Cuida tus palabras

Objetivo del curso en tu hogar “crea en el amor” día 5

Que una de las personas de la pareja acepte el reto de descubrir el milagro de la acción del Amor en su pareja, observando con cuidado tus palabras y tus obras

Haz de tu vida un viaje espiritual. Acuna tu espíritu en el Espíritu de Dios-

Son tus palabras

Reflexión del día:

Tus palabras son muy importantes. La palabra es el instrumento que nos define como humanidad, como comunidad y como pareja. La palabra es encarnación del espíritu y las obras el testimonio de la palabra.

Frase a meditar: Mc 8, 34-9, 1. El que pierda su vida por mí y por el Evangelio la salvará.

Flor de amor: Durante este día observa con cuidado tus palabras y tus obras. Medita, compartiendo con Dios, las expresiones que usas, separando aquellas que son de amor de niño, de joven y de “amor maduro”. Pon mucha atención y no uses las palabras, gestos, ademanes o acciones para juzgar o descalificar, su persona o sus actos. Tampoco uses aquellas que tú pareja considera ofensivas o aquellas que hablan de forma negativa de tu pareja

Medita las lecturas del día

Saborea despacio, en el eco del silencio, este dialogo con el Señor. En la lectura de cada día tienes una propuesta del Señor para bendecir el camino, descubrir la verdad y darle rumbo a la vida.

  • Evangelio: Lucas 13:1-9
    el día 24 marzo, 2019 a las 5:00 am

    1 En aquel mismo momento llegaron algunos que le contaron lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de sus sacrificios.2 Les respondió Jesús: «¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos, porque han padecido estas cosas?3 No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo.4 O aquellos dieciocho sobre los que se desplomó la torre de Siloé matándolos, ¿pensáis que eran más culpables que los demás hombres que habitaban en Jerusalén?5 No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo.»6 Les dijo esta parábola: «Un hombre tenía plantada una higuera en su viña, y fue a buscar fruto en ella y no lo encontró.7 Dijo entonces al viñador: "Ya hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro; córtala; ¿para qué va a cansar la tierra?"8 Pero él le respondió: "Señor, déjala por este año todavía y mientras tanto cavaré a su alrededor y echaré abono,9 por si da fruto en adelante; y si no da, la cortas."» […]

  • Salmo responsorial: Salmo 103:1-4, 6-8, 11
    el día 24 marzo, 2019 a las 5:00 am

    1 De David. Bendice a Yahveh, alma mía, del fondo de mi ser, su santo nombre,2 bendice a Yahveh, alma mía, no olvides sus muchos beneficios.3 El, que todas tus culpas perdona, que cura todas tus dolencias,4 rescata tu vida de la fosa, te corona de amor y de ternura,6 Yahveh, el que hace obras de justicia, y otorga el derecho a todos los oprimidos,7 manifestó sus caminos a Moisés, a los hijos de Israel sus hazañas.8 Clemente y compasivo es Yahveh, tardo a la cólera y lleno de amor;11 Como se alzan los cielos por encima de la tierra, así de grande es su amor para quienes le temen […]

  • Segunda lectura: I Corintios 10:1-6, 10-12
    el día 24 marzo, 2019 a las 5:00 am

    1 No quiero que ignoréis, hermanos, que nuestros padres estuvieron todos bajo la nube y todos atravesaron el mar;2 y todos fueron bautizados en Moisés, por la nube y el mar;3 y todos comieron el mismo alimento espiritual;4 y todos bebieron la misma bebida espiritual, pues bebían de la roca espiritual que les seguía; y la roca era Cristo.5 Pero la mayoría de ellos no fueron del agrado de Dios, pues sus cuerpos quedaron tendidos en el desierto.6 Estas cosas sucedieron en figura para nosotros para que no codiciemos lo malo como ellos lo codiciaron.10 Ni murmuréis como algunos de ellos murmuraron y perecieron bajo el Exterminador.11 Todo esto les acontecía en figura, y fue escrito para aviso de los que hemos llegado a la plenitud de los tiempos.12 Así pues, el que crea estar en pie, mire no caiga. […]

  • Primera lectura: Éxodo 3:1-8, 13-15
    el día 24 marzo, 2019 a las 5:00 am

    1 Moisés era pastor del rebaño de Jetró su suegro, sacerdote de Madián. Una vez llevó las ovejas más allá del desierto; y llegó hasta Horeb, la montaña de Dios.2 El ángel de Yahveh se le apareció en forma de llama de fuego, en medio de una zarza. Vio que la zarza estaba ardiendo, pero que la zarza no se consumía.3 Dijo, pues, Moisés: «Voy a acercarme para ver este extraño caso: por qué no se consume la zarza.»4 Cuando vio Yahveh que Moisés se acercaba para mirar, le llamó de en medio de la zarza, diciendo: «¡Moisés, Moisés!» El respondió: «Heme aquí.»5 Le dijo: «No te acerques aquí; quita las sandalias de tus pies, porque el lugar en que estás es tierra sagrada.»6 Y añadió: «Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob.» Moisés se cubrió el rostro, porque temía ver a Dios.7 Dijo Yahveh: «Bien vista tengo la aflicción de mi pueblo en Egipto, y he escuchado su clamor en presencia de sus opresores; pues ya conozco sus sufrimientos.8 He bajado para librarle de la mano de los egipcios y para subirle de esta tierra a una tierra buena y espaciosa; a una tierra que mana leche y miel, al país de los cananeos, de los hititas, de los amorreos, de los perizitas, de los jivitas y de los jebuseos.13 Contestó Moisés a Dios: «Si voy a los israelitas y les digo: "El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros"; cuando me pregunten: "¿Cuál es su nombre?", ¿qué les responderé?»14 Dijo Dios a Moisés: «Yo soy el que soy.» Y añadió: «Así dirás a los israelitas: "Yo soy" me ha enviado a vosotros.»15 Siguió Dios diciendo a Moisés: «Así dirás a los israelitas: Yahveh, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros. Este es mi nombre para siempre, por él seré invocado de generación en generación.» […]

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