¿Cómo vencer mi enojo?

Señor, el sabor amargo del enojo me quita el dulce sabor de la vida. Es como niebla densa que cubre el bosque y el cielo. En la ira miro lo que no está. Quiero vencer el enojo para construir mi vida y el camino que transito con piedra, en verdad y vida. Mi enojo es como una tormenta cerrada de arena.

Ayúdame Señor ¿Dónde están esos espacios que descubren paz, amor, libertad y armonía? Parece que esos caminos se han desdibujado, esas veredas por las que me guiaba para regresar se han consumido entre la arena, el bosque y a obscuridad de la tormenta.

Señor, al mirar el pasado pienso que si hubiera construido en la piedra de tu amor los caminos, puentes y aun mí casa. Al día de hoy, el paso del tiempo y las tempestades no me moverían hasta este extremo de temor que es el enojo. Con el temor miro que ni mi camino ni mi casa están. Puedo culpar y condenar a todas las tempestades y demostrarles su fuerza destructiva sobre mis veredas y muros de tierra que parecen haber sido barridas literalmente por el tiempo. Puedo culparme de mis faltas, pero eso no regresará la ansiada paz. Sólo me dará juicios, culpables, verdugos y la esclavitud de condenar o condenarme.

Tú eres la piedra angular de la vida, dame tu mano y guíame para distinguir entre la piedra y el polvo y medito:

El camino es piedra aún en la arena que me sostiene.

La verdad es piedra que forma pensamientos y emociones que se amoldan como arena

Tú amor es piedra profunda que surge sobre las arenas de mi egoísmo.

Vale más el gozo del cielo que es piedra frente al poder y el dinero que escurren como arena

Tu paz es piedra que calma la tempestad furiosa de la arena de mi ira.

La libertad es sostenerme en la piedra de tu amor ante las arenas de mi esclavitud.

¿Sabes Señor? cuando juzgo desprecio y sólo se oculta de mi conciencia la capacidad de crear, a imagen y semejanza que Tú nos has dado. Pero al bendecir los hechos y las personas donde encontré el enojo descubro la roca que nos salva, te descubro mi Señor, siempre presente en el camino a pesar de la niebla y la obscuridad. Al bendecir acepto que mis prójimos y yo mismo estamos sostenidos en Ti: verdad en el camino y vida. Así descubro que nos unes, antes que separarnos.

Mi enojo es porque miro algo que no está. Mi mente está recriminado el pasado y sus resentimientos o gritando las preocupaciones del futuro. Por eso Señor quiero mirarte porque tu si estas, estas presente tan presente como el presente. Tan sólido como roca viva, tan cierto como que podemos transformar juntos las consecuencias del pasado y darle sentido al futuro desde aquí, donde estoy contigo, donde tu estás con mi prójimo y conmigo y nunca nos has abandonado.

En nombre de Jesucristo tu hijo, nuestro Señor, que con el Espíritu Santo son un solo Dios un solo Señor, te pido me ayudes a vencer mi enojo al mirarte presente y mirarme en tu presencia, mirándote en mí como tu en mí, pues tu eres la piedra angular de la vida, hágase en mi según tu palabra, ¿A dónde iré? tu eres paz, amor, libertad y armonía. Tú tienes palabras de vida eterna, en ti confío. Amen.

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