Abrazo mi Cruz

Hoy quiero abrazar tu amor en mi cruz, al liberarme con el perdón de todos aquellos errores que cometí, que te ofenden al lastimar tu creación y a mi prójimo como a mi mismo. Pues todos somos uno en tu creación.

Quiero descubrirte en la lectura y la escritura de tu palabra; También quiero mirarte en el camino con mi cruz en tantos instantes donde expresas tu amor, en esos milagros de cada día, en esas historias donde se rebela la paz y el amor

La Presencia de Dios

– POR LA SEÑAL DE LA SANTA CRUZ. PIDAMOS PERDÓN A DIOS:

– Tú que vienes a mi encuentro como peregrino. Señor, ten piedad.

– Tú pastor eterno de las almas. Cristo, ten piedad.

– Tú, origen y destino, Camino, Verdad y Vida. Señor, ten piedad.

La Libertad

Señor necesito escucharte y alzarme sobre el ruido:
Concentrarme en el silencio profundo, sin distraerme, preocuparme o pensar que hay algo más importante que estar contigo. Quiero sentir tu presencia en lo más intimo de mi ser, como río de agua viva que corre en mi espíritu para alimentar mi vida.
Dios mío. Necesito escucharte nuevamente..

Quiero darme cuenta cuando trates de decirme algo

Quiero darme cuenta de tu consejo y tu corrección

Líbrame de mis preocupaciones, para estar atento a tu presencia de amor y paz…

La Palabra

Mateo 16

13 Llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?»

14 Ellos dijeron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros, que Jeremías o uno de los profetas.»

15 Díceles él: «Y vosotros ¿quién decís que soy yo?»

16 Simón Pedro contestó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.»

17 Replicando Jesús le dijo: «Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos.

18 Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.

19 A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos.»

20 Entonces mandó a sus discípulos que no dijesen a nadie que él era el Cristo.

21 Desde entonces comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que él debía ir a Jerusalén y sufrir mucho de parte de los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, y ser matado y resucitar al tercer día.

22 Tomándole aparte Pedro, se puso a reprenderle diciendo: «¡Lejos de ti, Señor! ¡De ningún modo te sucederá eso!»

23 Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: «¡Quítate de mi vista, Satanás! ¡Escándalo eres para mí, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres!

24 Entonces dijo Jesús a sus discípulos: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame.

25 Porque quien quiera salvar su vida, la perderá, pero quien pierda su vida por mí, la encontrará.

26 Pues ¿de qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? O ¿qué puede dar el hombre a cambio de su vida?

27 «Porque el Hijo del hombre ha de venir en la gloria de su Padre, con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno según su conducta.

28 Yo os aseguro: entre los aquí presentes hay algunos que no gustarán la muerte hasta que vean al Hijo del hombre venir en su Reino.»

¿Qué me estás diciendo Señor?

La Conciencia

Quiero entregarme a mi Cruz

Señor quiero entregarme a la cruz de mi vida para Amárte sobre todas las cosas y al prójimo como a mi mismo.

Tú eres el creador del paraíso y nosotros los hijos y habitantes de tu amor, Somos la humanidad de tu amor en la tierra. Tú nos sembraste para que la bendijéramos en tu nombre. De tu amor venimos, en el caminamos y a tu amor llegaremos.

Hoy quiero abrazar tu amor en mi cruz, al liberarme con el perdón de todos aquellos errores que cometí, que te ofenden al lastimar tu creación y a mi prójimo como a mi mismo. Pues todos somos uno en tu creación.

Quiero descubrirte en la lectura y la escritura de tu palabra; También quiero mirarte en el camino con mi cruz en tantos instantes donde expresas tu amor, en esos milagros de cada día, en esas historias donde se rebela la paz y el amor.

Tu Paz está más presente que el viento desde el desierto al mar. Tu paz es más insistente que el latido del corazón. Es la presencia de la vida eterna en la tierra.

Al cargar la cruz es doloroso recibir el golpe que te hace caer y mirarme intentando levantarme. Me duele la caída, me miro postrado, derrotado y sin aliento. Pero tú me miras, me levantas y conviertes ese momento en la victoria que da aliento a la vida.

Tú sabes lo que es el peso de la Cruz sobre las espinas de la corona. El dolor resbalando en las heridas de los azotes, mezclándose con la saliva del desprecio y la carne desprotegida que desparrama sangre después de haber sido violentada. Tú sabes que ese peso no es suficiente para derrotarme, pues la conciencia de tu amor, permite que traspase la pasión y alcance la resurrección.

La Cruz es el testigo de la fuerza del amor que llevamos para vencerla. Nunca será mayor el dolor y el temor que el amor que nos has entregado. La Cruz es la templanza del amor, es la misericordia, es la caridad, es la fe y la esperanza. Le da sentido al perdón, pues es la puerta del cielo, es el camino, eres tu mi Cristo. La cruz no es destrucción es la antesala de la resurrección, es el nido donde crece el amor que Dios ha puesto en nuestro corazón y que nos hace ser a su imagen y semejanza.

Al abrazar la Cruz traspaso la traición con la oración. Abrazar la Cruz es levantarse en la derrota. Abraza a la Cruz es despojarse para aceptar el amor y la plenitud del creador en esta vida. Abrazar la Cruz es descubrir que en tus debilidades hay más aliento para transformarlas en bendición de santidad. Abrazar la Cruz es el fuego y el agua templando el cielo.

Señor, te pido que perdones a mi prójimo, porque no sabe lo que hace. “En tus manos encomiendo mi espíritu”

Conversación

Imagina que estas junto a Jesús y tu cruz, abrázala y confía en que el te ayudará y guiará a cargarla, platica con Él…

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo, como era en un principio ahora y siempre por los siglos de los siglos Amen.

Conclusión

Siembra en tu vida una o varias flores de amor:

Hoy le diré a 5 personas alguna de sus cualidades

Hoy compartiré mi limosna en la iglesia como quien comparte el fruto del trabajo

Hoy daré cinco monedas o 5 billetes con la mano abierta a quien lo pide en la calle.

Hoy perdonaré, dejando de juzgar a quien me dañó

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