Hoy jugaré al menos con un(a) niñ@

Peregrina en el hogar

¡Comparte! Dios de Amor, quiero que resucite el amor como niño.

 

“Peregrino es todo aquél que tiene un espíritu libre, un equipaje ligero, un alma solidaria, … y sigue espontáneamente el camino de sus sueños”.

(Juan)

Siente su presencia

Empieza el camino de este día en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Dios está conmigo, pero es más: Dios está dentro de mí. Hago una pausa y siento su Presencia, que me da la Vida, en mi cuerpo, en mi mente, en mi corazón, en este momento … ahora …

Medita en los Dones que recibes

Recibe los Dones

Ayúdame con tu Espíritu Santo a ser diligente para escuchar y tardo para hablar, tardo para la ira. –(Santiago 1:19) Transforma mi carácter ácido perezoso en tierra fértil de paz y comprensión. A comprender  como dar un abrazo completo, sin importar defecto, debilidad o fortaleza del otro, simplemente como la brisa del viento rodear la barca e impulsarla según sea la decisión de su timón. Así lo hace mi Dios con nosotros: nos da la brisa pero nosotros tenemos el timón para surcar el mar o quedarnos navegando en círculos. Quiero descubrir el misterio del amor y salvar a mi pareja, a mis hijos a mis hermanos para que salven las dificultades y descubran el amor del que están hechos. Mi Señor el Don de acercarme a ti en oraciones y acciones me permitirte transformar en tu amor

Platícale de tu viaje

Dios de Amor, que más grande regalo puedo pedirte para mi y mi prójimo, para el pariente y el vecino, que resucite el amor de niño en nuestras vidas.

Tú siempre nos invitas a la casa del padre, para jugar los hijos y los nietos, los primos y los abuelos, vecinos y quien sea, todos juntos como niños:“Les aseguro que si no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los cielos. El que se haga pequeño como este niño será el más grande en el Reino de los cielos” (Mt 18, 1-4)

Quiero que resucite el amor que recibe a todos los niños, aunque estén pobres o enfermitos. O aguarden nacer. Tu dices: “El que recibe a este niño en mi Nombre me recibe a mí, y el que me recibe a mí recibe a Aquel que me envió» Lc 9, 46-50

Quiero que resucite el Amor como niño para correr a tu encuentro, para avisarle al mundo, con ánimo y entusiasmo, la buena noticia que ya llegaste a vernos para que les digas, aunque nos veamos Niños Grandes: “Dejen que los niños se acerquen a mí» Mc 10, 13-16

Bendice a mi espos@ Por las diferencias que tenemos, pues es ahí donde esta nuestro complemento. Cuando señale mis defectos y debilidades, pues tengo la oportunidad de descubrir que en mi debilidad estás Tú que eres nuestra fortaleza. Cuando reclame las carencias, pues en la pobreza encontraremos tu riqueza. Cuando me da su egoísmo , pues me das oportunidad de sanar y perdonar en el amor. Cuando le entrego mi egoísmo, con la claridad y fuerza de tu Espíritu Santo abrirá la puerta de mi amor. Cuando tenga una caída, para que unidos en el yugo nos levantemos. Cuando caigo en tentación, pues tu presencia en ella me levantará y me protegerá del enemigo. Cuando guíe a los hijos que hemos encarnado con tu gracia infinita, pues ellos recibirán la herencia de nuestras bendiciones

Lee su palabra

Texto del Evangelio (Lc 1,57-66): Se le cumplió a Isabel el tiempo de dar a luz, y tuvo un hijo. Oyeron sus vecinos y parientes que el Señor le había hecho gran misericordia, y se congratulaban con ella. Y sucedió que al octavo día fueron a circuncidar al niño, y querían ponerle el nombre de su padre, Zacarías, pero su madre, tomando la palabra, dijo: «No; se ha de llamar Juan». Le decían: «No hay nadie en tu parentela que tenga ese nombre». Y preguntaban por señas a su padre cómo quería que se le llamase. Él pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre». Y todos quedaron admirados. Y al punto se abrió su boca y su lengua, y hablaba bendiciendo a Dios. Invadió el temor a todos sus vecinos, y en toda la montaña de Judea se comentaban todas estas cosas; todos los que las oían las grababan en su corazón, diciendo: «Pues, ¿qué será este niño?». Porque, en efecto, la mano del Señor estaba con él.

Comentario: Rev. D. Miquel MASATS i Roca (Girona, España)

‘¿Qué será este niño?’. Porque, en efecto, la mano del Señor estaba con él

Hoy, en la primera lectura leemos: «Esto dice el Señor: ‘Yo envío mi mensajero para que prepare el camino delante de Mí’» (Mal 3,1). La profecía de Malaquías se cumple en Juan Bautista. Es uno de los personajes principales de la liturgia de Adviento, que nos invita a prepararnos con oración y penitencia para la venida del Señor. Tal como reza la oración colecta de la misa de hoy: «Concede a tus siervos, que reconocemos la proximidad del Nacimiento de tu Hijo, experimentar la misericordia del Verbo que se dignó tomar carne de la Virgen María y habitar entre nosotros».

El nacimiento del Precursor nos habla de la proximidad de la Navidad. ¡El Señor está cerca!; ¡preparémonos! Preguntado por los sacerdotes venidos desde Jerusalén acerca de quién era, él respondió: «Yo soy la voz del que clama en el desierto: ‘Enderezad el camino del Señor’» (Jn 1,23).

«Mira que estoy a la puerta y llamo: si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo» (Ap 3,20), se lee en la antífona de comunión. Hemos de hacer examen para ver cómo nos estamos preparando para recibir a Jesús el día de Navidad: Dios quiere nacer principalmente en nuestros corazones.

La vida del Precursor nos enseña las virtudes que necesitamos para recibir con provecho a Jesús; fundamentalmente, la humildad de corazón. Él se reconoce instrumento de Dios para cumplir su vocación, su misión. Como dice san Ambrosio: «No te gloríes de ser llamado hijo de Dios —reconozcamos la gracia sin olvidar nuestra naturaleza—; no te envanezcas si has servido bien, porque has cumplido aquello que tenías que hacer. El sol hace su trabajo, la luna obedece; los ángeles cumplen su misión. El instrumento escogido por el Señor para los gentiles dice: ‘Yo no merezco el nombre de Apóstol, porque he perseguido a la Iglesia de Dios’ (1Cor 15,9)».

Busquemos sólo la gloria de Dios. La virtud de la humildad nos dispondrá a prepararnos debidamente para las fiestas que se acercan.

Mírate, eres peregrino

“Al final del camino, para la otra vida llevamos sólo lo que hemos dado”

(Juan)

Que tu oración se extienda en la red de caridad del Señor, entrega esta flor de amor .

HOY BUSCARE A UNA PERSONA SOLITARIA Y LE DIRE: ” LA PAZ ESTE CONTIGO”

“El Camino tiene magia; y tú, caminante, tienes magia, y tienes alas, y tienes una fuerte luz interior que ilumina todo lo que toca con alegría y sentimientos positivos. Gracias por la vida que llevas dentro y que transmites a los demás. Gracias por existir y por ser cómo eres. Y le doy gracias a Dios por haber encontrado tu mirada en el Camino”

(Anónimo)

 

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