Algo para pensar esta semana

La alegría cristiana nace de ser capaz de ver el bien que nos rodea, como hizo Jesús: En Pilato, Magdalena, Judas, Pedro, las mujeres de Jerusalén. Es una alegría fundada en su Presencia, llena de infinita compasión. El Cristo resucitado llega como Uno que nos trae la paz; pero además nos lleva a la realidad. Todos a los que encontraba en su camino eran interesantes para Él. Fué la Presencia alrededor de la cual creció la Comunidad Cristiana, una Presencia consoladora y a la vez dinámica. Benditos sean los que tiene hambre y sed de justicia. En esta vida no vamos a tener una vida perfecta. Somos como Abraham, en una peregrinación de Fe, enfrentando los serios riesgos de un cristiano, caminando de un terreno sagrado a otro, buscando a Dios – No me estarías buscando si ya no me hubieras encontrado. La apostacía es dejar de buscarlo.

Espacio Sagrado: 10 Minutos de oración

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