Responde “primero Dios”

Aunque hagas la voluntad de otro, siempre será tu responsabilidad la respuesta que encarnas o realizas. Primero Dios responde con el Espíritu de tu espíritu a cada pregunta del día.

Las preguntas sobre el rumbo hacia el futuro tienen temor y, para responderlas, muchas veces van acompañadas de rencores y resentimientos. El futuro ocupa nuestro presente, así como el pasado está presente. Porque en verdad el presente es donde tenemos para resolver las preguntas:

Ese temor con resentimiento a lo que va a ocurrir es constante: La relación con la pareja; la página en blanco del escritor; el silencio que surcará el músico; la formación que darán los padres; los rencores y resentimientos; la tarea, los pendientes; el tiempo, la oportunidad, los recursos para la deuda… Aún la pregunta de ¿qué hemos de comer?

Las ventanas para responder

Si desconocemos la respuesta del Espíritu, para responder nos asomamos a las ventanas de nuestra conciencia:

  1. A nuestra mente para buscar juicios y mil razones
  2. También escuchamos la respuesta de nuestros sentimientos.
  3. El cuerpo, sus necesidades y limitaciones también tienen su punto de vista.
  4. La convivencia con las personas próximas tienen reglas y fórmulas para responder.
  5. El ambiente donde nos desenvolvemos también tiene respuesta.
  6. La imaginación y los sueños
  7. La memoria también tiene opinión de cómo responder.

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“Primero Dios” es respuesta

Todas las ventanas de nuestra conciencia opinan sobre nuestra existencia. Pero tal vez hemos olvidado abrir la puerta de la existencia, es decir, nuestro espíritu.

En nuestro espíritu está el ánimo. El espíritu es el fundamento de nuestra existencia. El amor y el perdón. La alegría y la templanza que es el dominio de uno mismo. La paz y la paciencia. La amabilidad y la bondad, La fe y la mansedumbre.

¿Cómo hacer que nuestro espíritu nos dé la respuesta de cada mañana? ¿Cómo escuchar sus palabras y dejarse abrazar por el Espíritu, para descubrir la respuesta del día, de cada instante?

Entonces la primera respuesta a cualquier pregunta está en encontrar al Espíritu (primero Dios), para que nos ayude en nuestra respuesta.

Tenemos cuatro herramientas para encontrarlo: La oración, la meditación, la contemplación y la compasión (el perdón)

(Mateo 9:12-13) Al oír El esto, dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los que están enfermos. Mas id, y aprended lo que significa: “MISERICORDIA QUIERO Y NO SACRIFICIO; porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores.

La oración

(Marcos 13, 33). En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Velen y estén preparados, porque no saben cuándo llegará el momento”.

La manera de ponernos en contacto con el espíritu es precisamente la oración que tiene 3 etapas:

1.- reconocer con quién estamos. Démonos cuenta que el Señor está presente ante la misma respuesta y la pregunta. Así que comencemos por saludarlo diciéndole: Padre nuestro, que estas en los cielos. o simplemente “hola Señor”. Cualquier frase que sea un descubrir que está presente cómo puede ser buenos días Señor, buenas tardes o buenas noches.

2.- Háblale para pedir o compartirle la pregunta. Con… ¿qué esperas de mí Señor? ¿que hago con…? ¿como ves esto… ? Háblale de lo que estás viviendo o necesitas.

3.- Confirma que esperas la respuesta de su Espíritu en tu espíritu. “Amén”, “Jesús, en ti confío”

4.- En el silencio de tus palabras escucha el eco y descubrirás que tienes respuesta del Espíritu. Su respuesta es una luz algo en ti que te hace expresar ¡claro que sí Señor! Generalmente la guía de su Espíritu es un fruto que tiene la presencia del amor y el perdón. Tal vez la respuesta está en la alegría y la templanza, que es el dominio de uno mismo. A lo mejor descubres la paz y la paciencia. O bien el camino está en la amabilidad y la bondad. También se manifiesta como fe y mansedumbre. Su expresión es tan profunda que al encontrarla muchas personas hacen salmos, canciones incluso cambian el rumbo de su vida. Santos, profetas y reyes leen en el mismo Espíritu que también está presente en tu espíritu

La respuesta “primero Dios” será fresca y te sorprenderá. Al principio te costará trabajo hacerlo, pero en la práctica hallarás la virtud.

Ayuda en la respuesta

La iglesia católica se distingue de muchas confesiones, además de la presencia viva del Señor en los Sacramentos donde el Señor espera paciente para darte su mano y su respuesta. También confiamos en la intercesión por nosotros que escucha el Señor de nuestra Madre del cielo, los ángeles, los santos y de los que nos hemos hermanado en la Iglesia. Como cuando invocamos a nuestra Madre del cielo con el Ave María donde le insistimos que ruegue por nosotros (que importante es el rosario) y las oraciones a ángeles y santos. Recuerdas la oración inicial el la Santa Misa…

Yo confieso ante Dios Todopoderoso, y ante ustedes hermanos que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión.

Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

Por eso ruego a Santa María siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes hermanos, que intercedan por mí ante Dios, Nuestro Señor. Amén

Dios te bendice, primero Dios, acúnate en sus brazos, .

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