¿Cómo Vivir la Santa Misa?

Durante tu paso por la vida nunca te pierdas asistir a  la Santa Misa, es un pequeño retiro que puede vivirse con gran profundidad, reconociéndonos pecadores, pidiendo la intercesión, alimentándonos de la palabra y consagrándonos en cuerpo y alma a nuestro Señor en el momento del ofertorio, pues sin lugar a dudas viene a nuestro encuentro, al consagrarse a nosotros y entregarse como pan de vida eterna. Así nos retiramos en la Santa Misa.

Guía para viajar en la Santa Misa

En este viaje terrenal y temporal asistimos al misterio de fe “Nuestro Salvador, en la última cena, la noche que lo traicionaban, instituyo el sacrificio eucarístico de su cuerpo y sangre, con lo cual iba a perpetuar por los siglos, hasta su vuelta, el sacrificio de la cruz y a confiar a su esposa, la iglesia, el memorial de su muerte y resurrección: sacramento de piedad; vinculo de caridad; banquete pascual, en el cual se come a Cristo, el alma se llena de gracia y se nos da una prenda de gloria venidera”(CLV n. 47)

Ritos iniciales

Procesión y canto de entrada:

¡¡¡Somos Iglesia peregrina!!!!

Saludo:

En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén (Así sea).

Acto Penitencial:

Venimos con el Señor reconociéndonos débil, enfermo y pecadores “Yo confieso…;”

Gloria:

Alabemos la presencia del Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, en la Asamblea.

Oración Colecta:

Pedimos, invocamos o esperamos que el Señor nos conceda reconocer su presencia viva

Liturgia de la palabra:

 

Dios se Manifiesta

Esto es palabra de Dios Diálogo entre Dios y su pueblo.

  • Evangelio: Lucas 9:28-36
    el día 17 marzo, 2019 a las 5:00 am

    28 Sucedió que unos ocho días después de estas palabras, tomó consigo a Pedro, Juan y Santiago, y subió al monte a orar.29 Y sucedió que, mientras oraba, el aspecto de su rostro se mudó, y sus vestidos eran de una blancura fulgurante,30 y he aquí que conversaban con él dos hombres, que eran Moisés y Elías;31 los cuales aparecían en gloria, y hablaban de su partida, que iba a cumplir en Jerusalén.32 Pedro y sus compañeros estaban cargados de sueño, pero permanecían despiertos, y vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él.33 Y sucedió que, al separarse ellos de él, dijo Pedro a Jesús: «Maestro, bueno es estarnos aquí. Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías», sin saber lo que decía.34 Estaba diciendo estas cosas cuando se formó una nube y los cubrió con su sombra; y al entrar en la nube, se llenaron de temor.35 Y vino una voz desde la nube, que decía: «Este es mi Hijo, mi Elegido; escuchadle.»36 Y cuando la voz hubo sonado, se encontró Jesús solo. Ellos callaron y, por aquellos días, no dijeron a nadie nada de lo que habían visto. […]

  • O también: Filipenses 3:20--4:1
    el día 17 marzo, 2019 a las 5:00 am

    20 Pero nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde esperamos como Salvador al Señor Jesucristo,21 el cual transfigurará este miserable cuerpo nuestro en un cuerpo glorioso como el suyo, en virtud del poder que tiene de someter a sí todas las cosas.1 Por tanto, hermanos míos queridos y añorados, mi gozo y mi corona, manteneos así firmes en el Señor, queridos. […]

  • Salmo responsorial: Salmo 27:1, 7-9, 13-14
    el día 17 marzo, 2019 a las 5:00 am

    1 Yahveh es mi luz y mi salvación, ¿a quién he de temer? Yahveh, el refugio de mi vida, ¿por quién he de temblar?7 Escucha, Yahveh, mi voz que clama, ¡tenme piedad, respóndeme!8 Dice de ti mi corazón: «Busca su rostro.» Sí, Yahveh, tu rostro busco:9 No me ocultes tu rostro. No rechaces con cólera a tu siervo; tú eres mi auxilio. No me abandones, no me dejes, Dios de mi salvación.13 ¡Ay, si estuviera seguro de ver la bondad de Yahveh en la tierra de los vivos!14 Espera en Yahveh, ten valor y firme corazón, espera en Yahveh. […]

  • Segunda lectura: Filipenses 3:17--4:1
    el día 17 marzo, 2019 a las 5:00 am

    17 Hermanos, sed imitadores míos, y fijaos en los que viven según el modelo que tenéis en nosotros.18 Porque muchos viven según os dije tantas veces, y ahora os lo repito con lágrimas, como enemigos de la cruz de Cristo,19 cuyo final es la perdición, cuyo Dios es el vientre, y cuya gloria está en su vergüenza, que no piensan más que en las cosas de la tierra.20 Pero nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde esperamos como Salvador al Señor Jesucristo,21 el cual transfigurará este miserable cuerpo nuestro en un cuerpo glorioso como el suyo, en virtud del poder que tiene de someter a sí todas las cosas.1 Por tanto, hermanos míos queridos y añorados, mi gozo y mi corona, manteneos así firmes en el Señor, queridos. […]

  • Primera lectura: Génesis 15:5-12, 17-18
    el día 17 marzo, 2019 a las 5:00 am

