Hágase en mí según tu palabra

Peregrina en el hogar

Que tu oración se extienda en la red de caridad del Señor, entrega esta flor de amor . COMPARTE

A PARTIR DE HOY DECIDO MIRAR BELLEZA EN MI VIDA,

Siente su presencia

Empieza el camino de este día en el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo.

¿Te has dado cuenta del brillo de felicidad que tiene la mirada de un peregrino?”

(Luismi)

Hoy recordamos a la pequeña joven virgen peregrina, que junto con José, van al encuentro del rostro de Dios encarnado, ella será la primera que lo conocerá, lo ha descubierto desde la concepción y lo siente en toda la gestación. Y con la presencia de Cristo vivo, ha sido llamada a peregrinar y pedir posada, buscando la cuna donde el Señor mostrará su primera sonrisa a la humanidad.

Tu eres peregrino en esta tierra y tienes el llamado al encuentro de la vida que viene del Amor ¿harías oídos sordos? ¿te detendrías en el camino a cuidar las tierras? ¿Dejarías que otros te guíen hacia tu egoísmo? Esta noche buena prepara la cena enfocado en descubrir el amor en la vida, perdona y ama sin medida, se como María instrumento de la voluntad del Padre Nuestro, para que nos amemos unos a otros como Él nos ama. Camina y no detengas tu paso, tal vez mires tormenta en el horizonte o te entristece los vientos contrarios… No abandones el camino que te lleva a encarnar el amor en este mundo. El camino, la verdad y la vida es Cristo y viene a tu encuentro.

“Me detengo frente a tu puerta y llamo”, dice el Señor. Que privilegio más maravilloso es el que el Señor de la Creación desee venir a visitarme. Doy la bienvenida a su Presencia.

GRACIAS

Gracias, Señor, por la noche, por el día, por el sol, por las nubes, por las flechas amarillas.

Gracias, Señor, por los hermanos peregrinos, por su voz, por su luz, por su mirada y su sonrisa.

Gracias por el amanecer y por el canto del gallo.

Gracias por el Camino, por el amor y por la vida.

Gracias por el agua, por el pan y por la fruta; gracias por los albergues, por el techo, por el suelo, por el colchón y por la ducha.

Gracias por la luna y las estrellas.

Gracias, Señor, por todo lo que veo, y por todo lo que siento.

(Juan)

Recibe los Dones

Recupera el Amor y la paz del Espíritu Santo que ocultamos tras nuestro egoísmo y los juicios de condena. Comienza a dialogar en oración nuevamente con el Amor.

“El miedo es una ilusión del ego que nos limita, muriendo en vida”

(María Luna)

“El camino, la verdad, y la libertad comienza por la apertura del corazón, vivir sin miedo con amor”

(María Luna)

Platícale de tu viaje

Imagina Jesús diciendo “pensé en ti” o “te siento en mí”. ¿Qué te hace sentir eso? Inicia el diálogo con Jesús con esta expresión.

Bendice a mi espos@ con tu paz. Que trabaje por la paz porque Tu nos dices: “Bienaventurados quienes trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los Hijos de Dios”

Lee su palabra

(Lc 1,26-38): En aquel tiempo, fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo.

El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin». María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?». El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios». Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». Y el ángel dejándola se fue.

Comentario: Fray Josep Mª MASSANA i Mola OFM (Barcelona, España)

Vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús

Hoy, el Evangelio tiene el tono de un cuento popular. Las rondallas empiezan así: «Había una vez…», se presentan los personajes, la época, el lugar y el tema. Ésta llegará al punto álgido con el nudo de la narración; finalmente, hay el desenlace.

San Lucas, de modo semejante, nos cuenta, con tono popular y asequible, la historia más grande. Presenta, no una narración creada por la imaginación, sino una realidad tejida por el mismo Dios con colaboración humana. El punto álgido es: «Vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús» (Lc 1,31).

Este mensaje nos dice que la Navidad está ya cercana. María nos abrirá la puerta con su colaboración en la obra de Dios. La humilde doncella de Nazaret escucha sorprendida el anuncio del Ángel. Precisamente rogaba que Dios enviara pronto al Ungido, para salvar el mundo. Poco se imaginaba, en su modesto entendimiento, que Dios la escogía justamente a Ella para realizar sus planes.

María vive unos momentos tensos, dramáticos, en su corazón: era y quería permanecer virgen; Dios ahora le propone una maternidad. María no lo entiende: «¿Cómo se hará eso?» (Lc 1,34), pregunta. El Ángel le dice que virginidad y maternidad no se contradicen, sino que, por la fuerza del Espíritu Santo, se integran perfectamente. No es que Ella ahora lo entienda mejor. Pero ya le es suficiente, pues el prodigio será obra de Dios: «A Dios nada le es imposible» (Lc 1,38). Por eso responde: «Que se cumplan en mi tus palabras» (Lc 1,38). ¡Que se cumplan! ¡Que se haga! ¡Fiat! Sí. Total aceptación de la Voluntad de Dios, medio a tientas, pero sin condiciones.

En aquel mismo instante, «la Palabra se hizo Carne y habitó entre nosotros» (Jn 1,14). Aquel cuento popular deviene a un mismo tiempo la realidad más divina y más humana. Pablo VI escribió el año 1974: «En María vemos la respuesta que Dios da al misterio del hombre; y la pregunta que el hombre hace sobre Dios y la propia vida».

DESPEDIDA

Nos veremos en la luna y en el viento,
en las estrellas del cielo y en las olas del mar.

Nos veremos en la distancia
mirando a un mismo cielo
y rezando a un mismo Dios.

Nos veremos cerrando los ojos
y mirando a nuestro interior.
Nos veremos con el alma
recordando nuestras miradas,
nuestras sonrisas
y nuestro amor.

Nos veremos entre las nubes
volando con ilusión.
En el canto de un gallo,
en la belleza de una flor,
en el agua de una fuente,
en la fresca sombra de un árbol,

Nos veremos, peregrinos,
mirando con el corazón.

(Juan)

Siembra en el camino

Ahora, que tu oración se extienda en la red de caridad del Señor, entrega esta flor de amor .

A PARTIR DE HOY ME PERDONO

Me descubres la paz profunda cuando hago oración, como ungüento delicado y tierno que frotas en mi pecho, calma mi mente y fortalece mi espíritu. Gracias por insistir que vaya a tu presencia, perdón por desistir tan fácilmente. Gracias por tu anhelo de que me mire en el amor, por ser El Amor, mi amor, quiero extenderlo en mi prójimo. Quiero descubrirlo en mi prójimo, mirarlo como tú lo miras, mirarnos con el amor que tú nos miras. Llena mi corazón de gratitud por las veces que tu Amor se me ha mostrado a través del cariño de mis acompañantes Quiero seguirte como lo hizo Pedro. “Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te quiero”.

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