Little Boy: La misericordia hace milagros

Little Boy: cuando aceptas el Espíritu del Señor en tu espíritu, miras el milagro. Los milagros son la expresión del Amor de Dios, su misericordia para la humanidad que tanto le volteamos la espalda y lo ignoramos es infinita. Parece muy lejana la presencia del Señor en nuestra vida. Mira los frutos de la misericordia del Señor en las obras del ser humano.

Te recomiendo que mires dos expresiones de Amor: La película “Litle Boy” y, además de disfrutar esta historia, mira la historia de Eduardo Verástegui y en ella encontrarás la obra de Amor del Señor. El cuenta cuentos  decide mirar la misericordia y los frutos del Espíritu en su espíritu.

Little Boy es una película basada en el evangelio de Marcos (11, 11-26), precisamente la lectura de la Misa de La Divina Misericordia. La histira se centra en un niño de 7 años, con la esperanza de traer a su padre a casa, quien se ha ido a la guerra contra Japón, Pepper Flynt Busbee tiene fe que es capaz de hacer lo que sea para cumplir su sueño. Gracias a su corta estatura se le ha puesto el apodo “little boy”.

Eduardo Verastegui reafirma su catolicismo después de actuar en la película hollywoodense “Chasing Papi”, en donde una profesora de inglés le hizo reflexionar sobre el vacío de su vida y al darse cuenta de esto, según sus palabras, se sintió “temblando por dentro”. El padre mexicano Juan Rivas le empezó a ayudar y le ofreció unos libros que le fueron descubriendo la belleza de la vida cristiana. Comenzó a asistir a misa diaria y otro sacerdote, el padre Francisco, le propuso una confesión general. Tras una larga preparación, Verástegui hizo una confesión de tres horas de duración con el padre Justino. Es lo que el actor considera su segundo momento de conversión. “Comprendí que no había nacido para ser actor u otra cosa, sino para conocer, amar y servir a Jesucristo”.1

Entonces, con la audacia del converso vendió todos sus bienes y decidió irse a Brasil como misionero; pero el padre Juan Rivas le hizo ver que donde debía estar era donde ya estaba, Hollywood; ahí Cristo era más necesario, si cabe, que en la jungla. Así, Verástegui creó con Leo Severino la Productora Metanoia Films para hacer películas al servicio de la esperanza y dignidad humanas. “Bella” es la primera cinta de esta compañía, que se ofreció a Nuestra Señora de Guadalupe y que ganó el Festival de Toronto contra todo pronóstico. Ha creado también un estudio bíblico para actores y directores, un lugar de encuentro en Hollywood para los que buscan algo más que la fama.

Eduardo vive en castidad, se siente libre, reza el rosario, asiste a misa, y se ha convertido en un referente contracultural en los corrillos de Hollywood. En mayo de 2015 mencionó en entrevista con el periodista Ismael Cala que llevaba trece años sin tener sexo, después de que tuviese varias conversaciones con su profesora de inglés a los 28 años de edad. Sobre esto comentó:

«Yo crecí en un ambiente donde yo pensaba que el verdadero hombre era el donjuán, el latin lover, el mujeriego, el playboy… Y tú crees que para poder ser feliz tienes que convertirte en ese hombre. Yo necesitaba aprender inglés porque si no, no comía. Me estaban ofreciendo trabajos importantes y necesitaba aprender inglés. Ella me estaba enseñando y yo la veía como mi mentor, como mi gurú. Entonces ella me dice un día: ‘¿te gustaría casarte y tener familia y tener hijas?’. Gracias a estas conversaciones comprendí que el sexo es sagrado, es un regalo de Dios, hay que cuidarlo, hay que preservarlo, para compartirlo con la persona más importante de tu vida, en mi caso, la madre de mis hijos. A partir de ahí dije: ‘Voy a serle fiel a esa persona que todavía no conozco. Y voy a hacer una promesa de castidad, una disciplina de abstinencia’. Me estoy preparando para ser un buen marido y un buen padre, si esa es mi vocación. Yo no vivo pensando en el futuro, el futuro es incierto».

Por otro lado, Verástegui se ha involucrado de manera muy activa en la lucha contra el aborto, que considera un crimen contra la humanidad y la mujer. Para ello ha participado en numerosas campañas de oposición al aborto.

Evangelio según san Marcos (11, 11-26)

Después de haber sido aclamado por la multitud, Jesús entró en Jerusalén, fue al templo y miró todo lo que en él sucedía; pero como ya era tarde, se marchó a Betania con los Doce.

Al día siguiente, cuando salieron de Betania, sintió hambre. Viendo a lo lejos una higuera con hojas, Jesús se acercó a ver si encontraba hogos; pero al llegar, sólo encontró hojas, pues no era tiempo de higos. Entonces le dijo a la higuera: “Que nunca jamás coma nadie frutos de ti”. Y sus discípulos lo estaban oyendo.

Cuando llegaron a Jerusalén, entró en el templo y se puso a arrojar de ahí a los que vendían y compraban; volcó las mesas de los cambiaban el dinero y los puestos de los ve que vendían palomas; y no dejaba que nadie cruzara por el templo cargando cosas. Luego se puso a enseñar a la gente, diciéndoles: “¿Acaso no está escrito: Mi casa será casa de oración para todos los pueblos? Pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones”.

Los sumos sacerdotes y los escribas se enteraron de esto y buscaban la forma de matarlo; pero le tenían miedo, porque todo el mundo estaba asombrado de sus enseñanzas. Cuando atardeció, Jesús y los suyos salieron de la ciudad.

A la mañana siguiente, cuando pasaban junto a la higuera, vieron que estaba seca hasta la raíz. Pedro cayó en la cuenta y le dijo a Jesús: “Maestro, mira: la higuera que maldijiste se secó”.

Jesús les dijo entonces: “Tengan fe en Dios, Les aseguro que si uno dice a ese monte: ‘Quítate de ahí y arrójate al mar’, sin duda en su corazón y creyendo que va a suceder lo que dice, lo obtendrá. Por eso les digo: Cualquier cosa que pidan en la oración, crean ustedes que ya se la han concedido, y la obtendrán. Y cuando se pongan a orar, perdonen lo que tengan contra otros, para que también el Padre, que está en el cielo, les perdone a ustedes sus ofensas; porque si ustedes no perdonan, tampoco el Padre, que está en el cielo, les perdonará a ustedes sus ofensas”.Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

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