Mejor predicar a los peces

San Antonio, Predica a los peces en Rimini. Detalle del mural de la Parroquia de San Antonio de las Huertas, Tlaxpana, México, DF

En la vida de san Antonio de Padua (1195-1231) encontramos este sencillo pero significativo suceso: una vez que, cerca de Padua, algunos despreciaban y se burlaban de sus sermones, el santo se dirigió a la orilla de un río, que corría por allí cerca, y les dijo en voz alta para que toda la multitud lo oyera:

A partir del momento en que ustedes demostraron ser indignos de la Palabra de Dios, aquí estoy, dirigiéndome a los peces, para confundir más abiertamente vuestra incredulidad.

Y con fervor de espíritu empezó a predicar a los peces, enumerándoles todos los dones concedidos por Dios: cómo los había creado, cómo les había asignado la pureza de las aguas y cuánta libertad les había concedido, y cómo los alimentaba sin que tuvieran que trabajar. Mientras hablaba, los peces empezaron a unirse y a acercarse a él, elevando sobre la superficie del agua la parte superior de su cuerpo y mirándolo atentamente, con la boca abierta…

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