“El Señor ama al hombre justo".

Retírate en tu hogar

Haz este ejercicio espiritual:

Teje la red que extienda el Amor de Dios para habitar el paraíso en la tierra. Red donde reina la voluntad del Amor. Decide:

1.–Negar egoísmo

2.- Aceptar cualquier sufrimiento o dolor para transformar el mundo al caminar en el Amor de Cristo.

Recibe los Dones

Recuperas el amor en tu vida cuando descubres el Amor del Padre en el hijo, que es el Espíritu Santo de Dios que encarna la misericordia en la humanidad de Cristo.

Has oración dialogando con el Señor, para recuperar el amor, háblale desde tu espíritu al Espíritu Santo y pídele el perdón.

Perdonar, es un don que recibimos del Espíritu Santo de Cristo en el Padre Nuestro. Mientras no perdonamos somos esclavos de la persona con quien nos enojamos o le tememos.

Actividad de retiro

Comienza una peregrinación al templo (una iglesia), camina en búsqueda del Señor.

Inicia en el nombre del Padre y del hijo y del Espíritu Santo. Ahora invoca la presencia de la Santísima Virgen con un Ave María o mejor el “Angelus”. Ten en tu mente y emociones la actitud de esperar la presencia de Dios.

Camina meditando (repitiendo continuamente en tu mente, al ritmo de tu respiración) la frase del salmo 145 “El Señor ama al hombre justo”. Estás en el camino y descubres caminantes, que sueñan, que piensan, que buscan la paz y el amor. No todos los que caminan peregrinan, algunos lo hacen sólo para trasladarse. Otros se han detenido y prefieren dejar pasar el tiempo “El Señor ama al hombre justo” descubres que en algunos momentos sólo es una frase e insistes en repetirla para tomar conciencia de que hablas con Jesús, el Maestro, quien limpió a los leprosos en el camino. Y en el camino empiezaráss a olvidar todas las lesiones de tu vida, estarás únicamente donde estás. Llega sin sentir el tiempo ni la distancia al templo .

Párate frente al templo, si está abierta la puerta entra, si la puerta está cerrada y te impide entrar. Recuerda que la puerta angosta es por donde ingresar. Mira el espacio de paz. La capilla del templo es un espacio consagrado para orar, meditar y consagrar. Es lugar reservado para el sacrificio del Cordero de Dios que quita el pecado del mundo: Cristo.

Está atento a lo que escuches de otras personas, recolecta las palabras que te hacen crecer. Agradece, sigue el camino, sonríe, saluda, corresponde el saludo de buenas tardes.

Ve rumbo a tu hogar y al entrar a tu hogar, mira la labor que se ha hecho o que falta para limpiar la maleza que cubre tu hogar, para que se vea la majestuosidad de lugar donde habitas. El perdón limpiar la maleza de resentimientos. Observa las imágenes de tu casa, mira los lugares donde se arrancó una parte de tu siembra de amor, como si fueran maleza. No lo puedes perdonar y le has dejado de hablar. El perdón comienza a ser parte de tu día. Recorre tu hogar, mira la libertad que está en tu hogar, busca las plantas, aunque sea en el refrigerador. Repite: “El Señor ama al hombre justo”.

Camina entre el espacio de tu hogar, imaginando que es tu jardín encantado: observa el sol deslizandose entre tu hogar y las ventanas, suave o fuerte. Las paredes tienen los trazos que jamás has visto. Como en el camino de peregrinar, vuelves a mirar cada regalo de Dios en cada paso que das. Ahora descubres que el templo del hogar está vivo, está ti y en la familia que te recibe, que quiere la paz y el amor y que no han logrado quitar la maleza de su corazón. Descubres que estás en un templo vivo que es tu hogar. Mira que estás rodeado del prójimo, son flores del amor que Dios ha sembrado en la tierra.

Descubres que seamos como seamos Dios nos ama. Siempre nos acompaña y espera que entreguemos su amor, que es su herencia. Es nuestro Padre, el Padre Nuestro que está en los cielos, el mismo cielo que respiras, que te rodea. En el compartir santificas su nombre y buscas hacer su voluntad en el perdón.

Descubre la emoción de ver que sí hay una nueva forma de vivir y es perdonando, que tienes la cruz de tu vida, pero que también le pones rencores y resentimientos que te la hacen mucho, mucho mas pesada.

Repites: “El Señor ama al hombre justo”. Descubre la sanación en el perdón. Proponte. Regresas a la iglesia a dar gracias a Dios. Asiste a la sagrada misa, y recibe la bendición de la presencia de Cristo en el Santísimo Sacramento. “El Señor ama al hombre justo”.

Evangelio según San Lucas 17,20-25.

Los fariseos le preguntaron cuándo llegará el Reino de Dios. El les respondió: “El Reino de Dios no viene ostensiblemente,
y no se podrá decir: ‘Está aquí’ o ‘Está allí’. Porque el Reino de Dios está entre ustedes”.
Jesús dijo después a sus discípulos: “Vendrá el tiempo en que ustedes desearán ver uno solo de los días del Hijo del hombre y no lo verán.
Les dirán: ‘Está aquí’ o ‘Está allí’, pero no corran a buscarlo.
Como el relámpago brilla de un extremo al otro del cielo, así será el Hijo del hombre cuando llegue su Día.
Pero antes tendrá que sufrir mucho y será rechazado por esta generación.”

Una vez que haya comenzado ya a desear que venga Cristo, convertida ya en alma casta que suspira por el abrazo del esposo, renuncia al abrazo adúltero e interiormente se vuelve virgen en virtud de la fe misma, la esperanza y la caridad. Ya tiene confianza en el día del juicio; cuando ora y dice:Venga tu reino, ya no entra en conflicto consigo misma. Pues quien teme que venga  el reino de Dios, teme que se le escuche. ¿Cómo puede decirse que ora quien teme que le escuchen? En cambio, quien ora con la confianza que otorga la caridad, desea que llegue ya. A propósito de ese deseo decía el salmista: Y tú, Señor, ¿hasta cuándo? Vuélvete, Señor, y libra mi espíritu. Gemía porque se difería su partida. Pues hay hombres que se arman de paciencia para morir y hay, por el contrario, otros que se arman de la misma paciencia para vivir. (san Agustín)

Platica con el Señor

Bendice a mi familia con tu perdón: por sus pecados, sus errores, en la separación, la violencia, los juicios y condenas. Mira con misericordia a quien amaste hasta dar la vida por su  salvación.

Flor de Amor

Haz que tu oración se extienda en la red de caridad del Señor, entrega esta flor de amor .

“HOY DESAYUNARE SOLO LA LECTURA DE EVANGELIO DEL DIA”

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