¿Cómo reconciliarse con Misericordia?

Alma Mía como reconciliarte con tu prójimo o contigo misma, si sigues ignorando la presencia del Amor y el Señor es el Amor. Si ignoras el Amor nada tiene sentido y rumbo. La voluntad del Señor es que vivas el Amor y sabe que equivocas por eso te espera para que te reconcilies, que vivas el perdón que te levantes de tu error y camines iluminado con su divina presencia.

Te tengo una buena noticia: “Muchas veces parece complicado amar y reconciliarse con el prójimo o contigo misma, por eso, como en el baile, pon pie firme en el Amor y la Misericordia del Señor para dar el paso hacia tu prójimo o a ti misma..

El Señor te sembró en esta tierra como semilla de Amor para compartir su gloria y que habites la tierra dando frutos de su Espíritu Santo: Amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de sí (gálatas 22) ¿Son esos los frutos por los que has luchado tanto? pues reconcíliate con la fuente de la misericordia: el camino y el destino del Amor: “Dios es Amor”

Cuando compartes los frutos del Espíritu Santo se expresan en tu espíritu y crece la presencia del Señor en tu espíritu. Y desde tu espíritu iluminas la forma de ver el mundo con tu mente, tu emociones, tu cuerpo y sus sensaciones, y las relaciones con el prójimo y con todo el espacio que te rodea y abraza.

El pecado o la ofensa hacia Dios es contrariar su voluntad y dejar de ir en el camino,  la verdad y la vida al encuentro del Padre Nuestro. El Espíritu Santo es el Amor del Padre nuestro en Cristo y con Cristo en nosotros, el Espíritu Santo es el Amor que nos crea y nos anima a regresar al Amor.

No hay pecado que no pueda ser perdonado, si nos acercamos a la misericordia de Dios con un corazón contrito y humillado. En este consolador Sacramento, altamente personal, Cristo continúa encontrándose con los hombres y mujeres de nuestro tiempo. Restaura la unidad donde hay división derrama su luz donde hay oscuridad y concede una esperanza y alegría que el mundo no podría dar. Mediante este sacramento, la Iglesia proclama al mundo las infinitas riquezas de la misericordia de Dios, esa misericordia que ha derrumbado las barreras que nos separaban de Dios y de los demás”.

San Juan Pablo II

Regresa a la casa del Padre Nuestro, arrepiéntete de tu injusticia pues sólo caminar en el camino tiene un rumbo, vivir en la vida plena y eterna es vida. Solo en la verdad serás libre. Pues Cristo es el camino, la verdad y la vida.

Cómo volver a conciliarte con Dios

Habla con Dios sin desanimartePrepara una cita con el sacerdote confesor para recibir e Sacramento de la reconciliación haciendo una buena confesión. Recuerda que en cualquier sacramento recibes de manos del Sacerdote a Cristo, pues Cristo es quien le comparte su sacerdocio. Así que, en este sacramento, háblale a Cristo pídele su misericordia. la reconciliación es con el Señor, el Sacerdote es testigo e instrumento de la reconciliación.

Es la cita con la misericordia de Señor, así pues, que sea una oración permanente y siempre dile:

Jesús en ti confío

1º Examen de conciencia.

Alma Mía cierra la puerta y háblale o escribe una carta iniciando con algo así:

“Jesús, en ti confío: Espíritu Santo, del Padre en el Hijo, vamos juntos a hacer mi «Examen de conciencia». Ayúdame a recordar los errores cometidos.”

2º Dolor de los pecados.

Alma mía contempla los errores de la mano del Señor y mira el dolor que hay en tu conciencia de que hayan sido causa de mirarte separado de su presencia, descubre el eco de cada error este dolor, diciéndole:

Jesús, en ti confío: Me pesa y me duele de todo corazón haber contrariado tu voluntad en este error, sólo por se quien eres: mi creador, mi camino y mi destino. Por ponerte en segundo término, por vivir como si todo dependiera de mi voluntad. 

3º Propósito de enmienda.

Alma mía, el compartirte con el Amor que siempre ha estado presente en lo prospero y en la adverso, en la salud y la enfermedad, te permite vivir la verdad de tu vida en el camino. Dile al Señor, tus propósitos de enmienda o corrección, esperando saber si le es grato al Señor tu propósito o qué te sugiere. Lo sabrás pues el Señor se expresa en el silencio del dialogo de la oración en tu retiro penitencial.

Jesús, en ti confío, desconozco cuanto es el trecho que me falta caminar en esta vida, pero tomado de tu mano podré hacerlo en paz y amor. Ayúdame a mirar cuales son mis defectos de carácter para enmendarlos apoyados en tu infinita misericordia y así gozar de tu gracia en el año que comienza.

Señor descubro mi debilidad en______ tu eres mi fortaleza y me propongo hacer_____ ¿que te parece Señor Jesús, en ti confío?

Señor miro mi egoísmo en______ y me propongo hacer_____ ¿que te parece Señor Jesús, en ti confío?

Señor tengo miedo de______ y me cuesta trabajo encontrarte, me propongo hacer_____ ¿que te parece Señor Jesús, en ti confío?

Señor me cuesta perdonar______ enséñame a perdonar, y me propongo hacer_____ ¿que te parece Señor Jesús, en ti confío?

Señor este rencor y resentimiento______ es mas fuerte que yo y me propongo entregártelo para que lo perdones ¿que te parece Señor Jesús, en ti confío?

Jesús, en ti confío, mi Niño del pesebre. Me miras y me amas con mis defectos de carácter, abrázame para resolver mis errores.

confesion-002Decir los pecados al confesor.

  1. Acércate al Confesionario
  2. Arrodíllate
  3. Sigue el rito que prescribe la Iglesia para una buena confesión diciendo: “Hace (tantos) días, semanas, meses o años que no me he confesado, sí cumplí la penitencia que me puso el sacerdote; le pido perdón a Dios de los siguientes pecados”. Ahí manifiesta tus pecados al confesor de manera clara y sincera determinando el número y clase de pecados.
  4. Escucha al confesor buscando la experiencia de sentir la presencia de Cristo en tu reconciliación.
  5. Dialoga con el sacerdote si tienes alguna duda.
  6. Escucha la penitencia que te entregan para mostrarle al Señor tu propósito de enmienda
  7. Al final repite en conciencia el acto de contricción: “Dios mío, me pesa de todo corazón haberte ofendido, porque eres infinitamente bueno y el pecado te desagrada. Propongo firmemente, con la ayuda de tu gracia, no volver a ofenderte y hacer penitencia”.

5º Cumplir la penitencia.

Jesús, en ti confío, gracias por acompañarme en la penitencia

(RDP)

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