• Al menos dos veces al año deberíamos tener un viaje espiritual, es un retiro de peregrinaje a la profundidad de nuestra presencia  Este retiro para viajar al amor es parte de nuestra vida, del camino, del origen y el destino.

En algún momento de la vida lo realizaremos sin tener que ir a ninguna parte, lo que realmente haremos es llevar a nuestra conciencia al encuentro de la misma fuente del amor. Y este lugar de encuentro existe y es el espíritu, así como los ojos ven la luz y los oídos escuchan, el espíritu que tenemos todos está atento a las expresiones del Amor. El Amor es el Espíritu Santo que lo alienta, alimenta, nutre y le da sentido y rumbo a nuestra existencia. El espíritu es la puerta de encuentro con el amor, por eso escuchamos que el Señor esté tocando incesantemente a nuestra puerta para llenarnos de su Amor. Desde esa puerta brilla el alma en lo que llamamos ánimo. Pues el ánimo es el brillo del Amor.

Guía de tu viaje espìritual

El mapa

La fe que ha depositado en nosotros nos da la certeza del lugar donde está esa puerta de contacto con el Señor, Amor de los amores. Sabiendo que tenemos es punto de encuentro con el Señor podemos, aun con vientos contrarios, tener toda la paciencia del mundo para alcanzar su encuentro, En la fe está plasmada su presencia y bendición. El Señor es el espacio infinito por el que transita el Amor a nuestra vida, es un lugar real, vivo y es desde nuestro espíritu donde la fuerza del amor fluye en manantiales de vida.

Observando con fe el mapa de nuestra conciencia veremos que está señalado el punto de encuentro con el Amor. Es un punto en el viaje que encontramos siempre en el presente. Al mirar el amor vemos que siempre nos llama a su encuentro, nos guía pacientemente en la lucha para que encarnar el amor en nuestra vida a pesar de los obstáculos que puedan interponerse en el camino. El amor abre paso con nuestro espíritu por entre las caídas y los derrumbes; las equivocaciones y la separación del camino. El Amor nos abraza con el universo visible e invisible y somos el templo de su presencia para bendecir el mundo con el Amor.

2013-06-032

Los caminos del viaje

Las veredas y los andadores para disfrutar el gozo del Espíritu Santo son la oración, la meditación, la contemplación y sobre todo la compasión. Es en estos pasos en el viaje espiritual, cuando nuestro espíritu se expresa en nuestra conciencia y reconocemos el camino, la verdad y la vida. Nuestro espíritu busca que le abramos la puerta en la conciencia, pues en nuestro espíritu está brotando vivo y eterno la luz y el amor del Padre Nuestro en el Hijo amado con el Espíritu Santo consolador y guía.

Sabiendo cuáles son las rutas también miraremos las andanzas sin sentido. Desde el espíritu en conciencia tienen sentido y dirección a la plenitud del amor: la mente, emociones, el cuerpo, el prójimo, las redes sociales y ambientales en donde estamos inmersos.

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