    5 Y sacándole afuera, le dijo: «Mira al cielo, y cuenta las estrellas, si puedes contarlas.» Y le dijo: «Así será tu descendencia.»6 Y creyó él en Yahveh, el cual se lo reputó por justicia.7 Y le dijo: «Yo soy Yahveh que te saqué de Ur de los caldeos, para darte esta tierra en propiedad.»8 El dijo: «Mi Señor, Yahveh, ¿en qué conoceré que ha de ser mía?»9 Díjole: «Tráeme una novilla de tres años, una cabra de tres años, un carnero de tres años, una tórtola y un pichón.»10 Tomó él todas estas cosas, y partiéndolas por medio, puso cada mitad enfrente de la otra. Los pájaros no los partió.11 Las aves rapaces bajaron sobre los cadáveres, pero Abram las espantó.12 Y sucedió que estando ya el sol para ponerse, cayó sobre Abram un sopor, y de pronto le invadió un gran sobresalto.17 Y, puesto ya el sol, surgió en medio de densas tinieblas un horno humeante y una antorcha de fuego que pasó por entre aquellos animales partidos.18 Aquel día firmó Yahveh una alianza con Abram, diciendo: «A tu descendencia he dado esta tierra, desde el rió de Egipto hasta el Río Grande, el río Eufrates: […]

Homilía

El celebrante nos ayuda para seguir el ejemplo de Jesús en nuestra vida diaria.

Credo

Confesamos nuestra fe.

Oración de los fieles

Le hablamos al Señor pidiendo por las necesidades de todos.

Liturgia de la Eucaristía

(DIOS SE ENCARNA PARA NOSOTROS):

En la liturgia eucarística reproducimos ritualmente los tres gestos que Jesús hizo en la Última Cena.

I. Tomo Pan … Presentación de dones

El Sacerdote ministerial presenta la ofrenda que hacemos como sacerdotes bautismales presentamos con el pan: nuestro trabajo, alegría, vida y dones. Con el vino: nuestro temor, errores, fragilidad, debilidad, sufrimiento y dolor para entregarnos y transformarnos en el cuerpo y la sangre de Cristo, mirarnos en el cuerpo místico de Cristo. Descubrir a Cristo en nosotros.

  • Lavabo pues sacrificaremos a un justo
  • Oramos como Hermanos
  • Le pedimos sobre nuestro ofrecimiento

II. Dio gracias… Plegaria Eucarística

Prefacio-Santo

Damos la bienvenida y alabanza con agradecimiento a Dios, al tres veces santo.

Epíclesis

De rodillas como iglesia sacerdotal, profética y real imploramos el poder divino para que los dones ofrecidos por los hombres queden consagrados y se conviertan en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Es un dialogo especial de invocación al Espíritu Santo y va acompañado del gesto epiclético, la imposición de las manos sobre las ofrendas.

Narración de la Institución

De rodillas asistimos con toda nuestra conciencia al momento de mayor recogimiento de la humanidad, cuando el sacerdote recitando las palabras de Jesús en la Última Cena, recibe en el pan y el vino el Cuerpo y la Sangre del Señor.

Confiamos y creemos en Cristo, tenemos fe, pero necesitamos que el Señor la aumente para descubrir que Cristo está vivo entre nosotros es el misterio enviado por el Padre Nuestro para salvarnos en el camino de regreso al gozo del cielo es el pan bajado del cielo que con su Espíritu Santo en nuestro espíritu nos guía.

Aclamación

Aclamamos el misterio central de nuestra fe. Por eso anunciamos su muerte y proclamamos su resurrección.

Intercesión

“Este es mi Cuerpo” “Esta es mi Sangre” ¡qué mayor Don podemos presenciar en nuestra vida! Dios con Nosotros y nosotros cara a cara frente a Él, digno de toda adoración de rodillas.

Sacrificamos a Jesús pidiéndole que venga y viene a unirnos como Iglesia. Pidámosle frente a frente por el Papa, por los obispos, por todos los difuntos y por todos nosotros.

Doxología

El sacerdote ofrece al Padre el cuerpo y la sangre de Jesús, por Cristo, con él y en él, en la unidad del Espíritu Santo. Todos respondemos: "Amén".

III. Lo partió y se lo dio…Rito de Comunión

  • Nos atrevemos a decir junto a Cristo: “Padre Nuestro que estás en el cielo…”
  • Como hermanos y frente a Cristo nos entregamos el saludo de paz
  • El Sacerdote parte la presencia de Cristo en lo que fuera pan y nos la ofrece
  • Reconocemos que es Cristo, el cordero que Dios vuelve a sacrificar por nosotros.


Sagrada Comunión

  1. Comunión Sacramental.- Revestidos de la limpieza de alma que nos da el Señor en el Sacramento de la reconciliación, sin mancha de pecado nos acercamos a recibir a Cristo en sagrada comunión. No somos dignos de que venga a nosotros, pero Cristo ya pago con sangre nuestra dignidad y la confirma con su presencia en los sacramentos.
  2. Comunión espiritual.- No podemos salir de este momento sin recibir la sagrada comunión aunque sea espiritualmente. Si nuestra vida tiene pecado sin confesar, necesitamos su fortaleza para levantarnos y seguirlo repite en tu lugar de rodillas, con tu mano en el pecho, mientras los otros comulgan: “Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén
  3.  Luego de la comunión sacramental o la espiritual, ponte de rodillas en tu lugar y retirarte en silencio a dialogar con el Señor, a compartirle, darle gracias, pedir sus favores e interceder por nuestro prójimo.
  4. El sacerdote que preside concluirá nuestro dialogo con la oración después de la Comunión

RITOS DE DESPEDIDA

Bendición:

•La bendición también puede ser solemne y se recibe con la cabeza inclinada respondiendo amén a cada invocación.

La Mision:

•Finalmente el padre o el diácono despide a todos con el “Podemos ir en paz”, esto es un envío: semejante al de Jesús con sus discípulos

Despedida y envío

Alimentados con el pan de la Palabra y de la Eucaristía, volvemos a nuestras actividades, a vivir lo que celebramos, llevando a Jesús en nuestros corazones.

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