¿Cómo hacer oración?

Escucha el eco de las palabras y descubrirás la voz del Espíritu en tu espíritu. Al orar luego de cada párrafo haz pausa y permite que resuenen las palabras en tu conciencia. Alma mía, prueba el silencio de la oración y mírate dialogando. Orar es un diálogo

Perdón por apartar mi conciencia de tu misericordia.
Señor Padre: que colmas con lluvias el desierto de mi desolación para renovarlo, que iluminas con millones de estrellas mi camino en la noche oscura, que acunas con tu brisa mi presencia y limpias con tu lluvia las manchas de mis errores.

Perdón por separar mi vida de tu existencia.
Señor Jesucristo: que aguardas con ternura en el Sagrario, que te empeñas en levantarme de mi derrota, que envuelves con tu paz el frío de mis temores, que ansías el tiempo de nuestro encuentro.

Perdón por mirarme lejos de tu providente presencia.
Señor Espíritu Santo: que en la humildad haces resplandecer tu Espíritu Santo, que mantienes la fuente de sabiduría en la profundidad de mi espíritu, que deleitas la vida con los frutos de tu Santo Amor, que eres camino, verdad y vida para responderme.

Diálogo de gratitud

Gracias Dios Padre: por ser Padre Nuestro, creador de lo visible e invisible, ordenando cielo y todo cuanto existe, por sembrarnos en esta tierra confiándonos tus frutos de Amor. Por dejar cielos abiertos esperando para abrazarnos por siempre.

Gracias Dios Hijo: por encarnarte dejando tu gloria para tomarnos de la mano y encaminarnos a la plenitud de los tiempos y la vida eterna, por escribir en nuestra historia la misericordia y el camino a la casa de nuestro Padre. Por aceptar consagrarte a petición del sacerdote, para unirte en cuerpo y alma y hacernos uno en ti y en ti ser uno.

Gracias Dios Espíritu Santo: por ser consejo humilde y firme en nuestra conciencia, Espíritu de nuestro espíritu, animo de nuestra alma, razón de nuestros pensamientos, comprensión de nuestros sentimientos, guía de nuestros cuerpos, oración con nuestro prójimo y conciencia de tu presencia en lo visible e invisible.

Diálogo de reconocimiento

Te reconozco eres mi Señor: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Te miro Señor y me miro en ti, mi Señor. Te descubro en mi y en mi descubro tu misión de descubrir tu presencia. Soy tu criatura y tu mi creador, mi creación es tu creación.

Soy tu hijo y te hiciste mi hermano para confirmar que eres mi Padre y esa es tu voluntad que seamos tu voluntad en el camino, la verdad y la vida.

Soy tu espíritu pues eres mi Espíritu, sin ti mi alma no se anima, no comprende, se enloquece, se corrompe mi cuerpo, se aísla en el averno de la separación, los juicios, los rencores, resentimientos y temores.

Soy todo en ti y Tú eres todo en mi, soy misionero de tu misión y palabra encarnada de tu Palabra Eterna. Soy amor de Tu Amor, perdón de Tu Perdón, compasión de Tu Misericordia, persistencia de Tu Perseverancia, gozo de Tu Gozo, semilla de Tus frutos. Soy presencia de Tu presencia.

Gracias por hacerme a imagen y semejanza.
Por ser creador en tu creación,
hermano entre tus hijos,
espíritu en tu Espíritu Santo

Diálogo de perdón

Perdón por olvidar darte el tiempo
que es Tu Tiempo y pretender que es mio.

Perdón por dejar de encontrar Tu Encuentro,
pretendiendo que soy quien va hacia Ti.

Perdón por debilitarme en mi debilidad,
desechando Tu fortaleza en mi debilidad.

Perdón por dolerme de mi duelo,
apartando el ungüento de Tu Consuelo.

Perdón por creer sin creer en Ti,
por crear sin crear en Ti,
por confiar sin Tu Fe,
esperar sin esperar en Ti,
ser sin ser en Ti,
hablar sin Tu Palabra
perdonar sin Tu perdón.

Diálogo Sacramental

Inconsciente de la misericordia que tienes, me llamaste para ser tu hijo y me limpiaste de toda culpa bañándome en el nombre del Padre, del hijo y del Espíritu Santo

Esperas que te confiese lo que sabes que son mis caídas, para ser mi guía, consuelo y levantarme nuevamente al camino, la verdad y la vida y revestirme para el banquete Sagrado.

Me invitas a sentarme en tu asamblea, me hablas con tu divina experiencia y encarnando desde la gloria tu admirable presencia, esperas que una mi cuerpo y alma a tu cuerpo, alma y divinidad, en el Sagrado Misterio del aliento del cielo

Frente a todos me unges con tu Espíritu Santo y me nombras enviado para que florezcan los frutos de Tu Espíritu en la tierra y la transforme en tu nombre, con tu Amor y Misericordia

Me unes en el Amor para procrear y extender Tu Espíritu en el prójimo como en mi, algunos los unges para que reciban, revelen y entreguen tus Misterios Sacramentales, desde la unción apostólica y celebren tu presencia haciéndote presente. A otros llamas para que extiendan la vida resguardando la maternidad y reciban tu presencia, para que, fieles en tu palabra, lo sean en lo prospero y en lo adverso, en la salud y la enfermedad, cultivando tu presencia en la familia y en ellos mismos.

Me unges en la enfermedad: las heridas del espíritu con tu Espíritu, las llagas al atender a mi prójimo, el malestar del cuerpo con el bienestar de tu presencia. Me tocas en cuerpo y alma, me abrazas, acunas, fortaleces, consuelas, comprendes, perdonas y confortas

Diálogo final

Oh Señor, el día de mi muerte no permitas que equivoque el camino, permite que descubra el camino a la casa del Padre, que mi vestido sea digno de tocar a su puerta y mi cosecha sea abundante, para que mis fallas sean sanadas por el fuego de Tu Amor.

Llama a tus ángeles para que me protejan del enemigo que asecha en el camino, el adversario que equivoca mi destino, el espíritu que ensombrece mi conciencia, la tentación que atrapa mi cuerpo, las emociones que ciegan mi esperanza, las razones que niegan mi fe en Ti.

Cada día y cada noche, hasta que me llames: que Tu espíritu brille en mi espíritu. Que tu Sacramentada Presencia sea el camino, la verdad y la vida en mi vida, andar y compasión. Que tu infinita creación sean los brazos que me acunan y encaminan para amarte sobre todas las cosas, para decirte Padre Nuestro, para poner pie firme en Tu Amor y así amar a mi prójimo como a mi mismo. Que Tu providencia me alcance para darle al cesar lo que es del cesar, compartir los frutos de mi labor con mi prójimo en Tu Nombre, cargar mi cruz y seguirte hasta el fin de los tiempos.

Santo Dios, Santo fuerte, Santo inmortal,
ten misericordia del mundo entero.

Santo Dios, Santo fuerte, Santo inmortal,
sea para Ti la Gloria de mis aciertos

Santo Dios, Santo fuerte, Santo inmortal,
alabado seas en el Nombre del Padre, hijo y Espíritu Santo.

Señor te lo pido en nombre de Jesucristo nuestro Señor

Amen

(RDP)

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