Entrega flores de amor

Actualizado en enero 30th, 2019 a las 12:45 am

Este es un curso  de siete días para creer,  crear y descubrir la sanación en el conflicto, en el Amor de tu noviazgo, de tu matrimonio, de tu familia.

Objetivo del curso en tu hogar “crea en el amor” día 4

Reflexión:

Transforma el mundo cubriéndolo de flores amor. Siembra y cultiva una o varias flores de amor al día. Cada día lleva flores de amor al altar. Flores espirituales que confirman la bendición y que te permitirán crear en el amor.

SEÑOR, haz volver, a nuestros cautivos, haz ver a los ciegos, caminar a los paralíticos, limpiar a los paralíticos, hablara a los mudos. Te ofresco estas flores de Amor que  siembro con lágrimas, pero por tu misericordia cosecharé con gritos de júbilo. Soy quien anda con lágrimas, llevando la semilla de la siembra, en verdad, en tu amor volveré.

 

Al árbol de mandarinas sólo se le puede pedir que entregue mandarinas. De la misma forma, tú, hijo del amor de Dios y sembrado como humanidad en la tierra, sólo puedes entregar en verdad amor.

Cuando eras niño dabas el amor de niño, un amor que pide su comida, su espacio para dormir… todo cuanto necesita y al satisfacerse siente ama desde su ego, hacia si mismo.

Cuando joven dabas el amor de joven, un amor que compartía, las hazañas y las alegrías, las cosas y las confidencias… todo aquello que estaba en ti era del otro como de ti mismo, Amabas a tu prójimo y a ti mismo.

Al madurar el amor sembrado, sólo puede dar frutos maduros, Te regocijas al dar, pues entregas las bendiciones que has recibido.

Te anima ver y apoyar la realización de cualquier persona, y luchas porque así sea, pues te miras rodeada del amor creador dando frutos.

Sientes el amor en la naturaleza y te procuras respetarla y enriquecerla con tus talentos, sientes el gozo de crear en el Amor. Das y en esa acción recibes, pues extiendes tu amor y en ello esta el ágape, el descubrir el amor.

 

Frase a meditar: Sal 101. R. El Señor desde el cielo se ha fijado en la tierra.

Flor de amor: Escribe las acciones y palabras que esperas que el otro realice, y encabézalas con el título de: “amor de niño”.

En una siguiente sección, escribe las acciones y las palabras que compartes con otras personas, encabézalas con el título de “amor joven”.

Por último escribe, en otro apartado, las acciones y palabras que entregas para que las apoyar la realización de otras personas y del medio que te rodea, por el simple hecho de que disfrutas entregando los talentos que Dios te ha dado. Esa columna encabézala con el título de “amor maduro”.

En una cuarta sección, escribe las acciones y palabras que Dios siembra "creando en el amor".

Siembra estás flores
Hoy bendeciré la mesa dando invitando Dios a comer
Hoy no desayunare por quienes tienen hambre
Hoy hablaré con Dios de las obras que ha hecho en mi vida
Hoy imaginare a Jesús sentado o de pie, a mi lado; le hablo sobre mis sentimientos, como al mejor de los amigos.

Medita las lecturas del día

Saborea despacio, en el eco del silencio, este dialogo con el Señor. En la lectura de cada día tienes una propuesta del Señor para bendecir el camino, descubrir la verdad y darle rumbo a la vida.

