Como hacer oración a la Divina providencial

Reflexiona

Hasta cuando dejaras alma mía de rondar en la orilla de tu espíritu para dejar que te habite el Señor de la Divina Providencia. Alma mía, haz oración, vive las palabras que le invocas al Señor, reconoce al Señor al invocarlo, al orar reconócete en su Amor y comienza en el nombre del Padre Nuestro en el Hijo con el Espíritu Santo.

Tres “Padre Nuestro” gloriados y un Credo.

Mi alma anhela tu Presencia, Señor. Cuando te incorporo en mis pensamientos, encuentro la paz y el bienestar, como lo han hecho quienes decidieron encontrar tu presencia:

“Confiad a lo más secreto de la Providencia divina las molestias que encontréis y creed firmemente que Dios os conducirá con dulzura, por lo que hace a vuestra vida y a vuestros asuntos.”.

San Francisco de Sales

“Cuando nos falta toda humana asistencia, entonces debemos esperar más de la asistencia de Dios.”

San Ambrosio

“Ni aún por las cosas necesarias debemos inquietamos, ni confiar en ellas cuando las tenemos: cada uno debe dejar este cuidado a la divina Providencia.”

San Basilio

“En la oración hay un obstáculo que consiste en pensar que la Providencia de Dios no se ocupa de las cosas de este mundo.”

Santo Tomás

Gratitud

Oh Divina Providencia: Padre Hijo y Espíritu Santo en un sólo Dios de quien venimos, con quien caminamos y a quien llegaremos por su misericordia infinita y la corrección de nuestras faltas que te ofenden.

Divino Señor, auxilio de los pecadores Te amo. Yo soy quien debería estar en deuda contigo, pero tú miras más allá y nos compartes el paraíso, pagaste con tu vida para que no pagara con mi vida, con mi esfuerzo, mi cuerpo, mi sonrisa, mi paz. Compartiste tu libertad y tu amor Sencillamente me pides que me reconozca como parte de la creación y como hijo del Padre Nuestro, del que está en los cielos, de donde surgimos todos como criaturas. Y hoy, gracias a tu intercesión, gracias a la puerta que tu abres, somos hermanos todos, por la gracia de Dios padre. ¿Cuando me has cobrado eso?. ¿Cuando me has cobrado el canto del pájaro, el saludo del sol en la mañana, las nubes llevando el agua, la tierra que me sostiene. El amor que me da vida?. Y sin embargo a manos llenas me has dado la vida y la vida rodeada de vida para disfrutarla.

Tres “Padre Nuestro” gloriados y un Credo.

Reconciliación

Si un corazón contrito y humillado, Si un pecador perverso, arrepentido, Si un hombre ciego, loco, prostituido, si un esclavo perpetuo del pecado.

Pude aguardar perdón de un juez airado, puede aplacar a un padre que ha ofendido, puede desagraviar a Dios que ha sido su creador, Redentor crucificado:

Hoy se postra a sus plantas con temor, hoy implora su gracia y su bondad, mirando sus excesos con horror; El perdón solicita a su maldad, el indulto le pide un pecador;

Y esto espera por gracia y por piedad.

Tres “Padre Nuestro” gloriados y un Credo.

Confianza

Dios mío, estoy tan persuadido de que velas sobre todos los que en Ti esperan y de que nada puede faltar a quien de Ti aguarda toda las cosas, que he resuelto vivir en adelante sin cuidado alguno, descargando sobre Ti todas mis inquietudes. Mas yo dormiré en paz y descansaré, porque Tú ¡Oh Señor! y sólo Tú, has asegurado mi esperanza.

Los hombres pueden despojarme de los bienes y de la reputación; las enfermedades pueden quitarme las fuerzas y los medios de servirte; yo mismo puedo perder tu gracia por el pecado; pero no perderé mi confianza; la conservaré hasta el último instante de mi vida y serán inútiles todos los esfuerzos de los demonios del infierno para arrancármela. Dormiré y descansaré en paz.

Que otros esperen su felicidad de su riqueza o de sus talentos; que se apoyen sobre la inocencia de su vida, o sobre el rigor de su penitencia, o sobre el número de sus buenas obras, o sobre el fervor de sus oraciones. En cuanto a mí, Señor, sólo Tú, eres mi confianza. En Ti, Señor, he confiado y no seré defraudado para siempre.

(San Claudio de la Colombière).

Dios Providente ven y habita en mí con tu Espíritu de Amor. Aliméntame con Tu Amor. Sostenme en el camino. Ilumíname en Verdad y protégeme con tu Amor en la vida. Pues eres mi Señor Dios quien con tu providencia impulsas suavemente mis ideas, emociones y pasos desde Tu Amor hacia Tu Amor.

Tres “Padre Nuestro” gloriados y un Credo.

Entrega

¿Que me sucederá hoy, Dios mío? Lo ignoro.

Lo único que sé es que nada me sucederá que no lo hayáis previsto, regulado y ordenado desde la eternidad.

¡Me basta esto, Dios mío, me basta esto! Adoro vuestros eternos e imperecederos designios; me someto a ellos con toda mi alma por amor vuestro.

Lo quiero todo, lo acepto todo, quiero haceros de todo un sacrificio.

Uno este sacrificio al de Jesús, mi Salvador y os pido en su nombre y por sus méritos infinitos la paciencia en mis penas y una perfecta resignación en todo lo que os plazca que me suceda. Amén.

