Ama y perdona

Haz este ejercicio espiritual

Retírate en tu hogar.

  • Imagina a Jesús frente a ti o a un lado tuyo, háblale de tus fallas y errores  y pídele consejo para corregirte

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Tu eres una expresión de amor de Dios sembrada en esta tierra para dar frutos y semillas de amor. Eres expresión viva del espíritu del Amor ¿qué otra cosa en verdad puedes dar?

Ten compasión de tu prójimo, tu pareja, tus hijos, tus vecinos, quien se atraviese providencialmente en tu vida. Dale la buen noticia: Cura al enfermo,dale tu presencia. Resucita al muerto en vida ¡anímalo!, Purifica al leprosos, acércate y reconoce la presencia de Dios en quien miras que apesta o te amenaza. Expulsa demonios, has oración por quienes caen en la tentación de obrar con maldad… Gratis lo recibes; dalo gratis, deja de esperar pago por entregar tu amor

Si tu egoísmo o la tentación te debilita, vuelve a intentarlo, si el contrario te aconseja apartarte de tu espíritu, ejercita la conciencia con la oración para vencer en la batalla y seguir el camino, la verdad y la vida.

Medita en los Dones que recibes

Recibe el perdón del amor que el Espíritu Santo nos entrega y transforma ese malestar en bendición. Limpia de tiznaduras, lava los residuos de la comida, quitar la maleza, tirar la basura hasta transformarnos al encontrar, en ese malestar, la bendición que Dios entrega a través de tu vida.

Medita en el evangelio

Texto del Evangelio (Mt 9,35—10,1.6-8): En aquel tiempo, Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia. Y al ver a la muchedumbre, sintió compasión de ella, porque estaban vejados y abatidos como ovejas que no tienen pastor. Entonces dice a sus discípulos: «La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies».

Y llamando a sus doce discípulos, les dio poder sobre los espíritus inmundos para expulsarlos, y para curar toda enfermedad y toda dolencia. A estos doce envió Jesús, después de darles estas instrucciones: «Dirigíos más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Id proclamando que el Reino de los Cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, purificad leprosos, expulsad demonios. Gratis lo recibisteis; dadlo gratis».

Comentario: Rev. D. Xavier PAGÉS i Castañer (Barcelona, España)

Rogad (…) al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies

El Evangelio de hoy nos narra cómo, ante aquella multitud de gente, Jesús tuvo compasión y les dijo: «La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies» (Mt 9,37-38). Él ha querido confiar en nosotros y quiere que en las muy diversas circunstancias respondamos a la vocación de convertirnos en apóstoles de nuestro mundo. La misión para la que Dios Padre ha enviado a su Hijo al mundo requiere de nosotros que seamos sus continuadores. En nuestros días también encontramos una multitud desorientada y desesperanzada, que tiene sed de la Buena Nueva de la Salvación que Cristo nos ha traído, de la que nosotros somos sus mensajeros. Es una misión confiada a todos. Conocedores de nuestras flaquezas y handicaps, apoyémonos en la oración constante y estemos contentos de llegar a ser así colaboradores del plan redentor que Cristo nos ha revelado.

Platica con el Señor

Durante este día observa con cuidado tus palabras y tus obras. Medita, compartiendo con Dios, las expresiones que usas, separando aquellas que son de amor de niño, de joven y de “amor maduro”. Pon mucha atención y no uses las palabras, gestos, ademanes o acciones para juzgar o descalificar, su persona o sus actos. Tampoco uses aquellas que tú pareja considera ofensivas o aquellas que hablan de forma negativa de tu pareja

Dios de amor, que resucite el amor en mi matrimonio.

Dios de Amor tú haces humano el amor en la caridad.

Te pido que resucite en nuestro matrimonio

la caridad que es tu amor,

Amor en el hijo y en el Padre.

Amor en el Espíritu Santo.

Queremos resucitar en Caridad

Dios de Amor, amar es caridad.

“La caridad es paciente, es servicial;

la caridad no es envidiosa,

no es jactanciosa,

no se engríe; es decorosa;

no busca su interés;

no se irrita;

no toma en cuanta el mal;

no se alegra de la injusticia;

se alegra con la verdad.

Todo lo excusa.

Todo lo cree.

Todo lo espera.

Todo lo soporta.

La caridad no acaba nunca”.

(cf. 1 Co 13, 4-8)

La caridad se hace humana cuando Jesús da su mandamiento nuevo a los apóstoles y discípulos:

Ámense unos a otros como yo los he amado (Jn 15, 12).

Que tu oración se extienda en la red de caridad del Señor, entrega esta flor de amor .

IMAGINA A JESUS FRENTE A TI O A UN LADO TUYO, HABLALE DE TUS FALLAS Y ERRORES CON LOS MAS PEQUENOS Y PIDELE CONSEJO PARA CORREGIRTE

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