Necesito tanto

Alma Mía, al hablar de lo que necesitas abre la vista y mira en tu corazón el choque de las emociones y la mente. Mira ese golpetear en tu conciencia que puede llegar a convertirse en angustia y parálisis.

Tu conciencia se oscurece por las carencias que experimentas. Alma mía, en esa penumbra del conflicto es donde tu espíritu ilumina tu conciencia, es la luz del Espíritu Santo, es el amor dándole el justo valor a las necesidades. Abre la puerta de tu alma, abre el misterio de tu espíritu que te entregó el Señor desde que te encarnaste.

Ilumina el conflicto con tu espíritu, así transformarás la vida en el mejor pan que ofrece un buen panadero que ama su labor: “combina los ingredientes dándoles su justa medida, en orden y paciencia para que la levadura fermente y el horno reciba un fórmula esponjada que cocinará en un delicioso bocado”.

Alma Mía, nuevamente habla sobre tus necesidades, pero ahora busca alcanzar un delicioso bocado. Tus palabras son ese bocado horneado en una oración. El resultado es la alabanza. Se unió lo necesario pero iluminando la justa medida, el orden, la paciencia y la intervención del fuego del amor para darle sentido a esa labor. Tu labor es amar; Ama que amas

Decídete por amar que amas y así iluminas tu espíritu con el fuego y la luz del Espíritu de Dios y verás que las palabras de necesidad se convierten en alabanza. Aún en la adversidad, encontrarás sentido y rumbo. Con la conciencia iluminada por tu espíritu lucharás con sacrificio y contra la adversidad con gratitud, admiración y el gozo del encuentro con el Amor.

La alabanza es el testimonio del encuentro entre el amor del creador y tu amor de criatura necesitada.

La criatura canta melodías que replican los latidos del corazón agradecido y gozoso que emerge de su garganta silenciada por el temor.

La criatura danza al despertar del sueño paralizante y así alaba, como danza la nube en el viento impulsada por la altura y la cálida brisa.

En la cruz se eleva el corazón en el gozo del cielo, iluminando con el perdón el error de mente, emoción y cuerpo. El corazón se impulsa a recorrer los pasos que llegan al prójimo y bendicen el mundo.

La alabanza transforma con Amor la tierra en cielo.

La alabanza también es el abrazo del amor, como la armonía de las olas alcanzando la playa. su presencia es continua y paciente.

La alabanza del hombre es el abrazo correspondido a su Padre eterno, es la generosidad humana que vive la compasión y la paz del Creador que nos invoca a bailar unidos y libres en su Amor universal desde el regalo de nuestro espíritu.

La alabanza es la admiración y gratitud en el milagro de Amor que Cristo encarna en la humanidad para que salvemos nuestros errores hasta descansar en la casa del Padre.

La alabanza es aceptar el brillo de nuestro espíritu bañando nuestra conciencia y existencia por la luz del Amor del Espíritu Santo.

Ahora sabes que el Espíritu de Dios está en ti alma mía, por eso: “las necesidades también son el inicio de la alabanza al Espíritu de Dios, encarnado en nuestra humanidad camino verdad y vida”. El Espíritu de Dios sabe que necesitas tanto por eso se entrega todo, acéptalo.

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