Sana las desmotivaciones de amor

  • Desmotivarse a compartir el Amor es una forma de parálisis que tiene dos causas: Rencores del pasado y temores del futuro.

¡Entrega tu presente al Señor! dale tu pasado y tu futuro. Dios es Amor y el Amor es eterno, nunca se acaba, pero en el conflicto lo que te ocurre es que tu espíritu de amor se oculta, dejas de confiar el amor a la otra persona. El amor es la esencia de nuestra existencia, es el aliento de nuestra vida, es la verdad que nos guía y el camino que buscamos afanosamente. Somos expresión del Amor de Dios, eres espíritu de Amor.

A.- Rencor es una expresión que viene de la palabra rancor, y este del latín rancor (“ranciedad”), de rancere (“enranciarse”). Lo rancio es lo que muda el color, olor y sabor, adquiriendo una especie de corrupción, por haberse guardado o detenido mucho tiempo.

El efecto del rencor en la conciencia es una corrupción del presente. Es decir, nuestros pensamientos de eventos pasados sin perdonar enrancia nuestra forma de mirar el momento. Es resentimiento o la acción y efecto de sentir dolor o molestia por algún mal, ofensa, o maltrato. Ese resentimiento ocupa el presente donde podemos experimentar al compartir la plenitud del amor.

Al perdonar el mal, la ofensa o el maltrato, la motivación para entregar el amor aparece inmediatamente. Pero no basta decir te perdono para descubrir el presente. Necesitamos desanudar la ofensa o la deuda. Son eventos del pasado, juicios y condenas, sentimientos que ocurrieron y que de ellos podemos aprender, evitar y darles sentido en la vida. Esto es bendecir nuestra vida con el perdón. Pero el perdón va más allá, el bendecir es una acción que significa levantarse, tomar aquello que es parte de nuestra vida y volver a caminar. Perdonar a otro bendiciéndolo es ayudarlo a que se levante, tome su cruz y siga caminando.

B.- Temor, es una proyección al futuro, el futuro es un velo oscuro que siempre desaparecerá con el presente. De hecho el futuro no existe y es una pantalla de la imaginación donde proyectamos nuestros pensamientos y emociones.

El temor a Amar o Filofobia (miedo a enamorarse) es un fenómeno de la imaginación humana. Basado en ideas abstractas. Somos capaces de desarrollar miedos irracionales ante elementos que ni son materiales ni han ocurrido todavía. Por la simple anticipación de un hecho que no tiene por qué ocurrirnos nunca.

El miedo al amor, nos aísla y rechazamos cualquier posibilidad de confiar nuestro Amor a las personas por el terror, el estrés y ansiedad ante la posibilidad de una relación afectiva.

El temor es la desmotivación de amor. Es como una sensación de parálisis por la ausencia de Amor. La sensación del temor ocupa el presente donde está el Amor. Pero cuando regresamos al presente encontramos el Amor.

En el Amor está el camino, la verdad y la vida. Es el rumbo que nos guía desde la profundidad de nuestra conciencia. La oración es un dialogo con el Dios y Dios es Amor. La meditación es el regreso al presente donde está el Señor. El perdón es entregarse al rumbo del Amor y contemplar es mirarse en el Amor y mirar que somos expresión viva del Amor. Negar el amor significa mantenerse sin rumbo ni sentido consumiéndonos nuestro presente con un amplio espectro de emociones. La desmotivación de amar se sana aceptando el Amor al perdonar. En el evangelio del día encuentras el mapa para Amar. Vive el retiro, despierta tu espíritu de Amor ¡entrega tu presente al Señor! dale tu pasado y tu futuro.

Mírate en el evangelio según San Marcos (2,1-12)

Jesús volvió a Cafarnaún y se difundió la noticia de que estaba en la casa.

Se reunió tanta gente, que no había más lugar ni siquiera delante de la puerta, y él les anunciaba la Palabra.

Le trajeron entonces a un paralítico, llevándolo entre cuatro hombres.

Y como no podían acercarlo a él, a causa de la multitud, levantaron el techo sobre el lugar donde Jesús estaba, y haciendo un agujero descolgaron la camilla con el paralítico.

Al ver la fe de esos hombres, Jesús dijo al paralítico: “Hijo, tus pecados te son perdonados”.

Unos escribas que estaban sentados allí pensaban en su interior:

“¿Qué está diciendo este hombre? ¡Está blasfemando! ¿Quién puede perdonar los pecados, sino sólo Dios?”

Jesús, advirtiendo en seguida que pensaban así, les dijo: “¿Qué están pensando?

¿Qué es más fácil, decir al paralítico: ‘Tus pecados te son perdonados’, o ‘Levántate, toma tu camilla y camina’?

Para que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados

-dijo al paralítico- yo te lo mando, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa”.

El se levantó en seguida, tomó su camilla y salió a la vista de todos. La gente quedó asombrada y glorificaba a Dios, diciendo: “Nunca hemos visto nada igual”.

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