La comunión con el resucitado

¿Cómo puede Dios transformar la maldición en bendición?

Mi Señor, manantial creador, estoy deseando tener conciencia de que tu estas aquí. Sé que estás pero mis ojos sólo miran cuerpos y mis oídos no saben escuchar el espíritu de quienes me rodean, empezando por tu Santo Espíritu. Me he centrado en mis propios sentimientos y razones y he dejado de alimentar mi conciencia del manantial que Tú nos das en cada espíritu. El espíritu donde está el soplo divino que infundiste en nuestra alma para continuar tu creación en la tierra.

Conviérteme

Ayúdame a girar mi vista a tu Santa presencia, que mi conciencia de vuelta para mirarme en ti y mirarte en mí, en nosotros, como en cada espacio de tu Creación, porque tú eres quien llenas los espacios y les das camino, verdad y vida.

Tú eres el primero, eres el amor y eres El que sirve y entrega el universo, sin reservas. Sirves dándole origen y destino, criándonos desde antes que nuestros padres fueran concebidos. Eres el amor que se da sin límites, eres nuestro padre y por eso quieres que nos reconozcamos como tus hijos, a imagen y semejanza tuya y en plena libertad.

Señor ayúdame a seguirte. Muestra en mi mente las razones y en mis sentimientos las emociones que me conviertan hacia ti. Se Tú quien toma mis labios y proclama tu presencia en la vida. Se Tú quien toma mis pasos y las caídas y los encamina. Se Tú quien se muestra en mi conciencia y me conmueve con la verdad de la que estamos hechos. Se Tú mi fortaleza en mi debilidad para girar mi camino a tu Santa voluntad.

Amen.

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