Nuestra oración

Por Rosa Maria Serrano

Orar es conversar con Dios personalmente, es comunión con ÉL, comunión para la cual fuimos creados. Orar es dar gracias, pedir, pero con nuestras propias palabras como cuando hablamos con un gran amigo y le platicamos.

Dios es magnífico, es grande, y absolutamente soberano, por lo que debemos orar de acuerdo con la voluntad de Dios, y su respuesta debemos de aceptarla.

La oración es tan importante, porque Dios nos ha mandado que oremos. Es por medio de nuestra oración que Dios provee cuando necesitamos. La oración es el método de gracia por el cual se nos proporciona lo que necesitamos.

La oración es ofrecida a Dios Padre por medio de Jesucristo, debemos dirigirnos a Dios por medio de la obra de Jesucristo, por medio de su sangre. Jesucristo dijo, «Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie vendrá al Padre excepto por medio de mí»

No debemos de olvidar que al orar le pidamos al Espíritu Santo para que nos ilumine, nos de la fuerza y la gracias, nos ayude y nos de lo que necesitamos si es lo que más nos conviene, y que estamos en sus manos. Sin el Espíritu Santo no podríamos orar.

Que Nuestra Madre Santísima del Cielo interceda para que su Hijo nos ayude a recibir las gracias de la oración y pedir siempre por todos, porque todos necesitamos una oración.

Oremos mucho más por nuestros Sacerdotes, por los que están enfermos del cuerpo y del alma, por los impedidos, por los que sufre, los buenos, los que nos bautizaron, prepararon y nos dieron la Primera Comunión… Oremos siempre por ellos más en este «Año Jubilar Sacerdotal» que termina.

ORAR CON LOS SACERDOTES