¿Dónde está Dios?

Muchas veces esperamos una aparición milagrosa para confirmar la presencia del Señor. Algunos hacen grandes estudios de Teología para mirarlo en su conciencia. Hay momentos tan difíciles que quiseramos sentir el abrazo de su presencia y escuchar sus palabras de forma clara y sin tanta explicación. Te tengo una buena noticia: ¡Dios está contigo!

Tu eres un milagro encarnado que expresa su Amor por la humanidad, en tí espera que confirmes su presencia ante el prójimo. Eres su Amor encarnado y está verdad es más grande que todos los pensamientos de la ciencia. El Señor nunca abandona su creación es fiel en lo próspero y en lo adverso, en la salud y la enfermedad. Te abraza con el universo, sientelo en la brisa y míralo en todo y en todos quienes te rodean. Te alimenta con su cuerpo y te anima con su Espiritu Santo. Está escrita su palabra de forma clara en el testimonio de su evangelio y espera que le des un tiempo de reflección para que te lo explique al meditar y orar dialogando.

Haz este ejercicio epiritual

Saludo

Mientras más llamamos a Dios, mejor podemos sentir su Presencia. Día a día Él nos acerca más al Corazón de Dios que nos ama.

Luz del Espiritu

Espíritu Santo uno con el Padre Nuestro y Jesucristo, aliéntanos continuamente y ayúdanos a superar las dificultades que sin duda encontramos en nuestro caminar hacia Dios. Se la fortaleza en nuestras debilidades, sobre todo en aquellas que causan dolor a nuestro prójimo, en las dependencias y vicios que nos esclavizan ocultando la libertad que nos has entregado. Ayúdanos a ser humildes ante tu aliento, conscientes de tu presencia, compasivos ante quienes por su boca u obras proclaman ofensas. Danos esa paciencia antes de mostrar nuestra ira o desesperación. Danos la perseverancia para reconciliarnos. Auxílialos ante la tentación de separarnos del Santísimo Sacramento, se nuestra fortaleza. Espíritu Santo eres el Don de fortaleza

Evangelio del día

En el evangelio de hoy está la respuesta y la misión del día, medita en cada palabras, hablan de ti y es para ti, para que seas uno con el Señor y tu prójimo.

Evangelio según San Lucas 24,13-35.

Ese mismo día, dos de los discípulos iban a un pequeño pueblo llamado Emaús, situado a unos diez kilómetros de Jerusalén.

En el camino hablaban sobre lo que había ocurrido.

Mientras conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió caminando con ellos. Pero algo impedía que sus ojos lo reconocieran.

El les dijo: “¿Qué comentaban por el camino?”. Ellos se detuvieron, con el semblante triste, y uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: “¡Tú eres el único forastero en Jerusalén que ignora lo que pasó en estos días!”.

“¿Qué cosa?”, les preguntó. Ellos respondieron: “Lo referente a Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y en palabras delante de Dios y de todo el pueblo, y cómo nuestros sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para ser condenado a muerte y lo crucificaron.

Nosotros esperábamos que fuera él quien librara a Israel. Pero a todo esto ya van tres días que sucedieron estas cosas. Es verdad que algunas mujeres que están con nosotros nos han desconcertado: ellas fueron de madrugada al sepulcro y al no hallar el cuerpo de Jesús, volvieron diciendo que se les habían aparecido unos ángeles, asegurándoles que él está vivo.

Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y encontraron todo como las mujeres habían dicho. Pero a él no lo vieron”.

Jesús les dijo: “¡Hombres duros de entendimiento, cómo les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías soportara esos sufrimientos para entrar en su gloria?” Y comenzando por Moisés y continuando con todos los profetas, les interpretó en todas las Escrituras lo que se refería a él.

Cuando llegaron cerca del pueblo adonde iban, Jesús hizo ademán de seguir adelante. Pero ellos le insistieron: “Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba”. El entró y se quedó con ellos. Y estando a la mesa, tomó el pan y pronunció la bendición; luego lo partió y se lo dio.

Entonces los ojos de los discípulos se abrieron y lo reconocieron, pero él había desaparecido de su vista. Y se decían: “¿No ardía acaso nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?”. En ese mismo momento, se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén. Allí encontraron reunidos a los Once y a los demás que estaban con ellos, y estos les dijeron: “Es verdad, ¡el Señor ha resucitado y se apareció a Simón!”.

Ellos, por su parte, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

Dialoga con el Señor

Durante este día observa con cuidado tus palabras y tus obras. Medita, compartiendo con Dios, las expresiones que usas, separando aquellas que son de amor de niño, de joven y de “amor maduro”. Pon mucha atención y no uses las palabras, gestos, ademanes o acciones para juzgar o descalificar, su persona o sus actos. Tampoco uses aquellas que tú pareja considera ofensivas o aquellas que hablan de forma negativa de tu pareja

Encarna una Flor de Amor

Hoy renaceré en el amor apoyado en mi bautizo y confirmación. Recibelo en comunión espiritual.

Comunión Espiritual

Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén

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