¿Quién te crees que eres?

Alma mía, deja de estarte juzgando y perdona tus juicios injustos. Tantas etiquetas cargas sobre ¿quien eres? Que has perdido la identidad contigo mismo. La identidad que Dios te ha dado desde que te encarnó en la tierra. Eres una expresión de su Amor, esto significa que eres un milagro viviente, una semilla de amor sembrada en esta tierra para dar frutos de amor.

Alguna ves has visto que en una tarjeta aparezca tu nombre y el título sea “Amor de Dios” (AD) conde siempre aparece Lic., Dra. Don, Sra, Doña, y tantas denominaciones que solo hablan de los estudios que has tenido, de la actividad que realizas, pero tu eres AD. Y tu prójimo también. Ese Amor que te sostiene y justifica es el sazonador que Dios busca darle a este planeta con la humanidad. Y tantas veces has negado el amor en tu vida. Eres ese Amor que es la luz del mundo l espíritu qu hace brillar al mundo y lo has ocultado entre tizne, maleza y basura.

Cuantas veces has olvidado que eres un amor y has decido por entregar temor y amenazas. Has decidido que los metales, el dinero y las posesiones son lo que t hace realmente valioso, cuando son solo bienes temporales que te han dado a administrar. Tienes el amor que es paz, armonía, paciencia, amabilidad, autodominio, gozo y parece que comprar es lo que te hace feliz, hasta que sale a nueva versión que te hace infeliz.

Has aceptado que tu mente se traicione al dejar que el alcohol, la droga, la comida, el sexo, las relaciones sociales sean las que te complacen y envician, te vuelven dependientes y ocultan que eres el Amor de Dios.

Escuchas la avaricia, la soberbia, el orgullo, la lectura de las suertes y la influencia de los astros y olvidas que eres el Amor del Creador del Universo que te busca encarnándose en Cristo, que te espera en el Sagrario, que te alienta, consuela y guía con su Espíritu Santo desde tu espíritu.

Si, tu eres espíritu. Antes que ser mente, emociones, cuerpo y relaciones eres espíritu del Amor. Ese es tu origen, tu vocación y tu destino. Tu espíritu es tu animo, tu ánima, lo que te llevarás cuando dejes esta tierra. Que pena que no hayas logrado darle sabor de Amor, ni luz al mundo con tu Amor. Que pena que pienses que tus posesiones, tu prestigio, tu mente, tus habilidades, tus relaciones serán lo que les dolerá cuando desencarnes. El dolor será mirar como se separa el amor con el que viviste y entregaste tu existencia. Las raíces de amor que enraizaron en tu prójimo.

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El amor es más profundo que la bondad y más fuerte que el temor y la maldad. Alma mía eres un Amor. Gracias a Dios. Que el adversario no te aparte de creer que eres un milagro de Amor. Si alguien te pregunta ¿Quien te crees que eres contéstales la verdad: Soy, como tu un amor de Dios. Perdónate haber construido tu vida sin reconocer quien eres. El Señor te bendice y nunca te abandona, aunque hayas desconocido que eres su hijo amado. Dios te bendice Alma Mía. Déjate guiar por su Espíritu Santo, platícale al Padre Nuestro y ve al encuentro de Jesucristo. Es la Santísima Trinidad, la divina providencia que no dejará que te falte casa, vestido, ni sustento pues eres sabor y luz del Amor.

Medita las palabras de Jesucristo en l testimonio del evangelio según San Mateo (5,13-16.)

Jesús dijo a sus discípulos:

Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres.

Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña.

Y no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa.

Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo.

Esta es palabra de Dios

 

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