¿Hacia dónde?

Cuando la oyeron decir que Jesús estaba vivo y que lo había visto, no le creyeron.

Señor ¿hacia donde va todo esto?. La separación parece el siguiente paso para quitarme el dolor que encontré en esta crisis de cada día, quiero sentir tu vida en mí.

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Cargar mi cruz me duele y cuando me veo en mi viacrucis, me da miedo lo que sigue, siempre pienso en lo peor. Espero lo peor, me siento solo, traicionado, me han negado mis amigos, la vida me ha golpeado y se han burlado. Frente a todos he sido expuesto y me miro abandonado por tu misericordia. Padre Nuestro ¿Hacia donde voy? ¿Padre dónde estás?

Señor, estoy cansado de pensar cada paso, el control de mis emociones, el dominio de mi cuerpo, y relacionarme en armónica con quienes me rodean. Seguir tus pasos es difícil y mis debilidades se hacen cada vez más presente.

Señor, cuánto me he apartado de ti, de mirarte y seguirte. Se oscurece el Amor, parece que falta y siento que te ausentas.

Señor ayúdame a seguir tu voz en esta oscuridad:

Luego de tu viacrucis esperaste la resurrección.

Luego de la ofensa sanaste con el perdón.

Luego de ver nuestras traiciones te entregaste para mostrarnos el camino al Padre Nuestro.

Enséñame a encontrar tu perdón perdonando, esperando la redención y dejando de condenar.

Señor, enséñame a descubrir tu paz  para contemplar el Amor con que nos abrazas y nos unes en el espacio que hay entre nosotros.

En esta crisis quiero limpiar la maleza que nos envuelve y encontrar los frutos de tu Espíritu en nuestro espíritu. Ayudame a mirar a mi hermano y a mi mismo con la dignidad que tu nos miras, con el Amor que tu nos creas y animas. A ser paciente con la paciencia que tienes ante nuestras rebeldías y olvidos. A dominarme con tu fortaleza cuando siento que mis debilidades me ahogan. A entregar tu amabilidad con la presencia cariñosa que tienes hacia nosotros.

Es cierto Señor estoy cansado y dolido, tu lo sabes todo. Quiero encontrarte, eres hacia donde debe mirar mi conciencia:

  • El Padre Nuestro que nos reúnes

  • Tu eres el camino, la verdad y la vida que resucita

  • El Espíritu Santo que anima

Ahora que he pasado por el viacrucis. Ayúdame a resucitar y entregar la verdad de tu presencia, el camino de tu Amor y la vida plena en mi prójimo y en mí.

¡Resurgir es hacia donde tus nos encaminas! Llévanos de tu mano a todo el mundo para compartir tu espíritu, especialmente a quien está conmigo sufriendo, darle la buena noticia de que vives para nosotros y nosotros en ti, que eres el Amor que tanto buscamos. Eres nuestro origen, camino y destino.

Padre, te lo pido en nombre de Jesucristo tu hijo, en unidad con tu Espíritu Santo. Pues tuyo es el poder y la gloria, por los siglos de los siglos. Amén

Me detengo a meditar la buena noticia que nos da San Marcos (16,9-15).

Jesús, que había resucitado a la mañana del primer día de la semana, se apareció primero a María Magdalena, aquella de quien había echado siete demonios.

Ella fue a contarlo a los que siempre lo habían acompañado, que estaban afligidos y lloraban.

Cuando la oyeron decir que Jesús estaba vivo y que lo había visto, no le creyeron.

Después, se mostró con otro aspecto a dos de ellos, que iban caminando hacia un poblado.

Y ellos fueron a anunciarlo a los demás, pero tampoco les creyeron.

En seguida, se apareció a los Once, mientras estaban comiendo, y les reprochó su incredulidad y su obstinación porque no habían creído a quienes lo habían visto resucitado.

Entonces les dijo: "Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación."

 

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