¿Cómo Corregir y desatar?

Señor, de pronto es difícil corregir al desatar al prójimo de sus errores, siento que lo estoy juzgando y tu nos pides que, antes de mirar la paja del ojo ajeno, veamos la viga en el nuestro. Me hablas de corregir al desanudar, en tu nombre,  a nuestro prójimo cuando peca. Quiero entender que pecar es dejar de Amarte y muestra de mi amor es hacer la voluntad del Padre Nuestro.

Es voluntad del Padre Nuestro mirarnos como hijos amados, todos sin excepción. Tratar a mi hermano como hijo tuyo, que mi hermano se comporte como hijo, que te acepte como Padre y heredero de tu voluntad de Amar.

Atar el amor es un error, un pecado contra tu voluntad, pues decido por el temor. Mis temores son la negación de que tu Amor, misericordia providente, está presente. Que mi prójimo es también tu expresión, por eso, al verlo actuar o paralizarse por amarrarse al temor, me pides que le ayude a desanudar su mirada vacía y le muestre que es tu Amor, que tu Espíritu es quien sostiene su espíritu. Así pecar es anidar el temor en la cuna del Amor. Y perdonar significa que ayudarlo a que se levante del temor que lo paraliza hablándole a su corazón para que reconozca Tu Amor Señor.

Aquel que vive en Temor ha perdido también el perdón y carga rencores y resentimientos como ánima en pena. Si mi prójimo actúa por rencor o resentimiento anidado en su corazón. Me pides que le recuerde que el perdón es un Don que tu nos entregas para perdonar, para dejar de vivir en la oscuridad iluminado por Tu presencia.

Si miro a mi prójimo sacando de su boca ofensas o deudas es porque su corazón contiene rencores y resentimientos y Tú, mi Señor, esperas paciente para sanarlo y recibirlo en oración para limpiarle y reconciliarle, para poner bendición cuando enfrenta la maldición. Me pides que le enseñe a desatar ofensas y deudas y corrija acercándose a Ti, a tu presencia de Padre Nuestro, a tu abrazo de Hijo Sacramentado y presente en el Sagrario, a tu guía, sabiduría y consuelo de tu Espíritu en su Espíritu.

Gulliver

Ahora bien, mi Señor, me callaré unos momentos buscando el eco de la presencia de tu Espíritu en mi espíritu meditando en los errores de temor, rencor y resentimiento que atan los pecados de mi prójimo, para que me guíes en como darle la buena noticia de que estas presente en su existencia y le das vida, camino, verdad y perdón para corregirse ante el temor y el rencor que lo asechan temporalmente. Quiero aprender a desatar para corregir a mi prójimo, te lo pido con mi prójimo, en tu nombre, Jesucristo, Señor Nuestro. Amén

Evangelio según San Mateo 18,15-20.

Jesús dijo a sus discipulos:

Si tu hermano peca, ve y corrígelo en privado. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano.

Si no te escucha, busca una o dos personas más, para que el asunto se decida por la declaración de dos o tres testigos.

Si se niega a hacerles caso, dilo a la comunidad. Y si tampoco quiere escuchar a la comunidad, considéralo como pagano o publicano.

Les aseguro que todo lo que ustedes aten en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desaten en la tierra, quedará desatado en el cielo.

También les aseguro que si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá.

Porque donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, yo estoy presente en medio de ellos.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.