Detén mente y emociones, te pueden llevar a su antojo.

En la consulta terapéutica es común que nuestros pacientes enfrenten los riesgos de tener la mente y emociones sin el control de su espíritu. Sin la presencia de tu espíritu personal, tanto la mente como las emociones te conmueven y llevan a su antojo envueltos en ideas, juicios o condenas, sin mirar que hay otras oportunidades o camino presente para resolver el momento en que atravesamos.

El presente lo ocultamos con resentimientos y juicios y NO miramos el regalo que el Señor nos presenta en ese instante. Para abrir el presente que nos regala es necesario, detener nuestra mente y emociones y mirar adentro, cuando esto ocurre, nuestro espíritu nos descubre en la consciencia la verdad que está presente. Esto es meditar (enfocar atentamente la consciencia a la consideración de algo. O bien tener conciencia plena).

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Orando con la Santísima Virgen María de la Medalla Milagrosa

Ofrecimiento

Quiero hablar contigo Madre mía y entregarte flores de Amor, flores en nombre de Jesucristo tu hijo, para que se unan a tus ruegos por nosotros Santísima Madre mía del cielo: Hija de Dios Padre, Esposa de Dios Espíritu Santo, Madre de Dios Hijo.

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Madre Mía en mi correr me preguntas:

¿Cómo te encuentras esta mañana? ¿Te sientes bien?»

Me detengo a confiarte mis debilidades, mis penas y mis errores que me atormentan

(PAUSA, MEDITA… busca en tu corazón aquello que estorba al gozo del amor, la paz y el perdón)

Madre Mía tu me dices:

«Pon esto en tu corazón, mi pequeñ@ hij@: no temas. ¿No estoy yo aquí, que soy tu Madre? ¿No te encuentras bajo mi sombra, a mi cobijo? ¿No soy yo la fuente de tu alegría? ¿No estás tú en el pliegue de mi manto, en el cruce de mis brazos? ¿Necesitas algo más?»

(PAUSA, DIALOGA EN ORACION… háblale con la confianza de que es tu Madre del Cielo)

Entrega tus flores de Amor

Toma mis flores y bendícelas con tus manos para dar a mis hermanos el Amor de nuestro Señor Jesucristo a mis hermanos en estas flores de Amor:

Hoy hablaré pidiéndole al Espíritu Santo ser su instrumento
Hoy renaceré en el amor apoyado en mi bautizo y confirmación
Hoy me perdono mis equivocaciones,
Santísima Virgen María de la Medalla Milagrosa

Oración a la Santísima Virgen María de la Medalla Milagrosa

Oh, Inmaculada Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra, al contemplarte de brazos abiertos esparciendo gracias sobre aquellos que te las piden, llenos de la más viva confianza en tu poderosa y segura intercesión, innumerables veces manifestada por la Medalla Milagrosa, aún reconociendo nuestra indignidad por causa de nuestras numerosas culpas, osamos acercamos a tus pies para exponeros durante esta novena nuestras más apremiantes necesidades … (SE PIDE LA GRACIA). Escucha, pues, ¡Oh Virgen de la Medalla Milagrosa!, este favor que confiados te solicitamos para mayor gloria de Dios, engrandecimiento de tu nombre y bien de nuestras almas. Y para mejor servir a tu Divino Hijo, inspíranos un profundo odio al pecado y danos el coraje de afirmarnos siempre verdaderamente cristianos. Así sea.

Santísima Virgen, yo creo y confieso tu santa Inmaculada Concepción, pura y sin mancha. ¡Oh, purísima Virgen María!, por tu Concepción Inmaculada y gloriosa prerrogativa de Madre de Dios, alcánzame de tu amado Hijo la humildad, la caridad, la obediencia, la castidad, la santa pureza de corazón de cuerpo y espíritu, la perseverancia en la práctica del bien, una buena vida y una santa muerte. Así sea.

Se rezan tres veces el Padre Nuestro, el Ave María, el Gloria y la jaculatoria:
Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti.