  • Evangelio: Juan 18:1--19:42
    el día 19 abril, 2019 a las 5:00 am

    1 Dicho esto, pasó Jesús con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón, donde había un huerto, en el que entraron él y sus discípulos.2 Pero también Judas, el que le entregaba, conocía el sitio, porque Jesús se había reunido allí muchas veces con sus discípulos.3 Judas, pues, llega allí con la cohorte y los guardias enviados por los sumos sacerdotes y fariseos, con linternas, antorchas y armas.4 Jesús, que sabía todo lo que le iba a suceder, se adelanta y les pregunta: «¿A quién buscáis?»5 Le contestaron: «A Jesús el Nazareno.» Díceles: «Yo soy.» Judas, el que le entregaba, estaba también con ellos.6 Cuando les dijo: «Yo soy», retrocedieron y cayeron en tierra.7 Les preguntó de nuevo: «¿A quién buscáis?» Le contestaron: «A Jesús el Nazareno».8 Respondió Jesús: «Ya os he dicho que yo soy; así que si me buscáis a mí, dejad marchar a éstos.»9 Así se cumpliría lo que había dicho: «De los que me has dado, no he perdido a ninguno.»10 Entonces Simón Pedro, que llevaba una espada, la sacó e hirió al siervo del Sumo Sacerdote, y le cortó la oreja derecha. El siervo se llamaba Malco.11 Jesús dijo a Pedro: «Vuelve la espada a la vaina. La copa que me ha dado el Padre, ¿no la voy a beber?»12 Entonces la cohorte, el tribuno y los guardias de los judíos prendieron a Jesús, le ataron13 y le llevaron primero a casa de Anás, pues era suero de Caifás, el Sumo Sacerdote de aquel año.14 Caifás era el que aconsejó a los judíos que convenía que muriera un solo hombre por el pueblo.15 Seguían a Jesús Simón Pedro y otro discípulo. Este discípulo era conocido del Sumo Sacerdote y entró con Jesús en el atrio del Sumo Sacerdote,16 mientras Pedro se quedaba fuera, junto a la puerta. Entonces salió el otro discípulo, el conocido del Sumo Sacerdote, habló a la portera e hizo pasar a Pedro.17 La muchacha portera dice a Pedro: «¿No eres tú también de los discípulos de ese hombre?» Dice él: «No lo soy.»18 Los siervos y los guardias tenían unas brasas encendidas porque hacía frío, y se calentaban. También Pedro estaba con ellos calentándose.19 El Sumo Sacerdote interrogó a Jesús sobre sus discípulos y su doctrina.20 Jesús le respondió: «He hablado abiertamente ante todo el mundo; he enseñado siempre en la sinagoga y en el Templo, donde se reúnen todos los judíos, y no he hablado nada a ocultas.21 ¿Por qué me preguntas? Pregunta a los que me han oído lo que les he hablado; ellos saben lo que he dicho.»22 Apenas dijo esto, uno de los guardias que allí estaba, dio una bofetada a Jesús, diciendo: «¿Así contestas al Sumo Sacerdote?»23 Jesús le respondió: «Si he hablado mal, declara lo que está mal; pero si he hablado bien, ¿por qué me pegas?»24 Anás entonces le envió atado al Sumo Sacerdote Caifás.25 Estaba allí Simón Pedro calentándose y le dijeron: «¿No eres tú también de sus discípulos?» El lo negó diciendo: «No lo soy.»26 Uno de los siervos del Sumo Sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro había cortado la oreja, le dice: «¿No te vi yo en el huerto con él?»27 Pedró volvió a negar, y al instante cantó un gallo.28 De la casa de Caifás llevan a Jesús al pretorio. Era de madrugada. Ellos no entraron en el pretorio para no contaminarse y poder así comer la Pascua.29 Salió entonces Pilato fuera donde ellos y dijo: «¿Qué acusación traéis contra este hombre?»30 Ellos le respondieron: «Si éste no fuera un malhechor, no te lo habríamos entregado.»31 Pilato replicó: «Tomadle vosotros y juzgadle según vuestra Ley.» Los judíos replicaron: «Nosotros no podemos dar muerte a nadie.»32 Así se cumpliría lo que había dicho Jesús cuando indicó de qué muerte iba a morir.33 Entonces Pilato entró de nuevo al pretorio y llamó a Jesús y le dijo: «¿Eres tú el Rey de los judíos?»34 Respondió Jesús: «¿Dices eso por tu cuenta, o es que otros te lo han dicho de mí?»35 Pilato respondió: «¿Es que yo soy judío? Tu pueblo y los sumos sacerdotes te han entregado a mí. ¿Qué has hecho?»36 Respondió Jesús: «Mi Reino no es de este mundo. Si mi Reino fuese de este mundo, mi gente habría combatido para que no fuese entregado a los judíos: pero mi Reino no es de aquí.»37 Entonces Pilato le dijo: «¿Luego tú eres Rey?» Respondió Jesús: «Sí, como dices, soy Rey. Yo para esto he nacido y para est he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz.»38 Le dice Pilato: «¿Qué es la verdad?» Y, dicho esto, volvió a salir donde los judíos y les dijo: «Yo no encuentro ningún delito en él.39 Pero es costumbre entre vosotros que os ponga en libertad a uno por la Pascua. ¿Queréis, pues, que os ponga en libertad al Rey de los judíos?»40 Ellos volvieron a gritar diciendo: «¡A ése, no; a Barrabás!» Barrabás era un salteador.1 Pilato entonces tomó a Jesús y mandó azotarle.2 Los soldados trenzaron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza y le vistieron un manto de púrpura;3 y, acercándose a él, le decían: «Salve, Rey de los judíos.» Y le daban bofetadas.4 Volvió a salir Pilato y les dijo: «Mirad, os lo traigo fuera para que sepáis que no encuentro ningún delito en él.»5 Salió entonces Jesús fuera llevando la corona de espinas y el manto de púrpura. Díceles Pilato: «Aquí tenéis al hombre.»6 Cuando lo vieron los sumos sacerdotes y los guardias, gritaron: «¡Crucifícalo, crucifícalo!» Les dice Pilato: «Tomadlo vosotros y crucificadle, porque yo ningún delito encuentro en él.»7 Los judíos le replicaron: «Nosotros tenemos una Ley y según esa Ley debe morir, porque se tiene por Hijo de Dios.»8 Cuando oyó Pilato estas palabras, se atemorizó aún más.9 Volvió a entrar en el pretorio y dijo a Jesús: «¿De dónde eres tú?» Pero Jesús no le dio respuesta.10 Dícele Pilato: «¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo poder para soltarte y poder para crucificarte?»11 Respondió Jesús: «No tendrías contra mí ningún poder, si no se te hubiera dado de arriba; por eso, el que me ha entregado a ti tiene mayor pecado.»12 Desde entonces Pilato trataba de librarle. Pero los judíos gritaron: «Si sueltas a ése, no eres amigo del César; todo el que se hace rey se enfrenta al César.»13 Al oír Pilato estas palabras, hizo salir a Jesús y se sentó en el tribunal, en el lugar llamado Enlosado, en hebreo Gabbatá.14 Era el día de la Preparación de la Pascua, hacia la hora sexta. Dice Pilato a los judíos: «Aquí tenéis a vuestro Rey.»15 Ellos gritaron: «¡Fuera, fuera! ¡Crucifícale!» Les dice Pilato: «¿A vuestro Rey voy a crucificar?» Replicaron los sumos sacerdotes: «No tenemos más rey que el César.»16 Entonces se lo entregó para que fuera crucificado. Tomaron, pues, a Jesús,17 y él cargando con su cruz, salió hacia el lugar llamado Calvario, que en hebreo se llama Gólgota,18 y allí le crucificaron y con él a otros dos, uno a cada lado, y Jesús en medio.19 Pilato redactó también una inscripción y la puso sobre la cruz. Lo escrito era: «Jesús el Nazareno, el Rey de los judíos.»20 Esta inscripción la leyeron muchos judíos, porque el lugar donde había sido crucificado Jesús estaba cerca de la ciudad; y estaba escrita en hebreo, latín y griego.21 Los sumos sacerdotes de los judíos dijeron a Pilato: «No escribas: "El Rey de los judíos", sino: "Este ha dicho: Yo soy Rey de los judíos".»22 Pilato respondió: «Lo que he escrito, lo he escrito.»23 Los soldados, después que crucificaron a Jesús, tomaron sus vestidos, con los que hicieron cuatro lotes, un lote para cada soldado, y la túnica. La túnica era sin costura, tejida de una pieza de arriba abajo.24 Por eso se dijeron: «No la rompamos; sino echemos a suertes a ver a quién le toca.» Para que se cumpliera la Escritura: Se han repartido mis vestidos, han echado a suertes mi túnica. Y esto es lo que hicieron los soldados.25 Junto a la cruz de Jesús estaban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Clopás, y María Magdalena.26 Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo.»27 Luego dice al discípulo: «Ahí tienes a tu madre.» Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa.28 Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba cumplido, para que se cumpliera la Escritura, dice: «Tengo sed.»29 Había allí una vasija llena de vinagre. Sujetaron a una rama de hisopo una esponja empapada en vinagre y se la acercaron a la boca.30 Cuando tomó Jesús el vinagre, dijo: «Todo está cumplido.» E inclinando la cabeza entregó el espíritu.31 Los judíos, como era el día de la Preparación, para que no quedasen los cuerpos en la cruz el sábado - porque aquel sábado era muy solemne - rogaron a Pilato que les quebraran las piernas y los retiraran.32 Fueron, pues, los soldados y quebraron las piernas del primero y del otro crucificado con él.33 Pero al llegar a Jesús, como lo vieron ya muerto, no le quebraron las piernas,34 sino que uno de los soldados le atravesó el costado con una lanza y al instante salió sangre y agua.35 El que lo vio lo atestigua y su testimonio es válido, y él sabe que dice la verdad, para que también vosotros creáis.36 Y todo esto sucedió para que se cumpliera la Escritura: No se le quebrará hueso alguno.37 Y también otra Escritura dice: Mirarán al que traspasaron.38 Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, aunque en secreto por miedo a los judíos, pidió a Pilato autorización para retirar el cuerpo de Jesús. Pilato se lo concedió. Fueron, pues, y retiraron su cuerpo.39 Fue también Nicodemo - aquel que anteriormente había ido a verle de noche - con una mezcla de mirra y áloe de unas cien libras.40 Tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en vendas con los aromas, conforme a la costumbre judía de sepultar.41 En el lugar donde había sido crucificado había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el que nadie todavía había sido depositado.42 Allí, pues, porque era el día de la Preparación de los judíos y el sepulcro estaba cerca, pusieron a Jesús. […]

