Deja de separarte, para que todos seamos uno

Uno en Cristo,una pareja en Cristo, una familia en Cristo, una amistad en Cristo, una vecindad en Cristo, una comunidad en Cristo, una empresa en Cristo. EN Cristo, en el amor de los Amores, aceptando que somos espíritu de amor encarnado por el Padre Nuestro, que somos amados hasta la última gota de Sangre por Cristo, que somos amados por el Espíritu Santo que anima nuestro espíritu. Es su soplo divino de vida eterna el aliento que me da existencia, rumbo y sentido

Estimar es un verbo que expresa con timidez, cautela, distancia y casi con temor el verbo amar. Estimarse parece nacer del egoísmo que no se atreve a reconocer que somos encarnación de amor. Cualquier religión, cualquier método de superación personal está basado en el amor a si mismo, al prójimo y al origen, camino y destino del amor. Niégate a ti mismo, dice Cristo, significa supera la timidez, la cautela, la distancia y el temor que contiene el egoísmo como una forma pasajera de la identidad. El egoísmo es la cobertura del amor, en la cobertura no está el amor, descubrir este límite individual solo es posible amando, encarnando el amor en la conciencia.

Autoestima es una máscara del amor, pues todavía se oculta el potencial del amor que te sostiene, te impulsa y se extiende en el mundo al entregarlo. En catalán, una lengua dura para expresar las emociones, en lugar de decir Te amor, dicen “te estimo molto”.

Si el ser humano no descubre el Amor que vive en su espíritu y desde la profundidad de su existencia lo sostiene y le da altura a presencia, entonces queda como polvo en medio de los vientos circunstantes.

Ama a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo. Niégate a ti mismo, acepta la cruz y sigue al Amor. Perdona y perdónate, levántate de tu parálisis con la fuerza de tu espíritu, deja las ataduras de tu egoísmo y camina nuevamente en el amor.

Al decidirte por amar descubres en la conciencia la libertad que tienes al ser encarnado como humanidad. Al decidirte por amar, reconoces en la conciencia la Paz que tiene tu ser, como en tu prójimo, como en la creación.

El amor que proviene del espíritu es la mejor guía para gobernar tu mente que justifica, para darle sentido a las emociones, para guiar la energía de tu cuerpo, para extenderte en la sociedad y transformar este mundo sin perder el sentido del amor que lo creo.

La Palabra de Dios

Juan 17: 20-26

Jesús exclamó: “No sólo ruego por ellos, sino también por los que han de creer en mí por medio de sus palabras. Que todos sean uno; como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste. Yo les di la gloria que tú me diste para que sean uno como lo somos nosotros. Yo en ellos y tú en mí, para que sean plenamente uno; para que el mundo conozca que tú me enviaste y los amaste como me amaste a mí. Padre, quiero que los que me confiaste estén conmigo, donde yo estoy; para que contemplen mi gloria; la que me diste, porque me amaste antes de la creación del mundo. Padre justo, el mundo no te ha conocido; yo te he conocido y éstos han conocido que tú me enviaste. Les di a conocer tu nombre y se lo daré a conocer, para que el amor con que tú me amaste esté en ellos, y yo en ellos”.

Reflexiones sobre la lectura de hoy

  • ¡Jesús está rezando por mí! Soy una persona de aquellas que creen, a través de la Palabra que les ha sido entregada a través de los años, persona a persona, en una cadena ininterrumpida. Yo tomo mi lugar en esa honorable fila y pregunto si yo puedo trasmitir la Palabra en toda su dimensión de verdad, recordando que viene de Jesús.
  • Hay más de 300 referencias al amor en el Nuevo Testamento. El amor es el mayor regalo para nosotros. Por nuestro amor mutuo revelamos el amor de Dios para con el mundo. En los tiempos de la iglesia primitiva, los paganos se decían entre sí: “Mirad como los cristianos se aman unos con otros”. Estaban impresionados por el misterio y algunos comenzaron a creer en Jesús.

Conversación

Como me ha llegado la Palabra? Me ha dejado indiferente?
Me ha consolado, o me ha impulsado a actuar en otra forma?
Imagino a Jesús mismo, sentado o de pie, cerca de mí.
Me vuelvo hacia El y le abro mi corazón.

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