Oración: Quiero estar en Paz

La paz viene del Espíritu Santo y es un fruto que cosecharemos en nuestro espíritu. El Señor nos regala los frutos en el árbol y las espigas, pero es nuestra labor cosechar para disfrutar. La paz del Señor está tocando a la puerta de nuestro espíritu y lo que viene del Señor al lo compartimos crece, nos une y se multiplica.

Te invito a que hagamos oración y dialoguemos con el Señor dejando que el eco de las palabras nos ayuden a descubrir su Espíritu Santo en nuestro espíritu.

Quiero Paz

Oración

Señor ¿A que le llamo paz? La paz de mi egoísmo pretende encerrarse en una cascara, como cuando digo “cada quien su vida” o “que no me molesten”. ¿Cómo vivir en paz, en un mundo donde el egoísmo gobierna? Tu Paz se irradia, mi egoísmo se encierra.

La paz es un fruto de tu Espíritu Santo, pero mi egoísmo me hace creer que la obtendré con una frase de mi mente que juzga, dejando suelta mis emociones, dejando que mi cuerpo explote y explore sensaciones. Mi egoísmo me muestra el espejismo de que otras personas me darán la paz como si fuera mercancía, que estaré en paz culpando de mi inquietud.

Señor cuando estoy ante una persona que está alterada y ofende en el fondo de mi alma sé que puedo tomar dos caminos: recibir sus ofensas y hacerlas mías, es decir hacerme “el ofendido” o bien mirar a mi prójimo como una persona que necesita mi ayuda para encontrar Tu Paz. Si condeno a quien ofende haré lo que dice la ley, pero si vivo en la ley y desconozco mi espíritu pierdo el camino, la verdad y la vida. Desconozco tu presencia de misericordia.

Señor, el ayudar a que mi prójimo se levante de la crisis que lo paraliza y que camine en Tu Paz. es el perdón que tu nos entregas en verdad y en la verdad seremos libre. El entregar al caído Tu Perdón y ayudarlo a levantarse del padecimiento de la ofensa, es la labor que me pides para encontrar Tu Paz. Perdonar como cuando ayudaste a que el paralítico se levantara, tomara su camilla y volviera a caminar. Así es el perdón que nos a entregas, el perdón que le pedimos al Padre Nuestro, el que se expresa en el Espíritu Santo.

Que mayor gozo para ti mi señor Jesucristo es que su testimonio de Paz nos dé la Paz, que deseo tan profundo debes sentir mi Señor de que mi egoísmo arda y nuestro espíritu esté iluminado por tu Espíritu de la Paz y el Amor con que nos creas.

Señor, tus palabras son la buena noticia de que el Amor, la Paz y el Perdón están presente en nuestro espíritu si lo cosechamos. La cosecha puede ser una jornada dura, pero los frutos son dulces y tienen la riqueza de la vida eterna.

Contempla

Por un momento, mírate con al Señor a través del testimonio de San Lucas

Buena noticia según San Lucas 12,49-53.

Jesús dijo a sus discípulos:

“Yo he venido a traer fuego sobre la tierra, ¡y cómo desearía que ya estuviera ardiendo!

Tengo que recibir un bautismo, ¡y qué angustia siento hasta que esto se cumpla plenamente!

¿Piensan ustedes que he venido a traer la paz a la tierra? No, les digo que he venido a traer la división.

De ahora en adelante, cinco miembros de una familia estarán divididos, tres contra dos y dos contra tres: el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra”.

Medita

Ahora imagina que estás en el campo, en un valle apartado,  con el monje Dionisio, el Cartujo (1402-1471).  Escucha su comentario al evangelio de Lucas; (Opera omnia, 12, 72)

«La paz os dejo, mi paz os doy» (Jn 14,27)

«¿Pensáis que he venido a traer al mundo la paz?» Es como si Cristo dijera: «No penséis que he venido a dar a los hombres la paz según la carne y este mundo de aquí abajo, la paz sin ninguna regla, que les haría vivir en armonía con el mal y les aseguraría la prosperidad en esta tierra. No, os lo digo, no he venido a traer una paz de este género sino la división, una buena y saludable separación de los espíritus e incluso de los cuerpos. Así, los que creen en mí, puesto que aman a Dios y buscan la paz interior, se encontraran, naturalmente, en desacuerdo con los malvados; se separarán de los que intentan alejarlos del progreso espiritual y de la pureza del amor divino, o bien se esfuerzan en crearles dificultades».

La paz espiritual, pues, la paz interior, la buena paz, es la tranquilidad del alma en Dios, y la buena armonía según el justo orden. Cristo vino, ante todo, a traer esta paz… La paz interior tiene su fuente en el amor. Consiste en un gozo inalterable del alma que está en Dios. Se le llama la paz del corazón. Es el comienzo y un anticipo de la paz de los santos que están en la patria, de la paz de la eternidad.

Jaculatoria de Paz

Repite esta expresión del Señor al ritmo de tu respiración profunda durante unos minutos, buscando en la profundidad entregando tu inquietud al exhalar para recibir la respuesta del Señor al inhalar:

«La paz os dejo(inhala), mi paz os doy(exhala)»

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