  • Salmo responsorial: Salmo 31:2, 6, 12-13, 15-17, 25
    el día 19 abril, 2019 a las 5:00 am

    2 En ti, Yahveh, me cobijo, ¡oh, no sea confundido jamás! ¡Recóbrame por tu justicia, líbrame,6 en tus manos mi espíritu encomiendo, tú, Yahveh, me rescatas. Dios de verdad,12 De todos mis opresores me he hecho el oprobio; asco soy de mis vecinos, espanto de mis familiares. Los que me ven en la calle huyen lejos de mí;13 dejado estoy de la memoria como un muerto, como un objeto de desecho.15 Mas yo confío en ti, Yahveh, me digo: «¡Tú eres mi Dios!»16 Está en tus manos mi destino, líbrame de las manos de mis enemigos y perseguidores;17 haz que alumbre a tu siervo tu semblante, ¡sálvame, por tu amor!25 ¡Valor, que vuestro corazón se afirme, vosotros todos que esperáis en Yahveh! […]

  • Segunda lectura: Hebreos 4:14-16; 5:7-9
    el día 19 abril, 2019 a las 5:00 am

    14 Teniendo, pues, tal Sumo Sacerdote que penetró los cielos - Jesús, el Hijo de Dios - mantengamos firmes la fe que profesamos.15 Pues no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino probado en todo igual que nosotros, excepto en el pecado.16 Acerquémonos, por tanto, confiadamente al trono de gracia, a fin de alcanzar misericordia y hallar gracia para una ayuda oportuna.7 El cual, habiendo ofrecido en los días de su vida mortal ruegos y súplicas con poderoso clamor y lágrimas al que podía salvarle de la muerte, fue escuchado por su actitud reverente,8 y aun siendo Hijo, con lo que padeció experimentó la obediencia;9 y llegado a la perfección, se convirtió en causa de salvación eterna para todos los que le obedecen, […]

