El traductor del espíritu

Si estás confundido para decidir.  Hay dos caminos: Mirarla desde los ojos mundanos o Mirarla desde el espíritu.  

Desde los ojos mundanos tenemos para decidir fundamentalmente: la razón, la emoción, el cuerpo, las relaciones, el ambiente. la imaginación y la memoria. Son grandes ventanales a la realidad con las cuales tomamos las decisiones. El otro camino para traducir la realidad es la puerta del espíritu, cuando la dejamos que opine en la interpretación de la realidad y el camino a seguir.

Aprovecha el traductor de tu espíritu.

Para visualizar más como tomamos nuestras decisiones, imaginemos que nuestra conciencia es un gran espacio que tiene ventanales y una puerta de entrada y salida.

Las ventanas

Las ventanas son el traductor del espacio mundano por donde descubrimos parcialmente la realidad, de hecho en la conciencia tomamos el parecer de la razón, la emoción, el cuerpo, las relaciones, el ambiente. la imaginación y la memoria. Nuestro actuar toma en cuenta estas imágenes mundanas que llegan a nuestra conciencia y toma una posición, una acción, una palabra o una omisión ante la realidad. Generalmente lo hacemos desde nuestro yo o egoísmo. Las decisiones son convenientes, ayudan a sobrevivir, están encaminadas a resolver principalmente nuestra razón, emoción y cuerpo. Pero no parece tener lugar en esta platica el amor ¿Por que?

La puerta

La puerta de la conciencia es el espíritu, es por donde entro ese soplo de amor y nos dio vida en nuestro cuerpo en este espacio mundano. El espíritu es la puerta del amor por la que algún día regresaremos a nuestro origen que es el Amor. Lo adivinaron el espíritu es la puerta del Amor de Dios, es donde se manifiesta nuestro origen y es nuestro destino.

Esa es la puerta por donde Cristo toca a nuestra puerta, esperando que le abramos. Es donde el amor fluye, pues en verdad somos una expresión del amor de Dios, somos un amor encarnado en esta tierra para dar frutos y esparcir las semillas del amor. Por eso cuando vemos la realidad a través de la puerta del espíritu la vemos con amor.

Esa puerta es el amor que ilumina nuestra razón, emoción, cuerpo, relaciones, ambiente, imaginación y memoria.

Esa puerta ilumina nuestro caminar, esa luz de amor es el camino. Cristo nos dice: yo soy el camino, la verdad y la vida. Cristo es el Amor encarnado y que se manifiesta en los misterios de los sacramentos para iluminar desde fuera nuestra conciencia, como también lo hace su Espíritu Santo desde dentro a través de la puerta de nuestro espíritu.

El camino del Amor

El Espíritu Santo es el traductor de nuestro espíritu que nos muestra el camino del amor, Cristo es la palabra encarnada tocando a nuestra puerta, sabe que el camino del amor tiene sufrimiento, sacrificio, pero sobre todo compasión, perdón y misericordia. Escuchar y encarnar a Cristo significa rebelar el misterio de Cristo en nuestra vida, rebelar el misterio del Amor en la vida. Somos instrumento para darle amor en este mundo, el conducto por donde el Amor se encarna y transforma lo humano para regresar a lo divino. La oración con el amor o el dialogo con este traductor del espíritu es la guía en el camino del Amor.

A partir de hoy, cuando tomes una decisión, escucha al Amor, voltea al traductor de tu espíritu en oración, meditación o contemplación y verás que todo tiene rumbo y sentido en el Amor. Verás que importante es el perdón para corregir nuestros errores y nuestra separación del camino del amor.

Medita en las palabras del evangelio en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén-

La Presencia de Dios

Mientras estoy frente a mi computador, Dios está presente, a mi alrededor, en mis sensaciones, mis pensamientos y mi ser profundo; hago una pausa y tomo conciencia de su Presencia y su Amor.

La Libertad

“En estos días, Dios me enseñó como un maestro de escuela a su pupilo” (San Ignacio).
Me recuerdo que hay mucho que Dios desea aun enseñarme, y pido la gracia de escucharlo y de aprender.

La Conciencia

En este momento, Señor, vuelvo mis pensamientos hacia Tí. Dejaré de lado mis labores y preocupaciones. Descansaré y refrescaré mi corazón en tu Presencia, Señor.

La Palabra de Dios

Mateo 25:14-30

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: “Un hombre, al irse de viaje, llamó a sus empleados y los dejó encargados de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos de plata, a otro dos, a otro uno, a cada cual según su capacidad; luego se marchó.

El que recibió cinco talentos fue en seguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos. En cambio, el que recibió uno hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor.

Al cabo de mucho tiempo volvió el señor de aquellos empleados y se puso a ajustar las cuentas con ellos. Se acercó el que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco, diciendo: “Señor, cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco.” Su señor le dijo: “Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor.”

Se acercó luego el que había recibido dos talentos y dijo: “Señor, dos talentos me dejaste; mira, he ganado otros dos.” Su señor le dijo: “Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor.”

Finalmente, se acercó el que había recibido un talento y dijo: “Señor, sabía que eres exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces, tuve miedo y fui a esconder tu talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo.” El señor le respondió: “Eres un empleado negligente y holgazán. ¿Con que sabías que siego donde no siembro y recojo donde no esparzo? Pues debías haber puesto mi dinero en el banco, para que, al volver yo, pudiera recoger lo mío con los intereses. Quitadle el talento y dádselo al que tiene diez.

Porque al que tiene se le dará y le sobrará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Y a ese empleado inútil echadlo fuera, a las tinieblas; allí será el llanto y el rechinar de dientes.””

Reflexiones sobre la lectura de hoy

Jesús no se desentiende de los pobres, pero reconoce que algunas personas se empobrecen a sí mismas al alejarse de Dios.

Si tenemos una actitud humilde para estar listos para recibir la Gracia de Dios, entonces Dios nos puede bendecir. La gente que prefiere confiar en sí misma, se encontrará al final con muy poco. Cuando sabemos que lo que tenemos no es nuestro, dejamos que Dios nos dé más. Si por nuestros propios esfuerzos llegamos hasta donde estamos, de ninguna manera llegaremos muy lejos.

Conversación

Sin olvidar que sigo en la Presencia de Dios, imagino a Jesús mismo, de pie o sentado a mi lado. Le digo todo lo que está en mi mente, y en mi corazón, tal como se le habla al mejor amigo.

Conclusión

Gloria al Padre,
Gloria al Hijo,
Gloria al Espíritu Santo,
como era en el principio,
es ahora y siempre será,
por los siglos de los siglos
Amen

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