Padre, escucha mi confesión

Señor, cuando veo las filas para recibirte en la Sagrada comunión, te pido que seas misericordioso con aquellos que van al banquete vestidos indignamente por sus pecados. Te pido por aquellos sacerdotes que no comparten la preparación de este sagrado encuentro con tu Sacramento de la Reconciliación.

Señor, cuanta misericordia nos entregas. A la voluntad del sacerdote, en la Consagración, te haces presente transformando el pan y el vino en tu Cuerpo y tu Sangre. A los ojos del mundo parece un gran logro realizar muchas Santas Misas. Pero que triste mirar las pocas oportunidades que dan algunos sacerdotes de entregar tu perdón y misericordia en el Sacramento de la Reconciliación que libera a los cautivos.

Se distribuye tu Santa Comunión a quienes se miran dignos de recibir plenamente tan Sagrado Alimento. Señor, sabes que somos pecadores y conoces hasta el más intimo de nuestros pensamientos, sentimientos, obras y negaciones. Tú eres misericordia infinita para venir a nuestro encuentro y te consagras en las manos del Sacerdote sin condenar sus faltas, pues vas por aquellos que han preparado el dulce encuentro del beso de Amor de la Santa Comunión.

Escucha mi confesiónMi dulce y amado Jesús, cuanto dolor debes sentir al ser entregado a tus hijos y que tus hijos no se preparen para recibirte, lo hagamos como un acto social, como una acción de supuesta bondad que oculta nuestra maldad. Cuanto has de sufrir al querer entregarles tu reconciliación y vestirlos con las ropas de la gracia y el sacerdote descuide el tiempo del confesionario.

Señor nuestro, te pido por aquellos sacerdotes que ocultan la buena noticia de tu reconciliación tras supuestas ocupaciones que impiden que administren el Sacramento de la Reconciliación. Tal vez, por su dolor de corazón, quieran ocultarse de Ti y no deseen confesar que somos iguales en la soberbia, el egoísmo y la avaricia. Tal vez su vergüenza y frágil fe, les impida dar la absolución, que tu les entregas, para distribuirla en nosotros los pecadores. Tal vez su esclavitud de rencores y resentimientos les impida descubrir tu presencia en este liberador sacramento. Tal vez estén paralizados por el adversario que les repite toda clase de condenas y devaluaciones para impedir que la comunidad sea liberada por tu misericordia. Antes bien que sea condenada con la inmundicia de las apariencias al recibir la Sagrada Eucaristía.

Señor te pido por los sacerdotes y nuestros hermanos que consumen su propia condena al recibir indignamente el Cuerpo y la Sangre del cordero de Dios. Ten Misericordia y llévanos hacia tu Sacramento de Reconciliación.

Pero sé, Señor, que tu misericordia infinita es más grande que nuestras faltas, si confiamos en tu Espíritu Santo. Por ello ayúdanos a distribuir la Santa Comunión Espiritual, que realizamos con la mano en el pecho reconociendo que no somos dignos de recibirte corporalmente. Que no podemos caminar sin tu presencia y pidiéndote que al menos vengas a nuestro corazón espiritualmente. Y en la conciencia de nuestro espíritu recibamos la presencia del Cuerpo, la Sangre, el alma y la divinidad de nuestro Señor Jesucristo. Y, como si ya te hubiésemos recibido unirnos todo a ti. Oh Señor, no permitas que nos apartemos de ti.

Señor, Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, tu misericordia para recibirte es más grande que nuestra limitación, pues eres el Padre Amorosos que busca a su hijo perdido. Así pues estás dispuesto a entregarte a nuestra vida en la presencia del sediento, el hambriento, el desnudo, el encarcelado, el desamparado y desposeído, el enfermo, los niños y en quien viene en tu nombre. Así también te recibimos en la forma de nuestro prójimo doliente. Sabes que somos tus hijos y nos heredas los frutos de tu Espíritu Santo y que recibimos tu presencia al entregar la misericordia que nos compartes. Señor que sea distribuida está tercera comunión entre la humanidad que nos lleva a tu presencia para cultivar y gozar de los frutos de tu Espíritu Santo, en la gloria de Dios Padre.

Todo esto de lo pedimos Señor. En nombre de Jesucristo tu hijo que con el Espíritu Santo está en nosotros para gloria del Padre y son Santa Providencia en un sólo Señor, por los siglos de los siglos. Amén.

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