  • Primera lectura: Isaías 52:13--53:12
    el día 19 abril, 2019 a las 5:00 am

    13 He aquí que prosperará mi Siervo, será enaltecido, levantado y ensalzado sobremanera.14 Así como se asombraron de él muchos - pues tan desfigurado tenía el aspecto que no parecía hombre, ni su apariencia era humana -15 otro tanto se admirarán muchas naciones; ante él cerrarán los reyes la boca, pues lo que nunca se les contó verán, y lo que nunca oyeron reconocerán.1 ¿Quién dio crédito a nuestra noticia? Y el brazo de Yahveh ¿a quién se le reveló?2 Creció como un retoño delante de él, como raíz de tierra árida. No tenía apariencia ni presencia; (le vimos) y no tenía aspecto que pudiésemos estimar.3 Despreciable y desecho de hombres, varón de dolores y sabedor de dolencias, como uno ante quien se oculta el rostro, despreciable, y no le tuvimos en cuenta.4 ¡Y con todo eran nuestras dolencias las que él llevaba y nuestros dolores los que soportaba! Nosotros le tuvimos por azotado, herido de Dios y humillado.5 El ha sido herido por nuestras rebeldías, molido por nuestras culpas. El soportó el castigo que nos trae la paz, y con sus cardenales hemos sido curados.6 Todos nosotros como ovejas erramos, cada uno marchó por su camino, y Yahveh descargó sobre él la culpa de todos nosotros.7 Fue oprimido, y él se humilló y no abrió la boca. Como un cordero al degüello era llevado, y como oveja que ante los que la trasquilan está muda, tampoco él abrió la boca.8 Tras arresto y juicio fue arrebatado, y de sus contemporáneos, ¿quién se preocupa? Fue arrancado de la tierra de los vivos; por las rebeldías de su pueblo ha sido herido;9 y se puso su sepultura entre los malvados y con los ricos su tumba, por más que no hizo atropello ni hubo engaño en su boca.10 Mas plugo a Yahveh quebrantarle con dolencias. Si se da a sí mismo en expiación, verá descendencia, alargará sus días, y lo que plazca a Yahveh se cumplirá por su mano.11 Por las fatigas de su alma, verá luz, se saciará. Por su conocimiento justificará mi Siervo a muchos y las culpas de ellos él soportará.12 Por eso le daré su parte entre los grandes y con poderosos repartirá despojos, ya que indefenso se entregó a la muerte y con los rebeldes fue contado, cuando él llevó el pecado de muchos, e intercedió por los rebledes. […]

Curso en tu hogar “Crea en el amor”

2 comentarios de “Entrega flores de amor”

  1. Mi nieto no está bautizado porque su mamá es cristiana y no quiere bautizar en la fe catolica yo podria decirle alguna bendicion

    1. María
      Al ser bautizada, eres reina, profeta y sacerdote bautismal. Por el agua de tu bautizo puedes transformar el agua en agua bendita; bendecir: Los alimentos, el lugar donde habitamos y bendecir a nuestra familia, nuestros amigos y nuestros enemigos.
      Bendecir es una oración, el mejor regalo que le podemos dar a nuestros hijos, es la herencia de Amor del Padre Nuestro, aceptando su Espíritu Santo en la unión con Cristo.
      En resumen:
      Extiende el Amor que Cristo te confía, anuncia con tu presencia que el Amor es el origen, el camino y el rumbo de nuestra encarnación. Encuentra a Cristo en los Sacramentos y que tu oración sea un dialogo de todo, platícale de cualquier cosa al Señor, pero sobre todo, al orar, escucha la respuesta de su Espíritu Santo. Que tu fuego sea de Amor que ilumine, no luz que condene. No niegues al Señor, ten fe y esperanza en que su Amor está presente y Recibe con gozo su Espíritu Santo, te guiará y fortalecerá en la adversidad y el conflicto. Eres maestra del Amor de Dios, pero solo el alumno aprende, enseña a aprender a descubrir el Amor que el Espíritu Santo guiará a los alumnos que te rodean, sin importar creencia o si es amigo o enemigo. Conocido, rico o con carencias y doliente. Que el fuego del Espíritu Santo se extienda desde ti, negándote a ti, aceptando la cruz que es yugo suave y su carga ligera. No hay mejor forma de evangelizar que coincidir en el Amor. La buena noticia es que eres y son un Amor. Que tu Amor sea quien se exprese para que descubras el milagro que estás pidiendo y que el Señor ya te concedió.
      Dios te bendice.

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