Perdónense unos a otros

  • Taller del perdón en Coatlán del Río, octubre 2010 

Gracias a Dios y la invitación del Sr. Cura  Pbro. Fabio Daniel Ortega párroco de Coatlán del Río,  se hizo el retiro del Taller del Perdón, el lunes 25 de octubre. Con la asistencia de más de 170 personas de la cabecera y de 18 comunidades y colonias y dos municipios aledaños

Se inicio puntualmente a las 4 de la tarde, cuando el Padre Daniel presentó a la comunidad al Pbro. Juan Marcos Cadena de la Parroquia del Padre Nuestro, de Xochimilco y Director Espiritual de Misión de Amor, y a Juan Manuel D’Acosta, promotor del Taller del Perdón.

La asistencia y la disposición para aprender y crecer de la comunidad, para ir en lunes en la tarde, fue el primer fruto visible del encuentro, Ni el sol ni los mosquitos impidieron atender desde el corazón y crear el puente de la oración con Dios, fuente del amor y del perdón. Poco a poco se fue extendiendo las bases del perdón, la presencia de Dios en nuestras vidas.

A las 5 el Padre Juan Marcos. quien cada 15 días celebra misa en la Iglesia de la Epifanía del Señor sede  de la Parroquia de Coatlán del Río, tomó la palabra para  dar testimonio de su encuentro con Dios con su voluntad, con su amor y el perdón y así se inició el sacramento de la confesión que entregaban el Padre Daniel, otro sacerdote de una parroquia vecina y el padre Juan. El retiro continuaba, ahora se puntualizaban temas personas, situaciones, momentos para perdonar a Dios, a nuestro prójimo y para aprender a pedir perdón.

Las filas de asistentes que buscaban esa reconciliación con Dios era un fruto emocionante, pues entregaban su basura a cambio de paz y amor. El taller continuó hasta que aprendimos a perdonarnos nosotros mismos.

Entonces, el diacono asignado a la parroquia nos regalo en el templo la liturgia de la palabra, la palabra, la eucaristía que era recibida por casi todos, la abundancia de paz y amor de Cristo se sembraba nuevamente. Así, después de dar gracias por la cena del cordero celestial, la despedida fue con la bendición del Santísimo Sacramento. Eran las 8 de la noche y el padre Daniel y el Padre Juan continuaban confesando. El último parroquiano confortado con el sacramento de la reconciliación salió cerca de las 10 de la noche.

El fruto del amor de Dios en el Hijo y el Espíritu Santo se expresó en una comunidad que le dio lugar para amarlo sobre todas las cosas y  amar a su projimo como a ellos mismos con el perdón. Una comunidad que es fruto y semilla, que se reconcilio para irse nuevamente a participar ese amor en cuerpo y alma, para sembrar  donde Dios quiere estar, en su templo: El corazón de cada uno de nosotros.

Esta fue la lectura del 24 de octubre:

Primera Lectura Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los efesios (4, 32-5, 8)

Hermanos: Sean buenos y comprensivos, y perdónense unos a otros, como Dios los perdonó, por medio de Cristo. Imiten, pues, a Dios como hijos queridos. Vivan amando como Cristo, que nos amó y se entregó por nosotros, como ofrenda y víctima de fragancia agradable a Dios.
Que entre ustedes, como conviene a verdaderos cristianos, no se hable de fornicación, inmoralidad o codicia; ni siquiera de indecencias, ni de conversaciones tontas o chistes groseros, pues son cosas que no están bien. En lugar de eso, den gracias a Dios. Tengan bien entendido que ningún lujurioso, inmoral o codicioso, que es lo mismo que decir idólatra, participará en el Reino de Cristo y de Dios.
Que nadie los engañe con vanas razones, pues todas estas cosas atraen la ira de Dios sobre los rebeldes. Así pues, no se hagan cómplices de ellos. Porque en otro tiempo ustedes fueron tinieblas, pero ahora, unidos al Señor, son luz. Vivan, por tanto, como hijos de la luz.

Palabra de Dios.

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