¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? 

Santa Madre del Cielo, Ruega por nosotros que hemos procurado hijos sin padre, madre sin padre. Hemos entregado a nuestros hijos por unas monedas de pensión. Les hemos enseñado a mentir, guardar rencor y negar el Amor. Hemos cultivado el egoísmo como cizaña en el Amor.

Santa Madre del Amor encarnado, que compartes a tu hijo como el ´más grande tesoro del universo, Reina del Espíritu Santo, expresión plena del Padre Nuestro. Cuanto me cuesta reconocer que los seres humanos somos dignos del sacrificio de tu Hijo. Cuanto me cuesta reconocer que el Espíritu Santo es el Amor que nos encarna y que, como Tú, quiere compartirnos el gozo de la vida que viene del Amor.

Santa Madre del Camino. Hoy te pido por la maternidad del ser humano, pues es uno de los medios donde el Señor encarna su voluntad, la maternidad es la confianza del Señor de que con nosotros puede bendecir y transformar este mundo. La maternidad es el nido donde creemos. La tierra donde germinamos, echamos raíces, florecemos, damos fruto y compartimos las semillas del Amor que nos encarna. Es bendición que se comparte y se extiende abrazando y transformando la creación.

Santa Madre de la Verdad. Ayúdame a mirarme en la maternidad que une a mujer y hombre. Somos uno en este matrimonio por la bendición que expresa nuestros Señor en nuestra vida. Tal vez muchos no acudan a confirmar la unión perfecta entre creador y criaturas. Pues la maternidad tiene su origen, camino y destino en el Padre Nuestro. Sin el Señor, el milagro de la vida no estará presente. El Matrimonio celebra la maternidad el milagro de Dios con Nosotros y nos pide que seamos nosotros con Dios.

Santa Madre del Hijo Amado. Somos hijos del Padre Nuestro, por tu decisión Santa Madre, podemos reconocer al Espíritu Santo en nosotros y a tu Hijo Jesucristo entre nosotros. El Señor cree en el Amor en nosotros, ayúdanos Madre a creer en el Amor que hemos recibido en nuestra alma para animarnos y animar la creación y las criaturas que abrazamos esta tierra donde habitamos. Así como tu lo haces, en nombre de Jesucristo, tu hijo.

Santa Madre de la Misericordia. Ayúdanos madre a ser maternidad de la humanidad, que nos miremos como bendición de Amor en esta tierra, como milagro del Señor. Ruega por nosotros para que le abramos nuestra vida al Amor del Padre en el Hijo, al Espíritu Santo que encarnas y compartes con el Amor que nos une. Quiero que la humanidad sea como Isabel y se convierta a la maternidad y brinque nuestro ser al escuchar o sentir la presencia de tu hijo Jesus. Amén

Evangelio según San Lucas 1,39-45.

María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá.

Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel.

Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo,

exclamó: “¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre!

¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme?

Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno.

Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor”.

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