Únete a la Red de amor, como Dios manda

La buena noticia es que tenemos todo para hacer una gran red de amor que cubra al mundo y ya podemos empezarla y remendarla y destorcerla desde este momento, porque somos el amor de Dios encarnado. Sembremos flores de amor. Cosechemos amor. Perdona con el amor del Padre nuestro y reúne la red de amor. Esa es la Misión de Amor.

Dios es el amor de los amores, nos creo a imagen y semejanza, ha sembrado en esta tierra a la humanidad, ha sembrado la caridad en este mundo a través de nosotros.

Nuestro origen es el Padre Nuestro, nuestro camino Cristo y nuestro destino la gloria de Nuestro Señor. Su Espíritu Santo permanentemente nos acompaña y guía en el amor. ¿Que otra cosa podríamos dar, si somos el amor del Amor? Somos un amor, su amor. Por eso, todos tenemos la misión de amor, de dar nuestra esencia.: Siembra amor ¿qué más se puede cosechar desde el amor?

Tú eres el amor encarnado, eres la caridad del Padre Nuestro en la tierra. La Santísima Virgen María es amor que encarna con caridad al hijo del padre nuestro por medio del Espíritu Santo, para darnos providencia en la Santísima Trinidad. En ti está el amor para encarnarlo y extenderlo por el mundo, esa es tu misión de amor.

Tu misión de amor es florecer y dar fruto al amar a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo.

Tu misión de amor Es descubrir al Padre Nuestro, anunciándolo como hijos amados, de todos, sin negar a ningún prójimo, sin dejarnos fuera del amor.

Tu misión de amor es como bailar: El primer paso es apoyarnos en el Padre y el siguiente es con nuestro prójimo y con nosotros mismos. Si se dificulta dar el paso al prójimo o hacia ti mismo, vuelve a apoyarte en el padre y asi danzar la gloria del amor, como Dios manda, hasta el fin de los tiempos, hasta mantenernos juntos en su presencia de amor infinito.

Hoy siembra una o varias Flores de amor:

Hoy le daré los buenos días a Dios, a 20 prójimos y a mi mismo cuando me vea al espejo

Le hablaré a Dios de cada uno de mis familiares y sus necesidades

Tiraré un resentimiento cuado escuche alguna campana y no volveré a recogerlo

Miraré a alguien que esté enfadado: como una persona que pide ayuda, en lugar de una persona que me agrede.

Separaré parte del dinero de un día, para entregarlo a las necesidades de mi comunidad.

Me ocuparé de que el sacerdote o algún prójimo consagrado se sientan estimados de verdad.

Sacrificaré uno de mis alimentos para compartirlo con quien no tiene.

Desearé buenos días a 20 personas, si puedo hacerlo dándoles la mano mejor.

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