(Beata Isabel de Francia + 1270)

Oh Divina Providencia, oh Dios del amor y de la misericordia, que recompensas a cuantos hacen de padre, de madre o de hermanos para los más necesitados,

Oh Dios providente, oh amor providencial, que cuidas de cada uno de tus hijos con amor de Padre, dame la gracia de vivir siempre abandonado en los brazos de tu providencia amorosa, sabiendo que Tú cuidas de mí en cada momento y que Tú velas por mí.

Gracias, Dios amoroso y providente, porque en Cristo, tu Hijo, me has dado un ejemplo para que pueda confiar en Ti y dormir tranquilo en tus brazos divinos, sabiendo que Tú cuidas de mi futuro y te preocupas de todos mis asuntos.

Pongo en tus manos mi salud y mi trabajo, mi familia y mi futuro.

Todo lo pongo en tus manos. Guíame como buen Padre y dame paz y tranquilidad en todo momento. Amén.

Tres “Padre Nuestro” gloriados y un Credo.

Peticiones

Espíritu Santo uno con el Padre Nuestro y Jesucristo, llena los corazones de tus fieles y haznos comprender la maravilla insondable de la Divina Providencia, impúlsanos a buscarte sobre todas las cosas, descubrirte en medio de nuestra labor, nuestras obligaciones, las lecciones de la vida, las bendiciones del perdón y el rostro de Jesucristo en el doliente. Espíritu Santo eres el Don de la sabiduría, el consuelo y la guía del camino, verdad y vida.

¡Santísima Trinidad!

¡Oh Divina Providencia!

¡Concédenos tu clemencia y tu infinita bondad!
Arrodillada a tus plantas a ti caridad portento.
Te pido para los míos salud, casa, vestido y sustento.
Concédenos la salud, llévanos por buen camino.
Que sea siempre la virtud la que guíe nuestro destino.
Tú eres toda mi esperanza.
Tú eres el consuelo mío.
En la que mi mente alcanza, en ti creo, en ti espero, y en ti confío.
Tu divina Providencia se extienda a cada momento.
Para que nunca nos falte: salud, casa, vestido y sustento.

Y confiado en tu misericordia te pido____________
para que tu divina Providencia se extienda
en esta necesidad que me apremia
Pero limitado en mi entender
si te contradigo en tu obra,
hágase tu Divina Voluntad
en el cielo como en la Tierra.
Llevame por el camino de verdad y vida.

Tres “Padre Nuestro” gloriados y un Credo.

 

-Señor, ten piedad de nosotros
-Cristo, ten piedad de nosotros
-Señor, ten piedad de nosotros
-Cristo, óyenos
-Cristo, escúchanos
Se repite
-Dios, Padre celestial,
-Dios, Hijo Redentor del mundo,
-Dios, Espíritu Santo,
-Trinidad Santa, Un solo Dios,
-Dios, en quien vivimos, nos movemos y somos,
-Tú, que creaste el cielo, la tierra y el mar,
-Tú, que creaste las cosas según su medida, número y peso,
-Tú, que equilibraste los cielos con tu mano y señalaste sus límites al mar,
-Tú, que lo diriges todo según el designio de tu voluntad,
-Tú, Dios omnipotente y sapientísimo,
-Tú, que abres tu mano y colmas de bendiciones a todos los vivientes,
-Tú, que haces salir el sol sobre los justos y pecadores,
-Tú, que alimentas las aves del cielo y vistes los lirios del campo,
-Tú, Dios lleno de bondad y de misericordia,
-Tú, que diriges todo al bien de los que te aman,
-Tú, que envías la tribulación para probarnos y perfeccionarnos,
-Tú, que sanas a los heridos y levantas a los abatidos del corazón,
-Tú, que premias con alegría eterna la paciencia cristiana,
-Padre de bondad y Dios de todo consuelo,
Ten piedad de nosotros.
-Senos propicio Perdónanos, Jesús.
-Senos propicio Escúchanos, Jesús.
-De todo mal,
-De todo pecado,
-De tu ira,
-De la peste, el hambre y la guerra,
-Del rayo y de la tempestad,
-Del granizo, de la lluvia y de la sequía destructores,
-De la pérdida de las cosechas y de la carestía,
-De toda desconfianza en tu divina Providencia,
-De la murmuración y quejas contra tus santas disposiciones,
-Del desánimo y la impaciencia,
-De la excesiva preocupación de las cosas temporales,
-Del abuso de tus gracias y beneficios,
-De la insensibilidad para con el prójimo,
-En el día del juicio,
Líbranos, Jesús.
-Nosotros, pecadores,
-Que siempre confiemos en tu divina Providencia,
-Que no seamos arrogantes en la buena fortuna, ni desalentados en la calamidad,
-Que nos sometamos filialmente a todas tus disposiciones,
-Que alabemos tu Nombre cuando quieras darnos algo o cuando quieras quitárnoslo,
-Que nos des lo necesario para la conservación de nuestra vida,
-Que te dignes bendecir nuestros esfuerzos y trabajos,
-Que te dignes darnos fortaleza y paciencia en todas las adversidades,
-Que te dignes conducirnos por la tribulación a la enmienda,
-Que te dignes concedernos la alegría eterna por los padecimientos temporales,
Te rogamos, óyenos
-Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, Perdónanos, Jesús.
-Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, Óyenos, Jesús.
-Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, Ten misericordia de nosotros Jesús.

 

Oración Final

. Omnipotente y sempiterno Dios que nos has concedido a tus siervos el don de conocer la gloria de la eterna Trinidad en la confesión de la verdadera fe, y la de adorar la unidad en el poder de tu majestad; te rogamos que por la firmeza de esta misma fe, nos libres siempre de todas las adversidades. Por Cristo Nuestro Señor. Amén.

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