Señor, te separé de mi matrimonio

Señor Tú fuiste invitado a la boda a ser más que un padrino, te llamé para que ser mi Dios  en mi matrimonio, fue ante ti que empeñé mi palabra de amor eterno, de fidelidad en lo próspero y en lo adverso, en la salud y la enfermedad. No quisiera seguir diciéndote, pues me duele reconocer mi debilidad. Quisiera que un milagro me llevara volando lejos de este dolor y estuviera en paz. Pero sé que a todos puedo justificar, pero a ti no puedo engañar y el primero a quien abandoné en mi vida fue a Ti, aunque Tú nunca me has abandonado y has sido más que fiel, has sido mi Dios, Señor y Espíritu Santo de Amor.

Al abandonarte pensaba en mí, sólo en mi dolor, en las injusticias que vivía, en que era víctima de personas y circunstancias. Y Tú siempre presente y yo ausentándome de ti en mi corazón. El primer expulsado de mi relación fuiste Tú. Dejé de dialogar contigo y buscar en tus palabras el rumbo. Olvidé buscar en tu paz la serenidad. Hubiera sido mejor hacerte a un lado de mi conciencia, por lo menos recordaría que estabas cercano. Preferí ignorarte y pensar sin pensar en ti. Y sentir sin sentir contigo. Y amar sin amar en ti.

Así caminé con mis ojos, sin pedirte tu mirada. Caminé con mis pasos, despreciando tu camino. Abracé con mis intereses sin descubrirte en mis brazos y en mis besos y en mis palabras. Reconocer tu presencia en cada momento de mi vida, significaba tener que compartirte y preferí esconderme, hundirme y revolcarme en mis justificaciones injustas. Creí que creía y olvidé que olvidaba.

Comencé a tejer mis cadenas de esclavitud sobre mis razones, mis sensaciones y mi imaginación. Pensando que pensaba. Más me aferraba al temor, el rencor y el resentimiento, aún el odio era valioso para decidir en mi vida, como si fueran la puerta de salvación.

Entre más odiara más podría separarme del prójimo. Entre más temor descubría en mi mente más se justificaba mi egoísmo, mi ira, mi avaricia, mi soberbia, mi vanidad, mi pereza, mi gula, mi lujuria, mi separación.

Del temor se tejía la separación y el aislamiento, el entretenerme y ocupar el tiempo con actividades sin sentido, sin rumbo al amor. Comencé a crear en mi imaginación mi propia celda obscura, húmeda y rodeada de mis temores. Pura imaginación pues tu siempre has estado a mi lado y esperabas que te diera la mano para regresar a la verdad, la realidad del amor. Tantas veces me moviste para despertarme al amor, la piedad, la fe y la esperanza. Ahora sé que no tenía que pedirte que me convirtieras, tenía que y tengo que pedirme a mi mismo que no te expulse de mi vida, pues Tú eres el camino la verdad y la vida.

Ten mi mano, como el día de mi matrimonio, sostén mi matrimonio. Dame tu perdón, quiero perdonarme y perdonarnos. Quiero dar la buena noticia en mi matrimonio, evangelizar en mi familia. Decirles que el amor es la piedra angular donde se sostienen los cimientos, que el amor es el cimiento que siempre está, que confiemos y decidamos por el amor, por amar. El amor es donde se apoya todo lo que construyamos. Así que, si hemos de abrir puertas y ventanas a la luz de la verdad, aunque todo se mueva el amor nos sostiene. ¿Qué constructor deja de creer en los buenos cimientos?

Ten mi vida, como el día de mi matrimonio, quiero que escuchemos el amor, que nos miremos en la verdad, sosteniéndonos de la verdad de tu presencia, viviendo la vida en ti. Quiero vivir tu palabra y amarte sobre todas las cosas, platicándote sobre todas las cosas, encontrando tu bendición sobre todas las cosas, amando todas las cosas que tu amas. Tú nos amas, quiero amarte en mi prójimo, sin juzgar ni separar, ni condenarlo, quiero expresar mi amor en mi prójimo. También quiero descubrir, en mí, el amor que me das y amarme sabiendo que siempre me amas.

Perdón Señor por divorciarte de mi matrimonio. Necesito reconocer que mi temor, sea una señal que me alerte de que te expulso de mi vida y así reconciliarme contigo reiniciar el dialogo y el abrazo de amor en mi y en mi matrimonio, Somos bendecidos, queremos quererte y ser libres en la verdad de tu amor.

AMEN

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