios, desde la tierra.

 

Evangelio

El evangelio: Las tentaciones del Señor en el desierto.Descubres que la peregrinación empieza desde hoy y en cada día, hay mucho que continuar meditando, pero hay una nueva forma de apoyarse en el camino, dialogando en la oración. El nos invito, el nos cuido, el nos trajo de regreso, con el cuerpo sufriente y con el alma renovada en fe, esperanza y caridad.

Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el demonio.
Después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, sintió hambre.
Y el tentador, acercándose, le dijo: “Si tú eres Hijo de Dios, manda que estas piedras se conviertan en panes”.
Jesús le respondió: “Está escrito: El hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”.
Luego el demonio llevó a Jesús a la Ciudad santa y lo puso en la parte más alta del Templo, diciéndole: “Si tú eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: Dios dará órdenes a sus ángeles, y ellos te llevarán en sus manos para que tu pie no tropiece con ninguna piedra”.
Jesús le respondió: “También está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios”.
El demonio lo llevó luego a una montaña muy alta; desde allí le hizo ver todos los reinos del mundo con todo su esplendor, y le dijo: “Te daré todo esto, si te postras para adorarme”.
Jesús le respondió: “Retírate, Satanás, porque está escrito: Adorarás al Señor, tu Dios, y a él solo rendirás culto”.
Entonces el demonio lo dejó, y unos ángeles se acercaron para servirlo (Mateo 4,1-11).

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