Perdonando nuestras ofensas

Señor perdona nuestras ofensas y ayúdame a perdonar a quienes me ofenden. Cada vez que me  enojo con alguien, me siento prisionero de esa persona. Pierdo mi libertad porque estoy muy atento, dependo de lo que haga, cada cosa que diga o deje de hacer esa  persona me molesta. Con esa basura en mi vida dejo de caminar por la vida libremente.

La Presencia de Dios

– POR LA SEÑAL DE LA SANTA CRUZ. PIDAMOS PERDÓN A DIOS:

– Tú me creaste y me diste libertad. Señor, ten piedad.

– Tú eres el camino que pierdo. Cristo, ten piedad.

– Tú te encarnaste en María para darle divinidad a la humanidad. Señor, ten piedad.

La Libertad

Señor Jesús, frente a tu cruz, me vuelves a llamar el día de hoy. Percibo que a menudo llego sólo a pedirte favores. Hoy sólo deseo estar en Tu Presencia. Que mi corazón pueda responder a Tu Amor. Sentir que la paz está con nosotros.

¡La paz sea con ustedes!

Entrego un saludo de Paz a Dios, a nuestro prójimo y a nosotros mismos. Y así comienzo a desatar las ofensas para ser libre.

La Palabra

Mateo 18

15 «Si tu hermano llega a pecar, vete y repréndele, a solas tú con él. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano.

16 Si no te escucha, toma todavía contigo uno o dos, para que = todo asunto quede zanjado por la palabra de dos o tres testigos. =

17 Si les desoye a ellos, díselo a la comunidad. Y si hasta a la comunidad desoye, sea para ti como el gentil y el publicano.

18 «Yo os aseguro: todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo.

19 «Os aseguro también que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, sea lo que fuere, lo conseguirán de mi Padre que está en los cielos.

20 Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.»

21 Pedro se acercó entonces y le dijo: «Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces?»

22 Dícele Jesús: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.»

¿Qué me estás diciendo Señor?

La Conciencia

Perdonando nuestras ofensas

Señor perdona nuestras ofensas y ayúdame a perdonar a quienes me ofenden. Cada vez que me  enojo con alguien, me siento prisionero de esa persona. Pierdo mi libertad porque estoy muy atento, dependo de lo que haga, cada cosa que diga o deje de hacer esa  persona me molesta. Con esa basura en mi vida dejo de caminar por la vida libremente.

Señor, quiero librarme de la basura de  esa persona que yo he recogido en mi casa y que la guardo en bolsas de enojo, de rencor, quiero tirar este resentimiento. Quiero mirarme y mirar a esa persona a tu imagen y semejanza: libre.

Quiero disfrutar de la herencia de libertad de nuestro Padre. Ayúdame con la verdad para ser libre y hacerme responsable de mis pensamientos, de la basura de mis juicios hacia esa persona, de las palabras que he lanzado como piedras, de las obras o lo que haya dejado de hacer. Esa basura con la que tapo  el brillo del amor que tú nos diste  en nuestro espíritu.  Quiero ser libre, Tú siempre me pides eso, pues libres es la única forma en que nos ves.  Libres para compartir el amor del que estamos hechos, el  Amor que  soplaste en nuestro espíritu. Es el mismo soplo  del Espíritu Santo, es el amor del espíritu lo que en verdad podemos dar, el  amor  que sostiene y guía.

Quiero mirar la paz en lugar del conflicto que tengo con mi prójimo, perdonando y perdonándome por guardar tanta basura:

Soy responsable de no limpiar mi espíritu de conflictos,  ofensas y  errores o pecados.

Señor ayúdame a no juzgar a mi prójimo  como si yo fuera un juez justo y que todo lo sabe. Ayúdame a escribir en la arena las ofensas que recibo como cuando te llevaron a la mujer adultera y escribiste en la arena.

Quiero liberar mi corazón de las ofensas escribiendo en la arena que se llevara el viento que  Tu Amor manda.

Quiero mirar en mi prójimo el amor del que estamos hechos, tirando las ofensas, que son basura  en mi corazón, sólo ocupan lugar en mi conciencia y ocultan tu amor.

Ayúdame a tirar esa basura de mi casa más de setenta veces siete.

Conversación

Imagina a Jesús a tu lado o frente a ti, platícale sobre quienes te ofenden y que resentimientos guardas. Entrégale tu conciencia…

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo, como era en un principio ahora y siempre por los siglos de los siglos Amen.

Conclusión (la acción del día)

Siembra en tu vida una o varias flores de amor:

  • Hoy bendeciré de palabra a mi familia recordándoles que son una buena noticia de Dios.
  • Hoy consolaré hablando del milagro que hace Dios al acompañarnos en la vida.
  • Hoy le daré limosna a quien me la pide, descubriendo que es a Jesús a quien se la entrego.
  • Hoy, al entrar a la casa de alguien diré: “La paz sea en esta casa”.

 

(TDP)

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