¿Cómo olvidar una infidelidad?

Señor ¿cómo olvidar una ofensa como la infidelidad? Realmente siento un dolor tan fuerte que quisiera tapar a mi pareja con piedras, es tal mi desilusión y mi frustración que me parece que no existe otra solución más que condenarlo por el dolor que me hace y que me daña. Me llena de furia, de impotencia, de rabia, me deprime y estoy tan sensible que cualquier cosa que diga o haga me colma el plato y exploto en contra de mi pareja.

Por eso traigo a ti a mi pareja adultera y según todas las leyes está justificada que la condene, que acabe con ella. Tú lo sabes todo. Señor, tu eres el amor sobre las leyes, la vida del amor, la verdad del amor, el camino del amor. Precisamente te traigo a mi pareja porque el dolor que siento ante la infidelidad de mi pareja es porque la amo. Casi te suplico que me quites el amor de mi corazón para no sufrir este dolor que me quema en un infierno de desconfianza y separación.

Señor te miro y todas las palabras que sentencian las escribes en la arena, no buscas un acta o una piedra para grabarlas, es en la arena que vas plasmando mi dolor, mi razón y mi enojo. Me han ofendido a MÍ y conoces la profundidad de mi herida. Entonces te levantas y conociendo mi corazón, mis pensamientos y hasta el último instante de mi conciencia. A mí y a todos los que están conmigo nos das una condición para aceptar la condena y la ejecución de mi pareja. Nos dices: “Quien esté libre de culpa que arroje la primera piedra” Todos los que me apoyan se retiran poco a poco y me reconozco ante ti y se que te he fallado mi Señor. A mi pareja, le preguntas ¿dónde están? ¿Nadie te ha condenado?» Ella respondió: «Nadie, Señor». Jesús le dijo: «Tampoco yo te condeno. Vete, y en adelante no peques más».

Señor, tu no condenas a la mujer adúltera y sé que me pides que me niegue a mí, abrace la cruz de este dolor por la infidelidad y te siga. Sé que seguirte a ti es salvar y no condenar. Dame tu perdón Señor para perdonar la infidelidad, más allá de olvidar o aceptar, transformar esta infidelidad salvándola hasta lograr que esta caída nos fortalezca en tu amor hasta bendecir y sanar nuestro matrimonio. Sanar es uno de los dones que entregas en el sacramento del matrimonio. Quiero sanar esta herida, ofrecerte este dolor que sé que Tú también sufres al descubrir la infidelidad, así me enseñaras el camino para transformar esta ofensa y bendecir mi matrimonio y darle a mi descendencia la fortaleza y el testimonio para luchar contra las tormentas.

Por eso Señor quiero darte mi oración continua, platicando contigo, retirándome a descubrir tu camino. Reconocer que nos bendices, que nos guía y que nos abrazas en este valle de lágrimas, quiero encontrar el camino de la sanación que tu corazón manda, que tu vida entrega, quiero renacer de este dolor y vivir el amor del que nos hiciste, como tu fortaleza, como Dios manda, amándolo para amar a mi prójimo como a mí mismo. Sin olvidar, bendiciendo para salvarlo y no condenarlo. Amen

Del santo Evangelio según san Juan 8, 1-11

Mas Jesús se fue al monte de los Olivos. Pero de madrugada se presentó otra vez en el Templo, y todo el pueblo acudía a él. Entonces se sentó y se puso a enseñarles. Los escribas y fariseos le llevan una mujer sorprendida en adulterio, la ponen en medio y le dicen: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. Moisés nos mandó en la Ley apedrear a estas mujeres. ¿Tú qué dices?» Esto lo decían para tentarle, para tener de qué acuasarle. Pero Jesús, inclinándose, se puso a escribir con el dedo en la tierra. Pero, como ellos insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: «Aquel de vosotros que esté sin pecado, que le arroje la primera piedra». E inclinándose de nuevo, escribía en la tierra. Ellos, al oír estas palabras, se iban retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos; y se quedó solo Jesús con la mujer, que seguía en medio. Incorporándose Jesús le dijo: «Mujer, ¿dónde están? ¿Nadie te ha condenado?» Ella respondió: «Nadie, Señor». Jesús le dijo: «Tampoco yo te condeno. Vete, y en adelante no peques más».

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