Levántate y acepta la santidad

Día de todos los Santos.- Todos los días somos llamados al encuentro espiritual con el Padre Nuestro, aceptar esa plenitud es la santidad. El Señor nos eligió para ser expresión de su Amor. Nos llama a vivir con la conciencia de que somos su Amor encarnado y a reconocer que Amor es lo que en verdad podemos dar, pues somos Amor, alma del amor, animo del Amor, espíritu del Amor. El Amor nos anima en este paso terrenal, por eso la espiritualidad descubre la santidad del Señor, la luz perpetua del Amor del Señor y el cielo en la tierra.

El llamado a la santidad es la invitación al dialogo en oración con el Señor, con nosotros mismos y con todos los seres que nos rodean. Recuerdo el testimonio de San Francisco de Asís que se concentra en la eternidad del Espíritu Santo, el Espíritu del Amor del Padre Nuestro y Cristo, y deja todo lo terrenal para ese dialogo en oración, de cualquier cosa con el Padre Nuestro, en cualquier oportunidad dialogaba buscando descubrir el Amor en el prójimo y en todo lo prójimo que lo abrazaba con su presencia. Toda la hermandad del universo por la gracia del Padre Nuestro. Hermano el prójimo, lo mismo que el sol y la luna, el lobo y el fuego. Por la gracia de Dios aceptó caminar mirando como su espíritu animado por el Espíritu Santo. Meditaba para iluminar su mente, emociones, cuerpo y relaciones. Vivía el perdón para levantarse de las caídas y encontrar la bendición en la ofensa. Contemplaba el cielo del Padre nuestro, se miraba en su presencia y miraba el cielo del Padre nuestro en su espíritu. El mapa para lograr la plenitud era seguir las indicaciones que Cristo nos entrega en el evangelio. El llamado para adoptar al Padre nuestro que nos anima con su Amor, en Cristo nos hermana y con el Espíritu Santo nos guía para responder al llamado de vivir con la conciencia de que somos Amor encarnado y Amor es lo que en verdad podemos dar, pues somos Amor, alma del amor, animo del Amor, espíritu del Amor.

La santidad no se trata de abandonar la vida terrena sino de iluminarla y transformarla con el Amor que el Señor ha puesto en nuestro espíritu para ser levadura del cielo, grano de mostaza que crece frondosa y generosa. Cada día mira el mapa del evangelio y medita que espera de ti el Señor, agradécele los milagros de cada día, pide perdón al Señor si contrariaste su voluntad de amar y perdona las ofensas descubriendo la bendición y levantándote para seguir el camino del Amor y mírate el Amor, mirate en el Amor y mira el Amor que hay en ti para compartirlo con el prójimo y ser el agua del sediento, el pan del hambriento, el cobijo del desnudo, la compañía del preso, el abrazo del doliente, la riqueza del carente, pues en ellos, como en ti, esta el Señor.

Dios te bendice, deja que su santidad te transforme.

Mira el mapa de camino del evangelio según San Lucas 14,1.7-11.

Un sábado, Jesús entró a comer en casa de uno de los principales fariseos. Ellos lo observaban atentamente.

Y al notar cómo los invitados buscaban los primeros puestos, les dijo esta parábola:

“Si te invitan a un banquete de bodas, no te coloques en el primer lugar, porque puede suceder que haya sido invitada otra persona más importante que tú,

y cuando llegue el que los invitó a los dos, tenga que decirte: ‘Déjale el sitio’, y así, lleno de vergüenza, tengas que ponerte en el último lugar.

Al contrario, cuando te inviten, ve a colocarte en el último sitio, de manera que cuando llegue el que te invitó, te diga: ‘Amigo, acércate más’, y así quedarás bien delante de todos los invitados.

Porque todo el que ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado”.

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