Oración conclusiva

Te entrego Madre Mía el Ave María de San Juan Pablo II

¡Dios te salve, María!

Te saludamos con el Angel: Llena de gracia.

El Señor está contigo.

Te saludamos con Isabel: ¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¡Feliz porque has creído a las promesas divinas!

Te saludamos con las palabras del Evangelio:

Feliz porque has escuchado la Palabra de Dios y la has cumplido.

¡Tú eres la llena de gracia!

Te alabamos, Hija predilecta del Padre.

Te bendecimos, Madre del Verbo divino.

Te veneramos, Sagrario del Espíritu Santo.

Te invocamos; Madre y Modelo de toda la Iglesia.

Te contemplamos, imagen realizada de las esperanzas de toda la humanidad.

¡El Señor está contigo!

Tú eres la Virgen de la Anunciación, el Sí de la humanidad entera al misterio de la salvación.

Tú eres la Hija de Sión y el Arca de la nueva Alianza en el misterio de la visitación.

Tú eres la Madre de Jesús, nacido en Belén, la que lo mostraste a los sencillos pastores y a los sabios de Oriente.

Tú eres la Madre que ofrece a su Hijo en el templo, lo acompaña hasta Egipto, lo conduce a Nazaret.

Virgen de los caminos de Jesús, de la vida oculta y del milagro de Caná.

Madre Dolorosa del Calvario y Virgen gozosa de la Resurrección.

Tú eres la Madre de los discípulos de Jesús en la espera y en el gozo de Pentecostés.

Bendita…

porque creíste en la Palabra del Señor,

porque esperaste en sus promesas,

porque fuiste perfecta en el amor.

Bendita por tu caridad premurosa con Isabel,

por tu bondad materna en Belén,

por tu fortaleza en la persecución,

por tu perseverancia en la búsqueda de Jesús en el templo,

por tu vida sencilla en Nazaret,

por tu intercesión en Cana,

por tu presencia maternal junto a la cruz,

por tu fidelidad en la espera de la resurrección,

por tu oración asidua en Pentecostés.

Bendita eres por la gloria de tu Asunción a los cielos,

por tu maternal protección sobre la Iglesia,

por tu constante intercesión por toda la humanidad.

¡Santa María, Madre de Dios!

Queremos consagrarnos a ti.

Porque eres Madre de Dios y Madre nuestra.

Porque tu Hijo Jesús nos confió a ti.

Porque has querido ser Madre de la Iglesia.

Nos consagramos a ti:

Los obispos, que a imitación del Buen Pastor

velan por el pueblo que les ha sido encomendado.

Los sacerdotes, que han sido ungidos por el Espíritu.

Los religiosos y religiosas, que ofrendan su vida

por el Reino de Cristo.

Los seminaristas, que han acogido la llamada del Señor.

Los esposos cristianos en la unidad e indisolubilidad de su amor con sus familias.

Los seglares comprometidos en el apostolado.

Los jóvenes que anhelan una sociedad nueva.

Los niños que merecen un mundo más pacífico y humano.

Los enfermos, los pobres, los encarcelados,

los perseguidos, los huérfanos, los desesperados,

los moribundos.

¡Ruega por nosotros pecadores!

Madre de la Iglesia, bajo tu patrocinio nos acogemos y a tu inspiración nos encomendamos.

Te pedimos por la Iglesia, para que sea fiel en la pureza de la fe, en la firmeza de la esperanza, en el fuego de la caridad, en la disponibilidad apostólica y misionera, en el compromiso por promover la justicia y la paz entre los hijos de esta tierra bendita.

Te suplicamos que toda la Iglesia se mantenga siempre en perfecta comunión de fe y de amor, unida a la Sede de Pedro con estrechos vínculos de obediencia y de caridad.

Te encomendamos la fecundidad de la nueva evangelización, la fidelidad en el amor de preferencia por los pobres y la formación cristiana de los jóvenes, el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas, la generosidad de los que se consagran a la misión, la unidad y la santidad de todas las familias.

¡Ahora y en la hora de nuestra muerte!

