Misioneros del amor

Para ser misionero tienes que mirar la vida como es en verdad.

Nuestra misión es guiarte para que  le des a Dios un espacio y tiempo para descubrir tu espíritu que transforma en el amor y en paz tus expresiones mentales, emocionales , tus relaciones y proyectos.

Tantas veces hemos escuchado que hay otra forma de mirar la realidad, en suma hay dos caminos:
1. Mirarla desde los ojos mundanos
2. Mirarla desde el espíritu.
Para visualizar como miramos la realidad, imaginemos que nuestra conciencia es un gran espacio que tiene ventanales y una puerta de entrada y salida.

Las ventanas: Mirar desde los ojos mundanos

Desde los ojos mundanos tenemos fundamentalmente la razón, la emoción, el cuerpo, las relaciones, el ambiente. la imaginación y la memoria. Son grandes ventanales a la realidad con las cuales tomamos las decisiones.

La puerta: Mirar desde el espíritu

No parece tener lugar en esta platica el amor ¿Por qué? Pues el soplo de amor que nos anima es la puerta de nuestra existencia, esa puerta es lo que llamaré el espíritu. Mirar desde el espíritu es el otro camino para traducir la realidad.

Es posible mirar desde el espíritu cuando cumplimos con las condiciones de la espiritualidad:

  1. Aceptamos la existencia del espíritu
  2. Hacemos oración a manera de dialogo
  3. Meditamos desde al presente
  4. Perdonamos el error de buscar el camino, la verdad y la vida por las ventanas.
  5. Reconocemos que somos una expresión del Amor de Dios y nos miramos en el Amor de Dios.

La puerta de la existencia es el espíritu, es por donde entra el soplo de Amor y da vida a nuestro cuerpo en el tiempo, en este espacio mundano. El espíritu también es la puerta del amor por la que abandonamos lo mundano y regresamos a nuestro origen que es el Amor. ¡Lo adivinaron! el espíritu es la puerta al Amor de Dios, es donde se manifiesta el Padre nuestro y ese es nuestro destino. El Espíritu Santo del Padre unido a Cristo toca a nuestra puerta, esperando que le abramos. El Espíritu es donde el Amor fluye, pues en verdad somos una expresión del Amor de Dios, somos un amor encarnado en esta tierra para dar frutos y esparcir las semillas del Amor. Por eso cuando vemos la realidad iluminada por la luz del espíritu, vemos iluminados por el Amor. Es en el espíritu donde encuentras el Amor y puedes llegar a verlo en toda la creación y entonces ser misionero de Amor.