Olvidar, aceptar y perdonar

Cuando se trata de una ofensa hay tres palabras que parecen las mismas, pero tienen un efecto diferente en nuestras conciencias. Por un momento pidámosle a Dios su conciencia para descubrir lo que hace con  nuestras ofensas ¿Las olvida? ¿Las acepta? ¿Las perdona?

En la oración dirigida al Padre Nuestro Cristo nos enseña que Dios es la fuente, el origen y el destino del perdón. Ante las deudas o las ofensas que le hacemos a Dios el Señor nos muestra su misericordia y nos entrega el perdón, .

Acepta la cruz para perdonar. Cuidado, aceptar sin perdonar, es guardar la ofensa o deuda como defensa histórica, nos llenaremos de rencores y resentimientos.

Olvida después de perdonar. Cuidado, olvidar sin perdonar, es un bloqueo de conciencia que hará sombra a nuestra conciencia.

Perdonar es transformar en bendición en el amor, es oportunidad de aprender prevenir y remediar el error, de levantarnos y volver a caminar. En la formación de los hijos, ante el error de un hijo, los papás esperan que la lección lo ayude a levantarse. Corresponder al perdón que Dios nos entrega con su misericordia es transformar en bendición el error de la ofensa o deuda que nos entrega nuestro prójimo o que encontramos en nosotros mismos.

¿Cómo podemos lograr la bendición con el perdón?

Haz oración al encontrar ofensa o deuda y en el dialogo con el Señor, encontrarás la fuente del perdón, su Misericordia. Dile: “Jesús en ti confío, a ti me confío para que me muestres el camino, la verdad y la vida que transforma en bendición lo que es causa de separación, confusión, perdición y obscuridad”.

En la profundidad de tu corazón está tu espíritu, donde encontrarás el Espíritu de Dios, es la fuente del amor y la Misericordia: Es origen, camino y destino de las bendiciones. Descubre en tu conciencia la luz del Espíritu Santo que recibe la ofensa y la deuda y te entrega su perdón para perdonar al prójimo. Al ir en busca del Señor ante la ofensa, descubres la primea bendición, ante la ofensa no estás solo(a).

La segunda bendición es que estás llevando tu vida y la de tu prójimo a la fuente de las bendiciones. En esa luz del Espíritu Santo descubrirás que el prójimo que ofende o tiene deuda se comporta con debilidad y carencia. Es uno de los pequeños del Padre que se ha equivocado, ruega por él, pidiendo que el Señor te asista para ayudarlo a que se levante. Tendremos la tercera bendición de la compasión para uno de los pequeños del Padre Nuestro, tendremos compasión como ofrenda para Dios mismo. Del Señor recibiremos la bendición de su misericordia, recibiremos el perdón que transforma y levanta, descubriremos la paz y el gozo de entregarlo al débil y carente.

En el perdón que recibimos y entregamos también cosecharemos las bendiciones de la paciencia, la mansedumbre, el dominio de sí, la amabilidad y el amor. Frutos del Espíritu Santo que alimentan nuestro espíritu. A imagen y semejanza entregamos misericordia al abrimos la puerta de la bendición del perdón de Dios.

Perdonar es un acto de transformación para descubrir la bendición de la libertad. Limpia juicio, condena y sentencia sobre el prójimo, nosotros mismos y aún sobre Dios, cuando lo hacemos responsable de una desgracia. Al quitar el juicio de bueno o malo causado por nuestra falta de amor, vamos descubriendo el espíritu de Amor y Perdón que nos anima en esta vida. Descubrimos nuestra cruz y redención con Cristo en la Cruz, y su Esíritu Santo que perdona a quienes lo crucifican. Al ladrón le abre el reino de los cielos, antes de su muerte. A la mujer adultera le abre el camino de la plenitud. Transforma con el perdón, con su amor y misericordia, de eso se trata la vida, el camino y la verdad que nos hace libres.

Dios permite cada hecho y cada error en nuestro caminar. Y nos bendice perdonar es descubrir las bendiciones de Dios. El perdón es una condición que Dios nos da para recuperar nuestra identidad y semejanza, ante los errores que cometemos al equivocarnos al decidir.

Por eso, ante una ofensa o deuda, pregúntale a Dios ¿Qué bendición hay aquí? ¿Hacia donde debo caminar para descubrir la bendición?¿Cuál es Tu voluntad? ¿Qué es lo que debo de hacer según tu palabra y tu actuar?

Ante la ofensa o deuda o pecado, lejos de aceptar o de olvidar, pidámos la guía y el consuelo de su Espíritu Santo, la fortaleza y voluntad de su Hijo y su misericordia y bondad creadora, diciéndole. Perdóname, pues necesito perdonar.

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