¡Virgen, Madre nuestra! Ruega por nosotros ahora. Concédenos el don inestimable de la paz, la superación de todos los odios y rencores, la reconciliación de todos los hermanos.

Que cese la violencia y la guerrilla.

Que progrese y se consolide el diálogo y se inaugure una convivencia pacífica.

Que se abran nuevos caminos de justicia y de prosperidad. Te lo pedimos a ti, a quien invocamos como Reina de la Paz.

¡Ahora y en la hora de nuestra muerte!

Te encomendamos a todas las víctimas de la injusticia y de la violencia, a todos los que han muerto en las catástrofes naturales, a todos los que en la hora de la muerte acuden a ti como Madre.

Sé para todos nosotros Puerta del cielo, vida, dulzura y esperanza, para que, juntos, podamos contigo glorificar al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

¡Amén!

Oración fuerte para reunir al matrimonio y la familia

Señor en la separación, la contrariedad, el dolor y la infidelidad entrego mi amor meditando, perdonando y contemplándote en esta oración para reunir nuevamente a la familia. Sigue leyendo «Oración fuerte para reunir al matrimonio y la familia»

¿cómo animarte? conoce estas 5 técnicas

El desánimo es una falla de contacto con tu espíritu. El espíritu es lo que te anima. Te damos 5 acciones para poner pie firme en el Amor de los Amores. El padre Amoroso, el camino, la verdad y la vida de Cristo y el Amor del Espíritu Santo que une, crea transforma, consuela y guía tu espíritu aunque olvides visitarlo los domingos en la Consagración de la Santa Misa .

Sigue leyendo «¿cómo animarte? conoce estas 5 técnicas»

Meditaciones de Misión de Amor

Escucha, medita, desde la fe católica, toma conciencia de cómo tu espíritu transforma con amor y en paz tus expresiones mentales, emocionales , tus relaciones y proyectos. Nuestra misión es guiarte apoyando el espacio de retiro que le des a Dios para descubrir tu espíritu que transforma en el amor.  Sigue leyendo «Meditaciones de Misión de Amor»

Meditación del peregrino

San Francisco de Asís recreó el nacimiento para contemplar el milagro el misterio del nacimiento de la vida que viene del Amor: Jesús en la Tierra. Hoy te invito a que medites la experiencia de ser peregrino, pues el Amor toca a tu puerta, tu Amor busca donde nacer cada día. Sigue leyendo «Meditación del peregrino»

Oración en crisis, al Padre Nuestro

Señor, en esta crisis donde siento que me hundo, estás conmigo y tratas de despertarme a tu Amor. Nunca me has abandonado. Padre Nuestro tu nunca abandonas a tus hijos y los protege, alimenta, cobija y guía con su presencia. Sigue leyendo «Oración en crisis, al Padre Nuestro»

Ejercicio espiritual medita sobre la separación

Meditación: la separación

Te has topado con lo duro de mi cabeza y de mi corazón.

Encontraste mi egoísmo que se resiste a ser señalada/o siquiera. Mi soberbia estima que todo lo puedo y mi humildad me recuerda que sólo en ti lo puedo. Por eso quiero hacer esta pausa y sentir tu Presencia, que me da la Vida, en mi cuerpo, en mi mente, en mi corazón, en este momento... ahora...


(PAUSA, SIENTE SU PRESENCIA)

Todo lo sabes Señor y miras como me quiero cubrir con una máscara de dureza y de autosuficiencia. Sabes que me he apartado de ti, de tu voluntad. Por eso Señor te pido la gracia de creer en lo que podría llegar a ser y hacer, si solo le permitiera que Tú, mi Señor, continuaras tu obra en mí­.


(PAUSA, PIDE LA GRACIA)

Quiero dejar que Tú seas mi Dios, Padre Nuestro, quien me creó y me ama, hasta encarnarte y acompañarnos en Jesucristo y mantenerte tocando a mi puerta para expresar tu Espíritu Santo de Amor. Quiero aceptar la gracia para que Tú, mi Señor, continúes creándome, guiándome y dándome forma.


