Alégrate, el Señor está contigo

Peregrina en el hogar

Que tu oración en el camino se extienda en la red de caridad del Señor, entrega esta flor de amor .

Dios de amor, hoy quiero perdonar a mis hermanos y hermanas por aquellas acciones y actitudes que me hicieron sentir solo y sin su apoyo. ¡Comparte!

En esta vida somos peregrinos que caminan por tierras extrañas, algunas veces conocemos el rumbo, o nos dejamos encantar por lo que pasa a nuestro alrededor. Hoy buscaremos el rumbo que nos lleva a la vida que viene del amor. Peregrinos en la tierra, peregrinos en busca del amor. De pronto esta carga se vuelve pesada llena de rencores y resentimientos que nos distrae y nos hace más lento el caminar cada vez que nos enojamos con alguien nos convertimos en sus esclavos perdemos la libertad, la paz, el camino, la verdad y la vida. Olvidamos el rumbo

Siente su presencia

Empieza el camino de este día en el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo.

Ruego por recibir la Gracia de poder encontrar las palabras, y la fortaleza interior, para alcanzar y llegar a la Presencia de Dios; para formar mis labios y mi corazón, y así encontrar a Dios en una plegaria que sólo mi corazón puede pronunciar, y en un canto que sólo mi alma puede cantar.

Recibe los Dones

Recuperamos el amor en nuestra vida cuando descubrimos el amor del Padre en el hijo, el Espíritu Santo que encarna la misericordia en la humanidad. Has oración, para recuperar el amor, dialoga desde tu espíritu con el Espíritu Santo y perdona. Perdonar, es un don que recibimos del Espíritu Santo de Cristo en el Padre Nuestro. Mientras no perdonamos somos esclavos de la persona con quien nos enojamos o le tememos..

Platícale de tu viaje

Señor descubro que con la pereza (en latín, acidia) con el ácido de mi conciencia, me corroe mis pensamientos, emociones e imaginación, permitiendo mirarme incapaz de aceptar y hacerme cargo de mi existencia. Cubriendo mi amor de tristeza de ánimo y desgano, y en la ociosidad justifico mis errores en las acciones de los demás. Haciéndolos culpables de mi triste existencia. La pereza es la tristeza con la que trato mi vida y a las personas es desgano, aversión y disgusto por ellas. Prefiero hacerme víctima que perdonar las injurias.

Ayúdame Señor a despertar con tu Espíritu Santo y ponerme pronto a corregir el rumbo y mantenerme activo mi ánimo compartiendo la paz, el amor, la libertad, la esperanza, perdonando a mi prójimo y a mí mism@ como tú nos perdonas. Quiero darte cuentas de los talentos que me has dado cuando me pidas cuentas. Como aquel que había recibido cinco talentos, presentó otros cinco, diciendo: “Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes otros cinco que he ganado.” Y así su señor le dijo: “¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.” –(Mateo 25:20-21)

Lee su palabra

(Lc 1,26-38): Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».

Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin».

María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?». El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y éste es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios». Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». Y el ángel dejándola se fue.

Comentario: Rev. D. Jordi PASCUAL i Bancells (Salt, Girona, España)

He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra

Hoy contemplamos, una vez más, esta escena impresionante de la Anunciación. Dios, siempre fiel a sus promesas, a través del ángel Gabriel hace saber a María que es la escogida para traer al Salvador al mundo. Tal como el Señor suele actuar, el acontecimiento más grandioso para la historia de la Humanidad —el Creador y Señor de todas las cosas se hace hombre como nosotros—, pasa de la manera más sencilla: una chica joven, en un pueblo pequeño de Galilea, sin espectáculo.

El modo es sencillo; el acontecimiento es inmenso. Como son también inmensas las virtudes de la Virgen María: llena de gracia, el Señor está con Ella, humilde, sencilla, disponible ante la voluntad de Dios, generosa. Dios tiene sus planes para Ella, como para ti y para mí, pero Él espera la cooperación libre y amorosa de cada uno para llevarlos a término. María nos da ejemplo de ello: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra» (Lc 1,38). No es tan sólo un sí al mensaje del ángel; es un ponerse en todo en las manos del Padre-Dios, un abandonarse confiadamente a su providencia entrañable, un decir sí a dejar hacer al Señor ahora y en todas las circunstancias de su vida.

De la respuesta de María, así como de nuestra respuesta a lo que Dios nos pide —escribe san Josemaría— «no lo olvides, dependen muchas cosas grandes».

Nos estamos preparando para celebrar la fiesta de Navidad. La mejor manera de hacerlo es permanecer cerca de María, contemplando su vida y procurando imitar sus virtudes para poder acoger al Señor con un corazón bien dispuesto: —¿Qué espera Dios de mí, ahora, hoy, en mi trabajo, con esta persona que trato, en la relación con Él? Son situaciones pequeñas de cada día, pero, ¡depende tanto de la respuesta que demos!

Mírate, eres peregrino

Imagina que estas en la peregrinación y escuchas lo que otros peregrinos van descubriendo por el camino.

“Tu tesoro está cerca, está aquí, está a tu lado; pero tú no lo ves, no puedes verlo
Será preciso que recorras un largo camino para que cuando vuelvas puedas, con tu corazón nuevo, y con tus ojos nuevos, encontrar y ver tu tesoro y disfrutar de su belleza”.

Juan.

“No hay un camino hacia la paz: la paz es el camino”

(estaba escrito en un libro de un albergue .un peregrino me ha enviado un email diciéndome que esta frase es de Gandhi, otro peregrino.)

“No te canses de ser libre. Sueña, canta, vive, ama, …. sonríe y no pares de volar”

(Juan)

“Lo importante no es llegar, sino caminar”

(Juan)

“Llevo tres años caminando hacia Santiago. No tengo la Compostelana. He perdido la Credencial. … No sé si llegaré o no a Compostela. ¡Pero lo que sí se es que el Camino ha cambiado mi vida!. Aunque no llegue nunca a Santiago … ¡soy y siempre seré UN PEREGRINO!”

(Peregrino).

“No corras, peregrino: No imp0rta hasta dónde llegas, sino cómo eres, cómo te sientes, qué vives, y con quien estás”.

(Juan)

Siembra en el camino

Ahora, que tu oración se extienda en la red de caridad del Señor, entrega esta flor de amor .

Señor, Tú nos pides que tomemos el yugo y caminemos juntos, pues tu yugo es suave y tu carga ligera. Te pido por mi cónyuge, ese ser lleno de tu amor con quien comparto mi yugo. Has puesto el amor para unirnos y nuestro egoísmo y el adversario parece insistir en separar el paso y nuestro rumbo. Gracias por permitirme decidir por compartirme con mi espos@ para compartir las bendiciones de tu camino. Para crecer y multiplicarnos, para ir por todo el mundo encarnando el amor, buscando la paz y el perdón.

HOY OFRECERE LA MISA POR LA CONVERSION DE MI PROJIMO. Dios de amor, hoy quiero perdonar a mis hermanos y hermanas por aquellas acciones y actitudes que me hicieron sentir solo y sin su apoyo.

 

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