He dejado de ser bebé y parece que olvidé caminar paso a paso y confiarme en ti un día a la vez, mirándome en Tu presencia. A pesar de que me preparé cuando niña/o a recibirte en la Sagrada Eucaristía y en los Sacramentos y de joven a vivir en tu Espíritu Santo, te he apartado de mi conciencia y te miro ausente de mí. Señor Dios, ayúdame a recordar que Tú me diste la vida. Gracias por el regalo de vivir. Enséñame a caminar más lentamente por la vida, a estar quieta/o y disfrutar de los placeres creados para mí. Poder tener presente la belleza que me rodea: la maravilla de las montañas, la tranquilidad de los lagos, la fragilidad del pétalo de una flor. Necesito recordar que todas estas cosas vienen de Ti.


(PAUSA, PIDE SU AYUDA)

Leo en tu palabra (Mateo 19:3-6).-Se le acercaron unos fariseos y lo pusieron a prueba con esta pregunta" ¿Está permitido a un hombre divorciarse de su mujer por cualquier motivo?" Jesús respondió: "¿No han leído que el Creador al principio los hizo hombre y mujer y dijo: El hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá con una mujer, y serán los dos una sola carne?. De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre."


(PAUSA, RELEER, MEDITALO)

Sabes Señor que me duele la separación y se que hay muchas razones y juicios para justificar la separación. Pero acaso una hija/o puede separar la semilla del padre y de la madre en su cuerpo. Por eso la hija/o sufre cuando en su mente y en su corazón tratan de divorciar lo que en su vida está unido. ¿Acaso no está en el hijo el padre y la madre? Pues bien el Padre Nuestro también está en el hijo y la hija y sufre tanto el Padre como el hijo de la separación que hemos creado. Bien dices: “Lo que Dios a unido, no lo separe el hombre”. Padre nuestro, perdón por la desunión que hemos creado con nuestro egoísmo en tu familia, en nuestra familia, en nuestra conciencia, donde Tú eres el Padre Nuestro… donde te hemos abandonado como hijos, donde nos hemos desunido entre hermanos, donde hemos justificado la separación de nuestra mente y nuestro corazón de la unión en ti, Padre Nuestro.


Hoy no quiero olvidar que estoy en tu Presencia de Dios, te quiero imaginar con la imagen de Jesús mismo, de pie o sentado a mi lado, quiero decirte todo lo que está en mi mente, y en mi corazón, tal como se le habla al mejor amigo, al hermano que nos adoptó en el Padre Nuestro. Luego guardo silencio esperando la respuesta de tu Espíritu Santo que bien a nuestro encuentro, este amor infinito del Padre en el Hijo, unidos en un solo Dios, en una sola creación, en un solo amor sin separación alguna.


(PAUSA, DIALOGA EN ORACION)

Al fin quiero cantar y dar Gloria al Padre y al Hijo y al Espiritu Santo; como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.

Respira el Amor

Alma Mía, de pronto temo fallar a la misión de amar que Dios nos ha encomendado. El temor de ser un ser humano que clama palabras vacías sin sustento en el Señor. Pues pedir que las personas vivan apoyándose unas a otras, siendo un sólo cuerpo en un sólo Señor. Parecen palabras de un anciano necio que busca ser parte de un mundo que lo ha rechazado. Es como si pidiera limosna de amor. Pero ese mundo parece estar más necesitado del Amor. Sigue leyendo «Respira el Amor»

¿por qué dudaste?

  • Hoy quiero reconciliarme con mi pareja y nuestros hijos,  dejar de juzgarlos y condenarlos por sus ofensas y ayudarlos a levantarse de sus caídas,

Saluda al Señor

Ten por seguro que mientras más llamamos a Dios, mejor podemos sentir su Presencia. Día a día Él nos acerca más a su Sagrado Corazón de Dios que nos ama, con el amor del Padre Nuestro, del Hijo encarnado y resucitado por Amor, nos ama, consuela, provee y guía con su Espíritu Santo. Sigue leyendo «¿por qué dudaste?»